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Durante el 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, y en fechas vecinas a ella se suceden convocatorias y actividades, también en nuestros centros educativos, que ponen de manifiesto la discriminación y el dolor sufrido por la mitad de las personas que habitan nuestro planeta por el hecho de ser lo que son. Generalmente hacen especial énfasis en los resultados más graves de estas prácticas violentas, los asesinatos de mujeres o aquellas agresiones físicas contra ellas tan evidentes que su repudio nos parece algo obligado.

En menos ocasiones adquieren semejante protagonismo, durante celebraciones tan significativas como esta, las prácticas de violencia cotidianas más sutiles, pero deudoras de los mismos principios de dominación, prácticas de las que somos menos conscientes o absolutamente inconscientes.

A principios de los años 90, el psicoterapeuta Luis Bonino acuñó el término de micromachismos para referirse a estas prácticas "micro", sutiles, pequeñas, cotidianas, casi imperceptibles, toleradas por lo general, legitimadas incluso por la ley de la costumbre y la inercia de quienes, de manera cobarde, asumimos tantas veces la injusticia como herencia inveterada e inevitable.

El "micro" de estas versiones de machismo da idea también de lo arraigado hasta lo más profundo de nuestros mínimos gestos, de la capilaridad, de esta ideología de la dominación. Así, quienes se manifiestan, quienes nos manifestamos convencidos y convencidas contra aquellas formas de violencia intolerables, nos enfrentamos, de manera paradójica, a la dificultad de advertir y evitar estos gestos de "violencia suave". Menos llamativas, suponen la misma interiorización sexista, las mismas expectativas y conceptualizaciones que configuran todas nuestras actuaciones machistas, desde las más graves hasta las más nimias.

El reconocimiento de estos micromachismos a partir de la escuela y de las edades más tempranas (pequemachismos), ha de ser un imperativo en nuestras aulas. Ha de ser imprescindible para el desarrollo de una ciudadanía sana, empeñada en el logro de la igualdad de oportunidades y en el ejercicio de las libertades sin ninguna cortapisa de género. Digo ha de ser porque hoy no lo es, porque seguimos como docentes necesitados de la capacidad para identificarlos y denunciarlos, del criterio para sustraernos de nuestra propia tradición educativa y no traicionar nuestras buenas intenciones, en el mejor de los casos.

Despertar esta reflexión en nuestro alumnado conlleva por tanto un verdadero ejercicio de toma de conciencia y de formación por nuestra parte con el fin de educar desde una postura crítica y de ser nosotras y nosotros consecuentes con ella en nuestros actos.

A pesar de las dificultades que implica, ilusiona ver los intentos de avance en esta materia. Se suceden las campañas institucionales que ponen el problema sobre la mesa. No solo el 25 de noviembre, nuestros centros educativos se movilizan contra la violencia de género en sus más variadas apariencias. La creación de la figura de coordinador o coordinadora de convivencia y de igualdad puede actuar dentro los como elemento catalizador, a la vez motivador, propiciador de un profesorado y un alumnado concienciado y formado, empoderado frente a la tradición y visión del mundo androcéntrica que nos envuelve.

Libramos una verdadera batalla contra referentes poderosos de un machismo inaceptable. Una lucha en la que está en juego erradicar los pequemachismos y los micromachismos. Los primeros para evitar que las nuevas generaciones estén cada vez menos sometidas a la dictadura de la desigualdad, para conseguir que se extrañen ante lo que nosotros y nosotras hemos interiorizado y aceptamos con mayor o menor naturalidad. Los segundos antes de que se hagan grandes, antes de que desplieguen su potencial de odio y puedan convertirse en actos abominables como los que solemos condenar cada 25 de noviembre, no solo ese día.

 

Para saber más:

Blog Coeduelda. Etiqueta "Micromachismos"

El Diario (Selección de micromachismos en los medios de comunicación)

GÓMEZ, Lula.  "Micromachismos, un machismo silencioso y sutil". Mujeres en red.

LÓPEZ, Carlos.  "Xàbia cambia los papeles de los chicos y las chicas para explicar los micromachismos". Xàbia al día (18/02/2016)

Vídeo. El machismo invisible y los micromachismos

Vídeo. El machismo que no se ve. Documentos TV

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Acerca del autor

Autor: Jesús María "Pitxu" García

Jesús María "Pitxu" García Sáenz (Vitoria-Gasteiz, 1970) es doctor en Filosofía y Letras (sección Filología Hispánica) por la Universidad de Deusto. Como profesor de Secundaria ha trabajado en el IES Azorín de Petrer y en el CEFIRE de Elda, en la asesoría de plurilingüismo y en las de referencia sobre programas europeos y coeducación.

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