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"El estreno de Cecilia Valdés en el Teatro de la Zarzuela es uno de esos acontecimientos que quedarán grabados, en letras de oro, en la historia de este coliseo. Llega por fin a la calle de Jovellanos la que, probablemente, sea la obra más simbólica del teatro lírico cubano del pasado siglo. Una zarzuela, sí, pero no cualquier zarzuela(...) (...) Su viaje hasta Madrid ha sido largo; han pasado casi ochenta y ocho años desde que su primera versión se diera a conocer en el Teatro Martí de La Habana un 26 de marzo, Sábado de Gloria de 1932. El mismo día, precisamente, en que los madrileños pudieron aplaudir arrebatados el estreno de otra comedia lírica fundamental para el devenir del teatro musical hispano: Luisa Fernanda."

Con estas palabras se abre el muy documentado y completo artículo, que el musicólogo Enrique Mejías García firma en el libreto editado por el Teatro de la Zarzuela de Madrid, con motivo del estreno madrileño de Cecilia Valdés, casi 88 años después de haberse estrenado su primera versión, y 59 de la definitiva.

La primera de las 13 representaciones programadas, será este viernes 24 de enero, y la última el domingo 9 de febrero, siendo lunes y martes los días que no hay función.

Ni la una ni la otra se han visto en Madrid, todavía. La primera, que contaba con  10 números musicales, hubo interés en traerla a España en 1950, a raíz de su primera grabación discográfica, sin llegar a concretarse.

Pasaron 45 años para su presentación española, en Avilés, Gijón y Córdoba, en revisión de Leo Brouwer, músico cubano muy vinculado a nuestro país. Ya en el siglo actual fue programada, en versión de concierto, en Granada, 2010, y Coruña, 2011.

Para estas puestas en escena o interpretaciones concertantes Cecilia Valdés ya contaba con una tercera  versión y definitiva, realizada por su mismo autor, Gonzalo Roig, en 1961. Versión ampliada a 21 números musicales, algunos de ellos muy breves, y configurada en un prólogo, dos actos y epílogo. Antes de ello, en 1958, y en ocasión de ser representada en Cuba por el barítono español Alberto Aguilá, le había añadido una romanza para su lucimiento, con ritmo de bolero, procedente de otra de sus zarzuelas, El cimarrón, y una danza criolla.

Cecilia Valdés está considerada como la obra cumbre de la zarzuela cubana, aun cuando su gestación -o quizá por ello- no resultó fácil.

Basada en la novela Cecilia Valdés o la Loma del Ángel, de 1839, del escritor cubano e independentista Cecilio Villaverde, ya de por sí pasó a ser una de las más apreciadas de toda la literatura de la isla caribeña. Denunciar sobre las tablas la esclavitud de los nativos fue algo que comenzó a palparse, aun cuando habrían de pasar casi sesenta años para lograr la independencia de España.

Podría decirse que su argumento entronca muy de cerca con algunas de las zarzuelas de ambiente andaluz. En estas el señorito de turno juega a dos cartas, al estar prometido a una joven de su misma clase social y económica, y seducir a la gitanilla como mero pasatiempo. En aquella el señorito y su prometido son de idéntica condición, pero en lugar de gitanilla la engañada es una joven mulata.

Si la novela ya fue todo un hito, convertida en zarzuela un siglo después siguió el mismo camino, al denunciar públicamente, esta vez con música, el drama universal de la esclavitud y el machismo.

 

Cuba un baluarte de la zarzuela

No obstante haber sido expulsadas las tropas españolas, en Cuba se siguió representando zarzuela, tanto de autores de la península como de los cubanos.

Las compañías de la "madre patria" no dejaron de lado la isla, en sus largas giras o temporadas por la América de habla hispana.

No en balde la gran mayoría de escritores y compositores cubanos, de los años 20 y 30 del siglo pasado, son hijos o descendientes directos de españoles.

Uno de ellos, y el más prolífico en zarzuela junto a Roig, fue Ernesto Lecuona, autor de María la O, El cafetal o Rosa la China, entre otras muchas, que pretendió antes de 1930 poner música a Cecilia Valdés, pero los herederos del autor  de la obra literaria no lo autorizaron.

