SEMANARIO DE INFORMACIÓN LOCAL, DEPORTES Y ESPECTÁCULOS

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A menudo, cuando paseamos por cualquier calle, sea en una ciudad o en un minúsculo pueblo de cualquier geografía podemos observar en numerosas ocasiones como existen locales cerrados, en unos pone el cartel de se vende, en otros se alquila y en otros simplemente no se indica absolutamente nada, simplemente por el hecho de que el propietario no ve la necesidad de cederlo para cualquier actividad.

Pero dentro de cada uno de estos lugares se esconden historias que deben de ser guardadas y escritas para que las próximas generaciones las recuerden, porque en realidad forman parte de la historia de una ciudad, en este caso Elda. 

Voy a tratar de indagar por la parte a la cual dedico mi blog, a rescatar en el tiempo, a todos esos locales que de una forma u otra hayan dedicado sus tareas al ramo de la hostelería o que puedan haber tenido relación con esta y que hayan dejado una huella en nuestra querida ciudad.

Hoy quiero dedicar el primer artículo a un local que estuvo situado en la calle Nueva, el cual me impactó desde el primer momento, desde su entrada con puerta giratoria, hasta su interior, con un templete en la parte superior preparado para las actuaciones de orquestas.

Por aquella época, les puedo asegurar, que pocos locales en nuestro país contaban con ideas tan adelantadas para desarrollar su trabajo y que los clientes estuviesen cómodos y disfrutando del servicio que se les prestaba.

Lógicamente, me estoy refiriendo al bar Negresco. Ese local lleno de historia que nunca debió de desaparecer, pero la evolución en nuestra ciudad y la desaparición de sus fundadores llevó a tener que cerrar sus puertas. Pero su historia y sus anécdotas siguen guardadas y, como decía en líneas anteriores, merecen ser recordadas.

Todo lo que voy a publicar a continuación es fruto de una conversación que mantuve hace un tiempo con Doña Dolores González Rico (20-10-1925), quien ha vivido desde sus comienzos la andadura de este emblemático lugar. He de agradecerle su esfuerzo por venir a visitarme y poder contarme algo de su historia, la cual posiblemente sea la de muchos de los habitantes que forman esta ciudad.

Según me cuenta, antes del Negresco los propietarios regentaban otro local en la plaza del Topete antes del año 1925. Posteriormente se trasladaron “arriba” de las Beltranas, con el nombre de bar Ixquierda Republicana. Fue posteriormente, entre los años 1932/33, cuando se trasladaron al local situado en la calle Generalísimo Franco, hoy conocida como calle Nueva y le pusieron el nombre de Negresco, el cual mantuvo sus puertas abiertas hasta el año 2001.

Según me cuenta Doña Dolores, durante la guerra civil el bar fue requisado y tal fue la contrariedad de uno de sus propietarios, D. Antonio González, que le produjo un ictus, del cual mantuvo secuelas durante el resto de su vida. Una vez finalizada la guerra, se le devolvió, pero su interior estaba totalmente destruido. Hubo de reformarse aunque el almacén se mantuvo con sus paredes tal cual, para de esa forma recordarles a todos el hecho acaecido.

Un motivo desgraciado que se debe de recordar sucedió en 1984, D. Roberto González, arrendatario del local, cuando se encontraba pintando los depósitos de agua subido en una escalera, perdió el equilibrio y cayó hacia atrás, con tan mala fortuna que las contusiones fueron de tal gravedad que quedó tetrapléjico. Tras 65 días en la UCI y después de haber sido trasladado desde la ciudad de Alicante a la de Valencia falleció.

Este acogedor local era muy conocido en la ciudad por sus torneos de ajedrez y la colaboración que les prestaban muchos comercios, con la donación de premios a los ganadores. 

También era muy solicitado para la celebración de bodas, bautizos y comuniones, celebraciones “de las de antes” como me decía Doña Dolores, a base de toñas, bizcochos, chocolate, etcétera. Durante las fiestas se trasladaban conocidas orquestas desde diversos puntos de nuestra geografía para actuar, cobrando 2.000 pesetas por actuación.

Muy reconocida era la preparación de su turrón, del nacional, sus catalanas y su blanco y negro entre otros.

Siempre llamó la atención su famosa puerta giratoria. Doña Dolores me aclaró que el engranaje y su mecanismo fue construido en Barcelona, mientras que el resto fue realizado por un conocido carpintero de nuestra ciudad, el cual tenía su taller cerca del antiguo cine Coliseo.

Para la elaboración de helados y de otros platos, el agua se tenía que recoger en una fuente que se encontraba donde a día de hoy está el hogar del pensionista y otra abajo de la esquina del guardia. Del hielo y los sifones se encargaba Tobías Vergara, el cual tenía su local cerca de la fuente de lo burros, poco antes de llegar a lo que hoy es la Ficia.

Como anécdota final me cuenta que un domingo con el bar a tope de clientes, la orquesta tocó un tema de la zarzuela Bohemios, en el mismo se hace mención a la libertad, por lo visto, los asistentes cantaron a coro parte de esa letra, algún asistente afín al régimen de la época avisó a la policía, esta hizo acto de presencia llevándose detenidos a varias de los asistentes, aunque posteriormente fueron puestos en libertad. 

Comentarios  

0 #4 Ofelia Serrano 19-11-2015 22:09
Efectivamente en el año de su apertura la calle que ocupaba se denominaba Calle Nueva, a partir de 1939 se conoció como calle del Generalisimo Franco.
En la primera fotografía del reportaje creo reconocer a mi abuelo , mesa de la izquierda en el centro. El fue cliente habitual desde su apertura. Allí tomaba café todas las tardes y noches ¿ Habría alguna forma de conseguir una copia de la misma. Gracias.
0 #3 Jose A. Cuenca gonzalez 15-11-2015 22:11
Yo soi nieto del negresco y estaría mui orgulloso de contar todo lo que yo recordará.
+1 #2 Roberto artillo 14-11-2015 19:51
Buenisimo el reportaje , me gustaría saber si alguien sabe por casualidad si. Saben si el mobiliario del negresco sigue vivo , o parte de el . o si alguien sabe de la existencia de alguno de los propietarios o familiar del negresco me sería de gran ayuda , gracias
+1 #1 El del otro día 13-11-2015 14:00
Imagino que en 1932-33 la Calle Nueva (nombre con el que siempre se le ha conocido en Elda, al margen de su oficialidad) no llevaría el nombre del dictador,

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Acerca del autor

Autor: José J. González

Bienvenidos a mi blog sobre enología y hostelería. Llevo 23 años desarrollando la profesión de hostelería y me gustaría que este blog fuese un punto de encuentro para los lectores del Valle de Elda y de cualquier persona que quiera seguirnos. Para cualquier sugerencia podéis escribir al correo electrónico de esta redacción.

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