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El coronel Segismundo Casado lee el 5 de marzo de 1939 su manifiesto contra Negrín en los micrófonos de Unión Radio, justificando la sublevación contra el gobierno de la República.

La sublevación del coronel Casado durante la tarde-noche del domingo 5 de marzo de 1939 contra el presidente del gobierno de la República, Juan Negrín, precipitó los acontecimientos dentro del bando republicano y obligó al presidente del gobierno, a los pocos ministros que le acompañaban y a destacados dirigentes del Partido Comunista a abandonar España. A lo largo del lunes día 6 de marzo, varios aviones, en sucesivos vuelos y a diferentes horas, despegaron desde el aeródromo del Hondón, en Monóvar, con dirección a Orán y a Toulouse.

Tras la caída de Cataluña en manos de las tropas sublevadas (enero-febrero, 1939), y tras un periplo por las ciudades de Alicante, Valencia, Madrid y Albacete para entrevistarse con los mandos militares y políticos de la “Zona Centro”, único territorio bajo control republicano y así evaluar las posibilidades de resistencia, Negrín decidió trasladar lo que quedaba del aparato de gobierno republicano a Elda.

Plano del aeródromo de Mónovar (Cerdá Romero, A., 2014, en la Revista del Vinalopó, nº 17, 101-11)

Dada la situación política del momento, con claras tensiones en el interior del bando republicano entre militares y partidos políticos afectos a Negrín, partidarios de resistir para conseguir unas mínimas condiciones ventajosas en la rendición y aquellos otros dispuestos a una rendición incondicional con tal de finalizar cuanto antes la guerra, el traslado de Negrín a Elda se produjo con una elevada discreción para la población y consejos municipales de Elda y Petrer.

Ambas poblaciones acogieron diversas instalaciones gubernamentales, caso de la Subsecretaria del Ejército de Tierra instalada en el grupo escolar “Emilio Castelar” (act. C.P. Padre Manjón), el Servicio de Inteligencia Militar (SIM) en dos chalets requisados de la Ciudad Vergel, diversos chalets en la partida del Puente Nuevo (act. zona de la E.S. Idella) acogieron lo que se denominó en terminología militar la “Posición Dakar” para definir la residencia de destacados miembros del PCE, entre ellos Rafael Alberti y Mª Teresa León o los generales Hidalgo de Cisneros y Antonio Cordón; mientras que la residencia de la Presidencia quedó instalada en el palacete de la finca conocida como “el Poblet”, denominada en el argot militar del momento como la “Posición Yuste”, en el término municipal de Petrer, en un punto alejado de la población para mantener la discreción y junto a la carretera nacional N-330 y a la vía del ferrocarril Madrid-Alicante.

Bimotor Douglas DC-2, de las Líneas Aéreas Postales Españolas, similar a los utilizados por Juan Negrín y sus ministros en la salida del aeródromo de Monóvar.

Entre los días 26 de febrero y 6 de marzo, desde la Posición Yuste, Negrín mediante interminables llamadas telefónicas entre Madrid, Valencia, Alicante y Cartagena, así como con entrevistas personales con Segismundo Casado y el general Matallana (el Poblet, 2 de marzo de 1939) intentó en vano frenar la sublevación antinegrinista en el seno del bando republicano, que abogaba por la rendición y en la que se encuadraban buena parte de los militares profesionales cansados de la guerra, los anarquistas y la agrupación socialista madrileña, liderada por Julián Besteiro.

El golpe de estado del domingo 5 de marzo en el seno de las filas republicanas, encabezado por el coronel Casado y la constitución del Consejo Nacional de Defensa puso el punto y final a todos los esfuerzo de Juan Negrín. Tras la confirmación del éxito de la sublevación y siendo conocedores del antinegrinismo de los sublevados, el último gobierno de la República y demás destacados miembros del Partico Comunista abandonan España camino del exilio.

Al amanecer del 6 de marzo dos aviones despegaron consecutivamente desde el aeródromo de Monóvar, en la pedanía del Fondó, dirección al aeródromo de Orán, en Argelia.

Grupo Escolar “Emilio Castelar” (act. CP. Padre Manjon), de Elda, donde estuvo ubicada la Subsecretaría del Ejército de Tierra entre los días 26 de febrero y 6 de marzo de 1939.

En el primer avión, un De Haviland Dragon Rapide, partieron el general Cordón, ministro de Defensa; el coronel Núñez Mazas, subsecretario del Ejército del Aire y, entre otros pasajeros, Rafael Alberti y la escritora Mª Teresa León.

El segundo vuelo viajo la cúpula del PCE, entre los que se encontraban Dolores Ibárruri “Pasionaria”, su secretaria personal Irene Falcón y el búlgaro Stepanov.

Pasadas las 15 horas, del mismo día 6 de marzo, un tercer y cuarto avión, bimotores Douglas DC-2, de la Líneas Aéreas Postales Españolas, despegaban del aeródromo de Monóvar. En su interior, Juan Negrín, presidente del gobierno de la República, acompañado del ministro Julio Álvarez del Vayo y de su séquito, marchaban al exilio rumbo a Toulouse.

Hoy, hace 80 años, el último gobierno de la República abandonaba suelo español dirección al exilio. Muchos de ellos no volverían a pisar tierra española. Otros tardarían la friolera de 38 años en volver a España, tras la recuperación de las libertades democráticas.

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Acerca del autor

Autor: Gabriel Segura Herrero

De formación historiador y de profesión arqueólogo, el papel de cronista oficial de la ciudad de Elda plantea retos importantes, tanto con respecto a la memoria de mi predecesor Alberto Navarro Pastor; como al respecto del futuro, para dotar de contenido y utilidad a la figura del cronista oficial en el siglo XXI; a la par que un compromiso con la ciudadanía eldense. Las nuevas tecnologías y las redes sociales deben ser aliadas del conocimiento y de la divulgación histórica, sin faltar al rigor, pero acercando la información histórica al ciudadano. El guión de la historia de Elda está conformado y los titulares en mayúscula ya están todos escritos, pero es necesario escribir la letra pequeña, la historia de las gentes y de los pequeños acontecimientos. Es necesario poner voz a la ingente cantidad de fotografías antiguas que hasta ahora son testigos mudos de nuestro pasado. Trabajo en el que es necesario la colaboración de todos. Con el permiso de usted lector, ¡Vamos a intentarlo!.

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