En su lugar Lecuona compuso María la O. Su estreno en 1930 fue todo un acontecimiento lírico en la isla. Ello pudo influir en el cambio de opinión de los herederos de Cirilo Villaverde, quienes sí autorizaron a Gonzalo Roig a componer la música y a los escritores José Sánchez-Arcilla y Agustín Rodríguez a adaptar la obra literaria.

El éxito alcanzado por la zarzuela resultó equiparable al de la novela años atrás. Hasta tal punto que el gobierno municipal de La Habana concedió a sus autores la medalla de oro de la ciudad.

Sin embargo, la última y definitiva revisión que Gonzalo Roig acometió de la obra, en 1961, no recibió el beneficio de una grabación discográfica hasta 1990.

Si bien las zarzuelas cubanas no han gozado del aprecio, ni han entrado en el repertorio de las compañías españolas -cuando estas existían- sí que son numerosas las romanzas o números musicales pertenecientes a zarzuelas, que alcanzaron popularidad más que notable.

Como ejemplos más significativos Siboney, de Ernesto Lecuona y Quiéreme mucho, del propio Gonzalo Roig.

En 1996, un año después de cumplirse el primer centenario del nacimiento de Lecuona, Alfredo Kraus grabó un disco compacto con varias canciones y romanzas extraídas de sus zarzuelas.

 

Una obra muy elogiada

No es solo Enrique Mejías quien destaca la trascendencia de que Cecilia Valdés se estrene, por fin en Madrid. La prensa de la isla caribeña también ha recogido este hecho, tratándolo como un gran acontecimiento lírico.

Razones hay para así considerarlo, pues es esta la primera vez que en el Teatro de la Zarzuela, inaugurado en 1856, se representa una zarzuela cubana.

Y acontecimiento fue, cuando se estrenó en La Habana, allá por marzo de 1932. Estuvo en cartel de forma ininterrumpida durante tres meses, pasando después a representarse en casi todos los países americanos de habla hispana y Estados Unidos.

Sobre la música de Gonzalo Roig para esta zarzuela, el compositor y guitarrista cubano Leo Brouwer destaca que "en Roig ese género adquiere unas características originales, porque reafirma una simbiosis de música negra y de música campesina, criolla (...) (...) tan rica al mezclar las dos cosas, con gran brillantez, y por eso se siente tanto la cubanía".

Otros especialistas han destacado que la partitura de Cecilia Valdés "recoge los ritmos populares más cultivados de la época, exponiéndolos con acierto dramático a través de su desarrollo. Roig emplea casi todas las formas de la música cubana: habanera, guajira, contradanza, tango, congo de barracón, la criolla, el pregón, la danza...

Gonzalo Roig es una de las cumbres de nuestra música autóctona. Pocos como él han captado los ritmos sinuosos y acariciantes de la música cubana, manteniendo en alto el estandarte con sus criollísimas canciones y con sus inspiradísimas concepciones musicales para el teatro vernáculo..."

Calificada inicialmente por su autor como "comedia lírica", en su pretensión de que no fuera considerada una opereta, el mismo Gonzalo Roig, con el paso del tiempo, se inclinó por llamarla zarzuela.

 

Buena presencia de Cantantes y actores cubanos entre los protagonistas

El elenco de intérpretes elegido por el Teatro de la Zarzuela para este estreno absoluto en Madrid, presenta un buen plantel de cantantes hispanoamericanos, con notable presencia de destacadas figuras cubanas, de carrera operística internacional consolidada, principalmente en Estados Unidos.

El rol de Cecilia Valdés lo compartirán las sopranos Elisabeth Caballero y Eloine Alvarez, ambas nacidas en Cuba. Leonardo de Gamboa tomará vida con los tenores Enrique Ferrer, español, y Martín Nusspasmer, uruguayo.

Los dos barítonos que se repartirán el papel de Dolores Pimienta, son igualmente cubanos: Homero Pérez-Miranda y Eleomar Cuello.

Destaca, asimismo, la presencia de la veterana mezzosoprano, nacida en HaitíLinda Mirabal, como la mulata Dolores Santacruz.

