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Vista del pantano de Elda a finales de la década de los años 60, en la que se puede observar a la derecha de la foto el gran estribo perteneciente a la presa construida en 1684 y destruida en 1793.

Tras las intensas lluvias torrenciales de días atrás, nadie podía sospechar en la apacible villa de Elda la tragedia que se cernía sobre los habitantes de la villa. Hoy hace 224 años la presa del pantano de Elda se partía por la mitad.

Anochecía en la villa de Elda aquel lunes 14 de octubre de 1793, cuando pasadas unos minutos de las 20 horas la gran presión del agua en el pantano eldense provocó el desplome de la presa y la apertura de un gran boquete central por el cual millones litros de agua se precipitaron río abajo, arrastrando consigo todos los cultivos e infraestructuras hidráulicas que encontraron a su paso.

La presa de Elda había sido construida entre 1684 y 1688 por el concejo de la villa de Elda, con un coste de unas 6.000 libras (=90.000 reales), con la finalidad de garantizar reservas de agua suficiente para el riego de la extensa huerta eldense que debido al incremento poblacional demandaba cada vez un mayor caudal de riego. A lo largo del siglo XVIII, la presa fue recrecida, al menos, en dos ocasiones, alcanzando a finales del siglo XVIII los 48 palmos de altura (= 10 m.).

Defectos en el diseño de la presa, el uso durante casi un siglo, la falta de mantenimiento y la excesiva altura fueron factores que, como escasos años antes (h. 1790-1791) había predicho el ilustrado y sabio botánico Antonio Joseph Cavanilles durante su visita a Elda, ocasionaron la ruina de la presa y pantano de Elda.

Vista del pantano de Elda, a la máxima capacidad de embalse.

La gran presión de agua contenida abrió un gran boquete en el centro del paredón de la presa, provocando una gran avalancha de agua cauce abajo. Riada que, según los testimonios de la época, fue la más grande que hasta entonces recordaban los lugareños, cuando inesperadamente vieron pasar el río Vinalopó lleno de agua, minutos antes de las 20:30 horas. Afortunadamente, aquel suceso no tuvo consecuencia mortales, siendo únicamente pérdidas materiales las registradas.

Una parte de los estribos de aquella presa todavía se conservan en el paraje del pantano, pues fueron utilizados hacia 1890 para la construcción de la presa actual, de menor envergadura y con un diseño acorde a los principios de la ingeniería hidráulica.

Detalle del estribo izquierdo de la presa de 1684.