miércoles, 20 de octubre de 2021

Repalle, a repalle, al repalle, arrepalle

Antonio Gisbert y María Dolores Marcos
13 diciembre 2019
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Repalle, a repalle, al repalle, arrepalle

“En la cabalgata de Reyes la gente cogía caramelos al repalle

“Había un puesto hoy en el mercadillo y las mujeres se tiraban a repalle

Con las diferentes variantes que dan título a esta publicación, hoy vamos a hablar de una palabra o expresión que hasta ahora no hemos encontrado fuera de Elda, por lo tanto sería un localismo cagaldero genuino, mientras no se demuestre lo contrario.

Nos referimos al término repalle, usado especialmente en las locuciones a repalle o al repalle, incluso al arrepalle: ¡esto es un repalle! ¡Ale, todos al repalle! ¡Son cosas del arrepalle! (en este último caso aglutinando la preposición “a” junto al sustantivo, forma aparecida en el artículo de Jover González de la Horteta, “¿Será verdad que tenemos vidas paralelas?”, publicado en el semanario Valle de Elda, número 1.975 de fecha 6 de octubre de 1995, página 16).

Entre los significados que hemos recopilado del uso que de esta expresión hacen los hablantes eldenses, destacamos los siguientes:

A repalle o al repalle

  • Coger todo lo que haya en un sitio sin tener en cuenta al resto de gente.
  • Agarrar todo lo que se pueda con rapidez.
  • Lanzar caramelos al aire y aglutinarse todos los presentes para recogerlos.
  • Arrojar estampas o cualquier otra cosa al aire y al grito ¡a repalle!, abalanzarse para ver quién cogía más.
  • Arremeter para pillar cualquier cosa que haya a la mano sin miramiento, con ambición y codicia.
  • Precipitarse a coger cosas sin criterio, de cualquier manera, al tuntún, a burro barra.
  • Repartir la comida sin miramiento, sin igualar raciones.
  • Comer a repalle: ‘Comer de manera desmedida, sin pensar en los demás, sin esperar a nadie’.

Como hemos podido comprobar, esta locución se utiliza para referirse a una situación de desorden, de desconcierto, donde cada uno hace lo que quiere, agarrando o cogiendo lo que haya, de cualquier manera, sin miramiento, sin pensar en los demás, con avaricia, sin encomendarse ni a Dios, ni al Demonio.

Bien, después de todo lo expuesto, ¿cuál sería el origen de esta expresión tan nuestra? Tras mucho indagar,

creemos que hemos encontrado la clave para resolver la cuestión, que nos parece la más plausible, mientras no se demuestre lo contrario. La procedencia estaría en la locución valenciana a reball, usado con las siguientes acepciones: ‘de cualquier manera, sin reflexión, a la ligera, descuidadamente, sin miramientos, desordenadamente’, que, como podemos ver, coincide en buena medida con los significados que le damos en nuestra habla tradicional eldense. Además, reball a su vez proviene del verbo valenciano reballar, cuya acepción principal en el Diccionari Normatiu Valencià (DNV) es la de ‘lanzar con fuerza (una cosa)’, por ejemplo ‘lanzar la trompa’; pero también en el Diccionari Catala Valencià Balear (DCVB) encontramos un segundo significado, ‘lanzar una moneda o tejo al aire para sacar suerte’ en un juego deportivo, como por ejemplo la “pilota valenciana”. De esta manera también constatamos que existe correspondencia semántica con algunos de los significados que le damos en Elda por la presencia del verbo lanzar.

Desde el punto de vista fonético, la locución valenciana a reball se habría adaptado al habla cagaldera por el ensordecimiento de la bilabial /b/, que pasa a /p/, además añadiendo una /e/ paragógica (final) por la dificultad castellana para pronunciar la lateral palatal, correspondiente a la grafía ll, que no existe en posición implosiva (final de sílaba) en esta lengua.

También parece haberse producido un cruce entre repalle y el verbo valenciano arrapar (con el significado principal  de ‘arañar’, pero también con las acepciones de ‘robar, quitar, mangar, sisar, etc.’), igualmente usado en Elda, dando lugar a la forma híbrida arrepallar, otro verbo eldense utilizado con el sentido de ‘robar’.

Antonio Gisbert y María Dolores Marcos
Antonio Gisbert y María Dolores Marcos
Acerca del autor

Las casualidades existen, y así es como Antonio Gisbert Pérez y María Dolores Marcos Vila nos hemos conocido. El interés por Elda, sus gentes y costumbres es lo que ha propiciado que, por causalidad, ambos quisiéramos recuperar el habla popular de Elda, esas palabricas cagalderas que escuchábamos desde la cuna y que nos fueron transmitidas por generaciones anteriores de eldenses que amaban su pueblo.Esta huella dejada por nuestros antepasados, bien a través del lenguaje escrito y especialmente del lenguaje oral, transmitida de generación a generación, es una habla que sigue viva, que perdura a través del tiempo.

Sentimos que es nuestro deber y nuestra obligación dejar testimonio del habla de Elda a través de estas publicaciones y querer, sin pretensiones, que la forma de expresarnos en nuestro pueblo siga perdurando en el tiempo y conocida por las generaciones posteriores.Nuestro habla tradicional es una seña de identidad, nos caracteriza como miembros de un mismo colectivo y nos asegura su continuidad a lo largo de nuestra historia futura. Queda pues mucho trabajo, mucha tradición oral por estudiar y divulgar todavía y es nuestro deseo que os sintáis partícipes de este proyecto.

Estáis todos invitados. ¡HABLEMOS CAGALDERO!

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