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Comenzamos nuestra andadura por el habla popular de Elda que consistirá en estudiar, y muchas veces rescatar del olvido, aquellas palabras y expresiones que hemos oído a nuestros mayores o incluso aún usamos, pero que están en riesgo de desaparición. Por eso hemos creado este blog, para difundir un patrimonio cultural rico e interesante que merece la pena conservar.

El habla tradicional de Elda es un castellano peculiar, sobre todo en sus aspectos léxicos. Como consecuencia de los avatares históricos de estas tierras de frontera que vieron llegar en la Edad Media a gentes del norte que sometieron a la población musulmana: catalanes y aragoneses principalmente, pero también navarros y castellanos, los cuales trajeron sus lenguas y costumbres. Elda entró a formar parte del antiguo Reino de Valencia desde principios del siglo XIV, pero ha recibido influencias foráneas por razones de vecindad desde siempre. Aquí convivieron el valenciano y el castellano de base aragonesa y después murciana, que son el origen de nuestra manera de hablar y sentir. Iremos viéndolo poco a poco.

Hoy traemos las palabras estral y estralear, que coexisten con las variantes fonéticas astral y astralear. Provienen del valenciano coloquial estral y estralejar, aunque en muchas hablas valencianas también se pronuncia astral por abertura de la vocal E pretónica bajo la influencia de la vocal tónica A. Estral, a su vez, es variante de la forma etimológica destral (con elisión de D inicial), voz común  aragonesa y catalana procedente del latín tardío dextralis, derivado de dextra ‘mano derecha, diestra’.

Estral, sustantivo femenino, es un hacha pequeña que se maneja con una sola mano. En sentido figurado se utiliza también como adjetivo para referirse a quien no tiene cuidado de las cosas y las acaba estropeando o deteriorando. ¡Ya habéis roto los juguetes! ¡Estáis hechos unos estrales! ¡Sois unos estrales!  Con este mismo sentido forma parte de la expresión tener manos de estral. También se emplea en otras locuciones como tener boca de estral o la boca como un estral para designar a la persona que habla maldiciendo.

Derivado de estral tenemos el verbo estralear con el significado de ‘hablar a gritos y de forma exaltada, incluso ofendiendo al interlocutor’. Le he preguntado al chófer por qué tardaba tanto en salir el autobús y el tío se ha puesto a estralearme. En Elda había una conocida familia apodada Los Parabailes que, según contaban los antiguos cagalderos, se pasaban la vida estraleando y los gritos que daban en su casa se oían a una legua de distancia.

Como muestra del uso del vocablo estral en el habla de nuestro pueblo, este pasó a la toponimia urbana porque la actual calle Espoz y Mina (a la izquierda del Ayuntamiento de Elda y de subida hacia la calle de los Clérigos, donde se encuentra Gráficas Azorín), se llamó popularmente calle del Estralazo, al menos desde el siglo XVII (pronunciado tradicionalmente estralaso). Estralazo es el golpe dado con un estral, con lo cual ya podemos imaginar lo que ocurrió hace siglos en aquella antigua calle eldense, hoy casi desaparecida.