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Crónicas Eldenses

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Panorámica de la antigua iglesia parroquial de Santa Ana, de Elda, hacía 1928-1929.

Los amigos de los ajeno siempre han tenido al Patrimonio Histórico como una sustancial fuente de ingresos. La riqueza de obras de artes, mobiliario y objetos litúrgicos custodiados en iglesias, conventos y monasterios siempre ha despertado el interés de ladrones de guante blanco, rateros o simples “chorizos” que bajo el encargo de otros realizaban el hurto para satisfacer las demandas del mercado negro de antigüedades destinado a los coleccionistas de arte.

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Fachada principal del antiguo edificio escolar, hoy convertido en sede de la AA.VV. Numancia-Monte Calvario.

Fue el ayuntamiento eldense presidido por Joaquín Coronel Rico, último alcalde antes de las elecciones municipales que dieron la victoria a la conjunción republicana, quien adjudicó la construcción de un colegio en el entonces llamado “barrio del Convento”, hoy en día barrio de Numancia-Monte Calvario.

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Escultura de Santa Ana, obra del escultor César Sánchez, que preside la puerta principal de la parroquia de Santa Ana, de Elda.

Corría el año de Nuestro Señor de 1534. La baronía de Elda, integrada por las villas de Elda y de Petrer, eran propiedad de la familia Pérez Calvillo y Coloma, siendo el titular del señorío Juan Francisco Pérez Calvillo y Coloma (1517-1539). Hacía escasos 6 años, que un 6 de diciembre de 1528, en cumplimiento del decreto de conversión forzosa de todos los musulmanes de la Corona de Aragón de 1525, la antigua mezquita mayor de la villa de Elda había sido consagrada como templo de la parroquia eldense, bajo la advocación de Santa Catalina, mártir.

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Vista de la Escuelas Nacionales Graduadas "Padre Manjón), donde en 1932 se proyectó la instalación de la primera Biblioteca Pública Municipal.

El camino de la cultura en Elda siempre ha sido largo y lleno de dificultades. La biblioteca municipal ejemplifica dicho camino. Hoy se cumplen 87 años desde que el ayuntamiento eldense tomase el acuerdo de creación de la biblioteca municipal. Proyecto que tardó la friolera de 20 años en verse materializado.

Ya desde 1918 y de la mano del mismísimo Rafael Altamira conocemos los primeros intentos de dotar a Elda de una Biblioteca Popular. Iniciativa que tardó ocho años en plasmarse y cuando fue concedida por la Dirección General de Bellas Artes en 1926, cayó en saco roto en nuestro ayuntamiento.

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Grupo de la Colonia Escolar de Elda en Santa Pola (julio, 1932), acompañados de sus maestros y maestras, durante la visita que Aquilino Bañón Sáez, alcalde de Elda (a la derecha de la imagen) giró a los niños eldenses que allí disfrutaban de unas vacaciones veraniegas.

Si ya desde 1919 conocemos la inquietud municipal eldense de dotar de una colonia escolar a los niños y niñas de Elda, no fue hasta el advenimiento de la II República, cuando aquel proyecto cristalizó gracias a las gestiones políticas del ayuntamiento con el Ministerio de Instrucción Pública y a la voluntad de unos maestros implicados en la transformación de la sociedad a través de la educación, la formación y la cultura.

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Esquina del garaje Monumental en la avenida de Chapí. El surtidor de gasolina se aprecia a la derecha de la foto, junto a la fachada del citado garaje.

La acelerada industrialización de la economía eldense a lo largo de la década de los años veinte y treinta del siglo XX y el desarrollo del tráfico rodado de vehículos a motor, tanto a nivel local como de camiones y automóviles que circulaban por la carretera nacional a su paso por Elda en dirección a Alicante, Albacete, Madrid o pueblos más cercanos, hizo que la compañía CAMPSA que tenía el monopolio estatal de la distribución de combustibles instalara surtidores de gasolina en varios puntos del trazado de la carretera N-330 a su paso por nuestra ciudad.

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Conjunto de casas de la calle Reyes Católicos que han conservado la tipología original.

Corría un caluroso domingo 3 de julio de hoy hace 98 años. Todas las autoridades municipales, civiles y religiosas, así como otras destacadas personalidades  de la ciudad y otras venidas para la ocasión se dieron cita en la que hoy en confluencia de las calles Juan Carlos I con Manuel Maestre, para asistir a la colocación de la primera piedra de las casas promovidas por la Sociedad de Casas Baratas “El Progreso” y dar inicio así a la edificación de una nueva barriada obrera.

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Vista de la antigua calle Montano, Juan Bautista García y actual Cardenal Cisneros, desde la calle La Purísima.

Corrían los últimos días del mes de junio de 1933. Elda se adentraba en las primeras horas de una nueva estación meteorológica y los primeras calores estivales anunciaban la canícula veraniega. La corporación municipal eldense, presidida por el alcalde Joaquín Vera Pérez, reunida en sesión plenaria, aprobó, entre otras medidas y disposiciones, rotular una pequeña calle con la que rendir nombre al que fuera, allá por mediados del siglo XIX, director de la banda de música de Elda. El nombre elegido fue Juan Bautista García y la calle para homenajear a este músico fue la pequeña calle, de trazado quebrado, que unía la entonces calle de la Palmera (act. calle Cardenal Cisneros) con la calle del Maestro Rafael Ayala (act. calle La Purísima).

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Mortero de la 30ª Brigada Mixta, 1937.

Hacía diez meses que España se encontraba en guerra con motivo de la sublevación militar de un grupo de generales africanistas orquestada y diseñada por el general Emilio Mola. Levantamiento militar cuyo objetivo era la rápida conquista de Madrid. Sobre ella se dirigió el Ejército del Norte bajo las órdenes de Mola, por lo que desde el primer momento de la guerra el control de los puertos de montaña de la sierra de Guadarrama fueron claves para asegurar que las tropas del general Mola pudieran alcanzar Madrid. Movimientos que fueron rápidamente detectados por el Estado Mayor del Ejército desde de Madrid, pudiendo frenar la ofensiva sobre la capital y estabilizar posiciones.

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Plaza de la República, de Elda (actual Plaza de la Constitución) durante la lectura de los Trece Puntos de Negrín, el domingo, 22 de mayo de 1938

Mayo de 1938. Transcurría el segundo año de la guerra. El territorio republicano había quedado partido en dos tras la ofensiva franquista en el frente de Aragón que había llevado a las tropas del general Alonso Vega al Mediterráneo por Vinaroz (Castellón).

Acerca del autor

Autor: Gabriel Segura Herrero

De formación historiador y de profesión arqueólogo, el papel de cronista oficial de la ciudad de Elda plantea retos importantes, tanto con respecto a la memoria de mi predecesor Alberto Navarro Pastor; como al respecto del futuro, para dotar de contenido y utilidad a la figura del cronista oficial en el siglo XXI; a la par que un compromiso con la ciudadanía eldense. Las nuevas tecnologías y las redes sociales deben ser aliadas del conocimiento y de la divulgación histórica, sin faltar al rigor, pero acercando la información histórica al ciudadano. El guión de la historia de Elda está conformado y los titulares en mayúscula ya están todos escritos, pero es necesario escribir la letra pequeña, la historia de las gentes y de los pequeños acontecimientos. Es necesario poner voz a la ingente cantidad de fotografías antiguas que hasta ahora son testigos mudos de nuestro pasado. Trabajo en el que es necesario la colaboración de todos. Con el permiso de usted lector, ¡Vamos a intentarlo!.

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