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-A VISTA DE JÍBARO-

Grabado del segundo círculo (lujuria) en El infierno de Dante.

“Si he incluido la visibilidad en mi lista de valores que se ha de salvar, es como advertencia del peligro que nos acecha de perder una facultad humana fundamental: la capacidad de enfocar imágenes visuales con los ojos cerrados, de hacer que broten colores y formas del alineamiento de caracteres alfabéticos negros sobre una página blanca, de pensar en imágenes. Pienso en una posible pedagogía de la imaginación que nos habitúe a controlar la visión interior sin sofocarla y sin dejarla caer, por otra parte, en un confuso, lábil fantaseo, sino permitiendo que las imágenes cristalicen en una forma bien definida, memorable, autosuficiente, ‘icástica’”.

Una advertencia que, en este imperio de la imagen en el que ya vivimos cobra aún mayor trascendencia. Leer nos permite construir, elaborar nuestras propias imágenes a partir de las palabras del texto. Sea real o fantástico el mundo que nos describa un autor, es mi imaginación quien lo pone en pie eligiendo siempre la forma y la dirección a seguir. Porque la fantasía “es una especie de máquina electrónica que tiene en cuenta todas las combinaciones posibles y elige las que responden a un fin o simplemente las que son más interesantes, agradables, divertidas”.

La obra de Beckett se mueve en el territorio minimalista y experimental.

Y es desde esta perspectiva desde la que Italo Calvino llega a la cuestión esencial en esta conferencia: “¿Será posible la literatura fantástica en el año 2000, dada la creciente inflación de imágenes prefabricadas? Las vías que vemos abiertas desde ahora pueden ser dos: 1) Reciclar las imágenes usadas en un nuevo contexto que les cambie el significado. El post- modernism puede considerarse la tendencia a hacer un uso irónico de lo imaginario de los mass- media, o bien la tendencia a introducir el gusto por lo maravilloso heredado de la tradición literaria en mecanismos narrativos que acentúen su extrañamiento. 2) Hacer el vacío para volver a empezar desde cero. Samuel Beckett ha obtenido los resultados más extraordinarios reduciendo al mínimo elementos visuales y lenguaje, como en un mundo después del fin del mundo”.

En el universo de visiones que Dante va describiendo en su Purgatorio, se configuran las imágenes que llueven del cielo, es decir, para él provenientes de Dios. Es en ese lugar de la alta fantasía donde se empapa la imaginación humana. Una imaginación que para el italiano se constituye como repertorio de lo potencial, de lo que no es pero que hubiera podido ser. Y desde luego, llegados a este punto, cabe preguntarse si la ciencia, la literatura o el pensamiento podrían existir sin la capacidad imaginativa del hombre. Preservar esas nubes saturadas de lluvia de la fantasía sigue siendo imprescindible para garantizar el desarrollo de las potencialidades humanas.

Esquema de El Purgatorio de Dante.

Doce aforismos más de la serie A vista de jíbaro:

  • La fantasía, en mi sueño, era un inmenso universo de campanas ante un andén donde dan cien años en un día.
  • Emulando a la física moderna, nuestra economía financiera sostiene que nada se crea ni se destruye: con todo se especula. 
  • A buen emprendedor, pocas artimañas bastan.
  • Bien sabe el creador que buscar y buscar nunca es garantía de nada. Pero reafirma en él la más fehaciente prueba de que todavía sigue vivo.
  • En cuatro palabras: no.
  • Es nefasto, dicen, que los árboles no nos dejen ver el bosque. Peor es aún, visto lo visto, que nos muestren un bosque encantado con el que tapar las verdaderas intenciones.
  • Es cierto que un buen libro siempre nos proporciona una llave. Pero que ha de servirnos para que se nos abran otros mundos, no para encerrarnos en ellos.
  • En tu rostro se transparenta esa preocupación que tanto te inquieta. La mañana, fresca y radiante, no se inmuta. Tócate. Sé. Permítele que te impregne.
  • Quien ama para asegurarse de encontrar lo que busca, no ama, reclama. Y el que ama para no dejar de buscar aquello que no encuentra, tampoco ama, programa.
  • La democracia empieza en esa patera donde nadie es imprescindible. Pero en la que todos somos necesarios.
  • Reírse siempre de uno mismo. Nunca dejar de escuchar. Eternamente, agradecer.
  • Con un ojo aprecio mis límites. Con el otro, las nubes saturadas de mi sinrazón. Y cuando finalmente llueve, como alegre náufrago, chapoteo entre los charcos del narcisismo con todas mis incongruencias.

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Acerca del autor

Autor: Rafael Carcelén

Además de disfrutar como maestro de escuela, me encanta escribir. Y leer. Y subir los montes alicantinos. Y jugar al ajedrez. Y… siempre me sigue apeteciendo aprender. Y segregar lo que aprendo -lo que vivo, lo que siento- en artículos, poemas y aforismos como éste: “¿Es imaginable la felicidad en un grano de pimienta?”

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