Imprimir
Visto: 1170
Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp
Gigantes y cabezudos eldenses en 1922, en la esquina de la calle Barberán y Collar con la calle Jardines.

Paréceme que oigo las marchas de nuestra música popular, que veo las danzas de nuestros gigantones monstruosos, … Así relataba nuestro paisano más ilustre, don Emilio Castelar sus recuerdos de infancia por las calles de Elda con motivo de las festividad del Corpus Christi.

Cronistas, trovadores populares y periodistas nos aportan datos sobre la antigüedad de la celebración de Corpus y de la presencia de los Gigantes y Cabezudos por las calles de Elda, como mínimo desde mediados del siglo XIX.

Hoy en día, gracias a la encomiable labor de un equipo humano de la Hermandad de Cofradías de la Semana Santa, Elda puede seguir gozando de una tradición cultural repartida por toda la geografía española, también llamados nanos i gegants, gigantillas, gigantones, zaldikos, etc.

Los gigantes son figuras de varios metros de altura portados por una persona. El portador hace girar y bailar el gigante al son de una banda popular de música. Generalmente, los gigantes desfilan en parejas de gigante y giganta. Lo más habitual es que las figuras representen arquetipos populares o figuras históricas de relevancia local. Por su parte, los cabezudos, de naturaleza animal o humana, de menor tamaño y con una fisonomía grotesca acompañan a los gigantes, persiguiendo a los niños que acuden a la llamada de la música.

Gigantes y cabezudos eldenses a finales de la década de los años 40 del siglo XX.

Hoy en día, tres parejas de gigantes desfilan por las calles eldenses el sábado anterior a la festividad del Corpus y el propio domingo de celebración: los Reyes Católicos, el Negro y la Negra y don Quijote y Dulcinea. Gigantes acompañados de 9 cabezudos (Popeye, Lobo, Payaso, Explorador, León, Diablo, etc.) y del conjunto de dulzaina y tamboril, cuya música llama a todos los eldense, especialmente a los niños, a contemplar y a participar en esta manifestación cultural tradicional de nuestro pueblo.

Tradición cultural compartida que nos conecta con nuestras raíces culturales e históricas y, al igual que otras, permite cohesionar a la sociedad bajo unas señas comunes de identidad. Pues no debemos olvidar que los Gigantes y Cabezudos no son otra cosa que una invitación a todo el pueblo: altos y bajos, gordos y flacos, guapos y feos, reyes y mendigos, de un barrio u otro, a participar en la fiesta, entendida como la más pura manifestación colectiva de la alegría popular.

Gigantes y cabezudos eldenses en la actualidad.