SEMANARIO DE INFORMACIÓN LOCAL, DEPORTES Y ESPECTÁCULOS

Fundado en 1956
Visto: 2833
Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp
Lavadero junto al Castillo en los años 39, desde la Tafalera>

A escasos días de finalizar el año 1915, Elda estrenaba una de las infraestructuras públicas mas demandas por toda la población, en especial las mujeres. Fue hace 102 años, y bajo el segundo mandato del alcalde José Catalán Gras, cuando el ayuntamiento eldense acometió la construcción del primer lavadero municipal con el que contó Elda.

El curso constante de agua por el cauce del río Vinalopó ocasionó que secularmente la villa de Elda utilizará el agua del río para el lavado de las ropas. Sin embargo, el incremento de la población, que por aquellas fechabas estaba en 8.078 habitantes, y las deplorables circunstancias en la que las mujeres y niñas descendían al cauce del río a lavar la ropa, tanto en verano como en invierno, motivaron que el ayuntamiento presidido por el conservador Catalán Gras acometiera la construcción del primer lavadero público que tuvo Elda en su historia. Para su construcción se comisionó a Francisco Alonso Rico que el 28 de diciembre de 1915 manifestó que las obras del nuevo lavadero ya estaban terminadas, habiéndose invertido un total de 6.628,62 pesetas, y quedando abierto al público desde esa misma fecha.

El lavadero fue construido a los pies de la ladera norte del castillo, en la salida del pueblo hacia la estación del ferrocarril. Su ubicación allí respondía a ser un lugar bien aprovisionado de agua, pues aprovechaba los caudales que circulaban por acequia en la partida de la Canalica (act. calle la Tenería) y que tras ser utilizadas en el Molino de Arriba, sito en el Altico de San Miguel, era devuelta al río.

Lavadero municipal que permaneció en uso hasta los años posteriores a la Guerra Civil, cuando fue derribado para la urbanización del acceso a Elda por esa zona, habiéndose puesto en servicio previamente otros lavaderos públicos, caso de la Fraternidad (1945) y de los Molinos de Félix (1947).

 

Lavadero junto al Castillo en los años 30

Acerca del autor

Autor: Gabriel Segura Herrero

De formación historiador y de profesión arqueólogo, el papel de cronista oficial de la ciudad de Elda plantea retos importantes, tanto con respecto a la memoria de mi predecesor Alberto Navarro Pastor; como al respecto del futuro, para dotar de contenido y utilidad a la figura del cronista oficial en el siglo XXI; a la par que un compromiso con la ciudadanía eldense. Las nuevas tecnologías y las redes sociales deben ser aliadas del conocimiento y de la divulgación histórica, sin faltar al rigor, pero acercando la información histórica al ciudadano. El guión de la historia de Elda está conformado y los titulares en mayúscula ya están todos escritos, pero es necesario escribir la letra pequeña, la historia de las gentes y de los pequeños acontecimientos. Es necesario poner voz a la ingente cantidad de fotografías antiguas que hasta ahora son testigos mudos de nuestro pasado. Trabajo en el que es necesario la colaboración de todos. Con el permiso de usted lector, ¡Vamos a intentarlo!.

Utilizamos cookies propias, al continuar navengando por el sitio aceptas nuestra política de cookies.

Aceptar

Buscando...

Un momento por favor

Google+
Compartir