El elenco principal se completa con el tenor cubano Yusniel Estrada, y la mezzo valenciana Cristina Faus.

La dirección musical es del asturiano Oliver Díaz, quien el pasado 31 de diciembre cesó como titular del Teatro de la Zarzuela, y la escénica del venezolano Carlos Wagner. 

La representación del miércoles 5 de febrero se emitirá en directo, a través de facebook y youtube del teatro.

 

 

 

Discografía.

  1. Grabación original en discos de 78 rpm reeditados en LP y posteriormente en CD, por el sello Montilla.

Incluye 10 números musicales.

Marta Pérez, Francisco Naya, Ruth Fernández y Aída Pujol.

Orquesta y coro dirigidos por Gonzalo Roig.

  1. 1962. Grabación original en disco LP, reeditada en CD por EMI-Odeón.

Incluye 12 números musicales.

Blanca Varela, Armando Pico, Miguel de Grandy, Julita Muñoz, Alba Marina, Esclavo, Conchita García.

Orquesta y coro dirigidos por Gonzalo Roig.

  1. Sello Egram-Areíto. Grabación completa en CD.

Alina Sánchez, Adolfo Casas, Ramón Calzadillas, Lucy Provedo, Annia Linares, Marta Vallín, Felo Suárez, María Julia García, Manuel Pena  y Teresa Guerra.

Orquesta Sinfónica y Coro Nacional de Cuba.

Director Félix Guerrero.

Filmografía.

No se conoce filmografía de esta obra.

En una gala extraordinaria, que además fue una extraordinaria gala -cuyo vídeo conservo- celebrada en el Auditorio Nacional de Madrid, el 12 de octubre de 1991, dentro de los actos de apertura de la conmemoración del V Centenario del Descubrimiento de América, la contralto portorriqueña Ruth Fernández, la Orquesta Sinfónica de Las Palmas y el Coro de Radiotelevisión Española, dirigidos por Odón Alonso, interpretaron tres fragmentos de Cecilia Valdés.

 

Bibliografía.

  • Enrique Mejías García. "Soy mulata y no lo soy": idas y vueltas de la zarzuela en Cuba.

Artículo publicado en el libro editado por el Teatro de la Zarzuela de Madrid, con motivo de las representaciones de Cecilia Valdés.

  • Clara Díaz Pérez. Cecilia Valdés.

Diccionario de la Zarzuela. España e Hispanoamérica. Tomo I. Pág. 438.

ICCMU (Instituto Complutense de Ciencias Musicales). Madrid 2002. 

  • mcu.es Cecilia Valdés. Ficha artística.
  • Diego Emilio Fernández Álvarez. com

Discografía. Cecilia Valdés.

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Acerca del autor

Autor: Elías Bernabé Pérez

Mis recuerdos más remotos que me atrajeron a la zarzuela me trasladan a sesenta años atrás. Primero escuchando los fragmentos que sonaban con frecuencia en la radio. También gracias a las fantasías, preludios e intermedios que interpretaban las bandas de música en los conciertos de las fiestas de octubre de Petrer. El templete donde actuaban estaba justo ante la fachada de mi casa.

Lo que más me gustaba de la Semana Santa es que en la radio solo se emitía música clásica. El viernes y sábado santo las emisoras enmudecían.

Lo más intenso vino en la época dorada del tocadiscos. Lo compró mi abuelo materno en 1963. La primera zarzuela que entró en casa fue Doña Francisquita con Kraus y Olaria. Es una grabación incompleta, pero suficiente para que me la aprendiese de memoria. Mi abuelo estaba impedido y era yo quien la ponía todos los mediodías y noches durante dos semanas consecutivas. A los quince días compramos un segundo disco: La generala, de nuevo con Kraus y Olaria. Y ya fuimos alternando. Después vino Maruxa. Y yo con solo 13 años me entusiasmé con ella y también la aprendí. Sí, digo bien. ¡A mis 13 años ya me encantaba Maruxa!

Ahí comenzó todo y ya no he parado. Siempre como aficionado.

Como le dice un padre a su hijo al final del documental de TVE sobre zarzuela La romanza de Madrid, de 1988, “Te acompañarán toda tu vida, porque son inmortales”.

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