SEMANARIO DE INFORMACIÓN LOCAL, DEPORTES Y ESPECTÁCULOS

7 MAR 2021 Fundado en 1956
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Nadie en Elda podía espera que aquel primer año de la década de los sesenta del siglo XX empezara en Elda con tal malos augurios. La mañana de aquel domingo de enero la noticia se extendió como reguero de pólvora por toda la ciudad. Sobre las 8 de tarde del día anterior, sábado 14 de enero de 1961, en el viaje de regreso desde Alicante, el alcalde de Elda había fallecido en un accidente de tráfico, junto a otras dos personas que le acompañaban en su vehículo.

Sin lugar a duda, José Martínez González ha sido uno de los alcaldes del siglo XX cuyo recuerdo más ha perdurado entre las generaciones eldenses. Ostentó la alcaldía eldense durante 13 años, desde el 28 de enero de 1943, en sustitución de José Sirvent Sempere, alcalde accidental tras la destitución de José María Batllés por el gobernador civil.

El paso de José Martínez González por la alcaldía eldense vino a suponer el inicio de la transformación urbana y económica de la ciudad. Desde el inicio de su gobierno municipal, que compatibilizó con cargos tanto en la Diputación Provincial como procurador en la Cortes Generales, el presupuesto municipal anual fue elevando su cuantía, contemplándose toda una serie de inversiones públicas necesarias para una ciudad industrial de 20.000 habitantes, pero carente de dotaciones y servicios municipales básicos que le permitieran crecer y desarrollarse. Así, con un terrible esfuerzo económico municipal y austeridad en la gestión de la res pública, emprendió todo un programa de actuaciones tanto puntuales como generales para toda la ciudad, caso de la ampliación y mejora del Hospital Municipal (1944) para una mejor atención a los eldenses; construcción de un Mercado de Abastos (1945) y Lonja de Frutas y Verduras (1946); construcción de un nuevo edificio para el Ayuntamiento (1947); municipalización del servicio de abastecimiento de agua potable (1949); inicio de las instalación del alcantarillo público (1951); renovación de la red de agua potable (1952); creación de la Biblioteca Municipal (1952); compra de pozos de agua en Salinas para abastecimiento del suministro a la ciudad (1953); inicio de las obras de pavimentación de las calles eldenses (1954); construcción de la depuradora de aguas residuales (1954), etcétera. Su fallecimiento en trágico accidente de tráfico vino a truncar uno de los periodos de gestión política más fructífera de toda la Elda del siglo XX.

Mercado Municipal de Abastos de Elda (1945).

Su entierro, el día 15 de enero, supuso una multitudinaria manifestación de afecto de todos los eldenses hacia su alcalde; contando con la presencia de las más altas autoridades provinciales, caso del gobernador civil, el presidente de la Diputación Provincial y todas las autoridades locales.

Empresario de tradición y linaje familiar, de posiciones políticas conservadoras, José Martínez González ejemplifica a nivel local el giro político del franquismo tras las tensiones internas del nada monolítico “régimen” (1942) y de la cada vez más dudosa victoria de las tropas del Eje en Europa. Tensiones en la política nacional y cambios en el escenario mundial que hicieron que el nuevo régimen nacido de la guerra civil fuera abandonando paulatinamente los postulados falangistas, e incluso, parte de la parafernalia fascista, para apoyarse en el nuevo empresariado franquista, vinculado a posiciones políticas de derecha y conservadoras, y por tanto fiel al régimen dictatorial del general Franco, como elemento de consolidación social.

Nueva Casa Consistorial de Elda (1947).

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Acerca del autor

Autor: Gabriel Segura Herrero

De formación historiador y de profesión arqueólogo, el papel de cronista oficial de la ciudad de Elda plantea retos importantes, tanto con respecto a la memoria de mi predecesor Alberto Navarro Pastor; como al respecto del futuro, para dotar de contenido y utilidad a la figura del cronista oficial en el siglo XXI; a la par que un compromiso con la ciudadanía eldense. Las nuevas tecnologías y las redes sociales deben ser aliadas del conocimiento y de la divulgación histórica, sin faltar al rigor, pero acercando la información histórica al ciudadano. El guión de la historia de Elda está conformado y los titulares en mayúscula ya están todos escritos, pero es necesario escribir la letra pequeña, la historia de las gentes y de los pequeños acontecimientos. Es necesario poner voz a la ingente cantidad de fotografías antiguas que hasta ahora son testigos mudos de nuestro pasado. Trabajo en el que es necesario la colaboración de todos. Con el permiso de usted lector, ¡Vamos a intentarlo!.

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