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Durante los dos últimos cursos, la referencia a nuestro proyecto europeo Erasmus+ We Always ha sido un referente continuo en las entradas de este blog. Así, a través de nuestras visitas a Eger (Hungría), Marsella y Berlín he ido no solo mostrando la evolución de una aventura de aprendizajes intensa y provechosa sino también desgranando aspectos educativos que trascendían el propio proyecto para cuestionar y cuestionarme nuestras prácticas docentes y discentes y sus circunstancias, sus avances ilusionantes y las contradicciones en las que muy a menudo se desarrollan.

Llegado el final de We Always, me hubiera gustado terminar con el relato de la última movilidad, la que, de no acontecer esta crisis de salud con pocos o ningún precedente para quienes la hemos sufrido de una o de otra manera, habría tenido lugar en Petrer.

El cierre de nuestros centros educativos nos ha obligado a adaptarnos en la medida de nuestras posibilidades a un nuevo escenario y a herramientas que, aun no siendo nuevas para parte del profesorado nunca hubiéramos pensado emplear de la forma en que las hemos usado, espoleados y espoleadas por la urgencia, por una necesidad que ha convertido su uso en un imperativo y no en algo elegido. 

La conclusión de nuestro proyecto tampoco ha sido una excepción a la regla. Por medio de una videoconferencia, con presencia representativa de los centros socios, hemos tenido la oportunidad de compartir las tareas preparadas para el encuentro que no fue y que no será y algunas de las que han servido para compensar la tarea que se iba a desarrollar en él.

Por supuesto, no es lo mismo, pero estos momentos convividos de pantalla a pantalla han aportado un cauce para la rebeldía y la resiliencia de cada uno y cada una a falta de un encuentro mucho más perdurable. El intento, con todas sus limitaciones, nos enseña a sobreponernos a la dificultad y adaptarnos a los instrumentos con los que podemos contar para seguir siendo, como señala el título del proyecto, nosotros y nosotras siempre, para empedrar nuestros caminos hacia las y los demás con las dificultades que hallamos a lo largo de ellos.

Por parte de nuestro alumnado del IES Azorín, explicamos nuestra labor para articular una publicación en torno a la descripción y protección del paraje natural de la Rambla de Puça y la de su entorno, que incluye un patrimonio cultural bastante interesante y relacionado con la actividad económica y social del municipio en el pasado y en el presente.

También hubo ocasión para exponer algunas de nuestras cápsulas de tiempo personales (utilizando la herramienta Padlet https://es.padlet.com/). Nos planteábamos reunir objetos e impresiones guardadas con nuestros cinco sentidos durante el proyecto. Pretendíamos agruparlos en una cápsula digital para el recuerdo cuando este hubiera acabado.

Los centros socios nos dieron a conocer sus propuestas de aprovechamiento educativo sobre entornos con un valor patrimonial, propuestas abiertas a la participación de su comunidad como el aprovechamiento de una sección del Muro en el distrito berlinés de Reinickendorf o la salvaguarda del ecosistema natural y cultural de la cuenca del arroyo de Eger.

Quizás no como lo habíamos imaginado y deseado, pero conseguimos encontrarnos, aprender, intercambiar opiniones, valoraciones, emociones. Si bien no pudimos intercambiar abrazos, nos volvimos a sentir cerca por unos minutos.

Siempre nos quedará Internet.