Imprimir
Visto: 1560
Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp

La mejora en la convivencia escolar se ha convertido en uno de los principales retos actuales del sistema y de los centros educativos.

Los medios de comunicación se hacen eco a través de noticias con relativo impacto mediático de numerosos sucesos que evidencian problemas acuciantes: acoso escolar, violencia, exclusión... Son hechos lamentables que acarrean no solo consecuencias en el día a día sino que pueden llegar a repercutir de forma sustancial en el desarrollo personal futuro, más allá del éxito o fracaso escolar, de víctimas y agresores.

Impactada por algunos de estos casos de mayor gravedad, la sociedad en su conjunto no es tan consciente del esfuerzo dirigido a revertir una cultura de centro no integradora, donde la diferencia de poder, lejos de mitigarse, se materializa en abusos, vistos muchas veces como anécdotas aisladas o asuntos que no salen de lo individual y cuya denuncia todavía aparece estigmatizada en el aula. Esto entra en flagrante contradicción con una institución que debería garantizar la igualdad, la convivencia digna y la seguridad en sus actuaciones educativas. Nadie tendría por qué sufrir esas situaciones de maltrato que habrían de situarse en un lugar  destacado en la agenda del centro.

A lo largo de la pasada semana se ha presentado en varios centros de localidades vecinas una de las cada vez más más abundantes iniciativas dirigidas a la prevención del acoso escolar y favorecimiento de la convivencia, encauzada, además, a un empoderamiento emocional y operativo del alumnado, un elemento de valor incalculable en su educación par la convivencia y para el afrontamiento y resolución de conflictos a lo largo de su vida.

El programa al que me refiero se denomina TEI (Tutoría entre iguales). Sus características casan bien con las metas que acabo de expresar: una contextualización de proyecto en el marco institucional y organizativo del centro, un abordamiento no solo del fracaso escolar sino también del personal y social y un intento de reequilibrar las relaciones de poder, favorecer la integración y la autoestima y cohesionar la comunidad educativa haciendo de su oposición a esta violencia de intensidad variable un rasgo de identidad y compromiso colectivo.

Excedería la extensión de mi entrada en el blog el explicar con detalle un programa ilusionante y esperanzador. Con una respetable trayectoria en Comunidades como Cataluña, en primaria y en secundaria, afirma el protagonismo del alumnado como tutor voluntario de compañeros y compañeras, de ahí la denominación de tutoría entre iguales. En los enlaces que proporciono al final, tenéis ocasión de conocerlo con mayor detenimiento. Os invito a hacerlo porque resulta de interés tanto para las y los profesionales de la educación como para alumnado y familias, sectores cuya acción se prevé en el propio programa.

Mi objetivo hoy no pretende mucho más que destacar con un ejemplo la labor menos difundida de docentes y comunidades educativas inconformistas y preocupadas por el favorecimiento de la inclusión y el trabajo por la no violencia desde la escuela. Ojalá tuvieran más eco planteamientos de este tipo. Quizás un mayor conocimiento de ellos daría lugar a que, poco a poco, fueran desapareciendo de nuestros medios aquellas agresiones a las que intentan hacer frente. 

Para saber más

TEI en Mestre a Casa.

Tutoría entre iguales (Departamento de orientación del IES Front Marítim.

La cadena del silencio (programa RTVE).