Imprimir
Visto: 2708
Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp
José Pertejo Seseña (1910-1991).

Parece que fue ayer cuando se fue un hombre ligado a varias generaciones de eldenses. Un hombre del que quizás los más jóvenes no hayan odio ni hablar, pero que sin duda dejó una huella social muy importante. Se fue de entre nosotros para habitar en el Olimpo de los Eldenses Ilustres. Estas líneas van por usted, don José, para que pueda gozar de la Eternidad, mientras le sigamos recordando.

Hoy hace 28 años nos dejó uno de esos hombres que marcaron profundamente la Elda de las décadas centrales del siglo XX. Su profesionalidad, su humanidad, su carisma hicieron de él todo un icono eldense de la época: don José Pertejo Seseña.

De origen zamorano, médico de vocación y de profesión, se afincó en nuestra ciudad poco después de finalizar la guerra civil, consagrando su vida profesional al servicio de Elda y de los eldenses. Quienes lo conocieron manifiestan su preclara vocación y recta conducta, siempre al servicio de la medicina y de sus pacientes.

De carácter y rostro serio era, según los que le conocieron, de trato sencillo y afable, sabiéndose ganar la simpatía y el cariño de sus pacientes, lo que hacía que su consulta siempre estuviera llena. Su humanidad, su experiencia y sus grandes conocimientos hicieron que fuera uno de los médicos más valorados no solo de Elda, sino de toda la comarca. Gentes de diferentes poblaciones acudían a su consulta en la entonces calle General Moscardó, 29 (actual calle Pi y Margall).

Vista panorámica de la casa de don José Pertejo en la confluencia de las calles Reyes Católicos y General Moscardó (act. Pi y Margall).

Implicación profesional que fue pareja a su implicación social en la Elda de las décadas centrales del siglo XX, siendo fundador y alma de la Sociedad Médico-Quirúrgica Eldense; así como recordar su implicación con la Asociación de Alcohólicos Rehabilitados de Elda y su apoyo constante a diversas actividades culturales.

Falleció a los 81 años en Valencia, un viernes 23 de agosto de 1991. Al día siguiente, su cuerpo fue trasladado a Elda, donde en la iglesia de la Inmaculada le fue oficiada su misa funeral ante una gran multitud de personas que acudieron a dar su último adiós a su médico y a una gran persona, demostrando así el aprecio y consideración que supo ganarse de los eldenses.

Tras la misa, el féretro fue conducido al cementerio de Monóvar, donde recibió sepultura en el panteón familiar junto a su esposa, fallecida algunos años antes.

José Pertejo fue uno de esos tantos eldenses de adopción, cuya labor le hace merecedor ya no de la tan manida calle que perpetúe su nombre entre nosotros, pero sí al menos del reconocimiento, aunque sea a título póstumo, de Hijo Adoptivo de Elda.

Detalle de la fachada lateral de la casa de don José Pertejo recayente a la antigua calle General Moscardo (act. Pi y Margall) en la que se observa el característico reloj de Sol y la fecha de su construcción (1951).