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“¡Pásame los mistos que encienda el infernillo!”

“¡Estoy hecho mistos, menuda paliza m’he dao hoy a trabajar!”

“¡Menudo porrazo os habéis metido, la moto se ha quedao hecha mistos!”

Mistos, en plural, es la palabra que utilizamos tradicionalmente en Elda para denominar a las ‘cerillas’ o ‘fósforos’. Es una variante de mixto, cultismo tomado directamente del latín con el significado de 'mezclado'. Se dice mistos por la dificultad fonética de pronunciar X ante T, y así lo admite la RAE, aunque como forma secundaria frente a mixto, del latín mixtus, que recoge con la acepción de ‘algo formado por varios elementos que se mezclan para componer otro’. Por tanto, el nombre mistos para designar ‘fósforo’, es debido a que está compuesta de dos elementos: la cabeza del fósforo impregnada de compuestos químicos y que se adhiere a un soporte o vástago para permitir su manejo, es decir, es un objeto mixto.

En el español popular la forma más extendida era mistos, aunque parece que está perdiendo frente a ‘cerillas’ por razones sociolingüísticas. En el ámbito catalán también se dice mistos, aunque se considera un castellanismo, por eso Pompeu Fabra introdujo a principios del siglo XX un neologismo, llumí, tomado del catalán alguerés, que a su vez había catalanizado el término sardo lumínu, relacionado con el italiano lumino. En la Comunidad Valenciana la forma tradicional es mistos desde principios del siglo XX.

“Su historia y evolución es cuando menos interesante”. Está documentado que ya en China se utilizaban desde al menos el siglo X d. C. Eran palitos de pino impregnados de azufre. Es probable que algún viajero las llevase consigo a Europa en la época de Marco Polo. A este tipo de cerillas en valenciano se le denominó lluquet o pallet.

Lo más frecuente en la fabricación de los mistos es utilizar un palito de madera de sección cuadrada, aunque a lo largo del tiempo se han utilizado otros materiales, como una serie de hebras de algodón o un papel plegado fijadas con cera (de ahí el nombre de ‘cerillas’ o ‘cerillos’) o un cartón empapado, que se ha utilizado mucho en los fósforos llamados de carterilla.

En Elda eran muy populares durante los años 60 y 70, otra variante de mistos conocidos como mistos trueno, cuya forma difería de la de los normales por ser una tira de cartón en la que en su extremo superior se extendían a lo largo puntos seguidos de fósforo y que prendían pasándolos por una superficie rugosa, casi siempre una pared. Como curiosidad cabe mencionar que fueron prohibidos por contener precisamente el elemento químico fósforo (P) y hoy en día los mistos son fabricados con otros compuestos químicos que hacen mucho más segura su utilización.

 

Una expresión muy utilizada en nuestra habla tradicional eldense es la de estar hecho mistos, haciendo alusión a tres temas diferenciados: por un lado expresaría el ‘cansancio acumulado después de haber realizado algún tipo de actividad forzada durante tiempo prolongado’, la usamos también cuando hacemos referencia al ‘estado de ánimo decaído de una persona’ y, por último, nos valemos de ella cuando encontramos que algo ‘está destrozado’.

 

Esperamos con estas aclaraciones haberos aportado algo de luz, sin dejar vuestras mentes hechas mistos, sobre esta curiosa palabra y la expresión procedente de la misma.

 

Acerca del autor

Autores: Antonio Gisbert y María Dolores Marcos

Las casualidades existen, y así es como Antonio Gisbert Pérez y María Dolores Marcos Vila nos hemos conocido. El interés por Elda, sus gentes y costumbres es lo que ha propiciado que, por causalidad, ambos quisiéramos recuperar el habla popular de Elda, esas palabricas cagalderas que escuchábamos desde la cuna y que nos fueron transmitidas por generaciones anteriores de eldenses que amaban su pueblo.Esta huella dejada por nuestros antepasados, bien a través del lenguaje escrito y especialmente del lenguaje oral, transmitida de generación a generación, es una habla que sigue viva, que perdura a través del tiempo.

Sentimos que es nuestro deber y nuestra obligación dejar testimonio del habla de Elda a través de estas publicaciones y querer, sin pretensiones, que la forma de expresarnos en nuestro pueblo siga perdurando en el tiempo y conocida por las generaciones posteriores.Nuestro habla tradicional es una seña de identidad, nos caracteriza como miembros de un mismo colectivo y nos asegura su continuidad a lo largo de nuestra historia futura. Queda pues mucho trabajo, mucha tradición oral por estudiar y divulgar todavía y es nuestro deseo que os sintáis partícipes de este proyecto.

Estáis todos invitados. ¡HABLEMOS CAGALDERO!

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