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Uno de los "trabajadores" de la zarzuela de más dilatada trayectoria a lo largo de los últimos setenta años, el tenor Enrique del Porta, falleció en Madrid el viernes pasado, día 20 de marzo.

No se lo ha llevado el coronavirus, pero su fallecimiento sí se ha producido como consecuencia colateral de esta pandemia. Al menos así lo ha denunciado la esposa del finado.

Enrique Ruiz del Portal González -Enrique del Portal artísticamente- no pudo ser asistido de una gastroenteritis sufrida el miércoles pasado, ni en un centro hospitalario, ni en su domicilio,  dado el colapso sanitario existente en Madrid.

Así lo denunció a los medios su esposa, la empresaria lírica Nieves Fernández de Sevilla, al informar de la triste noticia.

Enrique del Portal fue uno de los tenores que mayor actividad ha desarrollado durante buena parte de la segunda mitad del siglo XX y primeros años del XXI -o quizá el que más- dentro del mundo de la zarzuela, donde debutó como profesional en 1962.

Siguió actuando incluso después de rebasar sus 80 años, principalmente en el personaje de Don Hilarión de La verbena de la Paloma.

Nacido en Madrid el 3 de julio de 1932, su presentación como primer tenor se produjo el 25 de mayo de 1962, en el Teatro de la Zarzuela con la obra de Pablo Sorozábal Katiuska, dirigida por el propio autor (1). Parece ser que antes de ello, se presentó en 1959 en el Teatro Fuencarral.

A partir de entonces siempre estuvo en primera línea en las diferentes compañías de zarzuela que existían o se fueron creando en España. De entre ellas formó parte de los Ases Líricos del eldense Evelio Esteve. También hizo alguna incursión en la ópera, de forma esporádica.

Su repertorio fue el habitual de cualquier tenor, ya que desde los años cincuenta del siglo pasado los títulos que suelen programarse no van más allá de 15, en zarzuela grande, y algo menos de 10 en la chica.

Como cantante y persona que mantuvo muy buenas relaciones con Pablo Sorozábal, fue el tenor elegido por él para estrenar su ópera Juan José. Obra que con los ensayos muy avanzados, y con las fechas de estreno y representaciones posteriores anunciadas en el Teatro de la Zarzuela, se canceló por divergencias entre el compositor y el ministerio correspondiente.

Entre los muchos premios y distinciones que Enrique del Portal recibió en vida destacamos el Federico Romero de la SGAE y la nominación de Hijo Adoptivo de Segovia.

 

Una familia dedicada a la zarzuela en cuerpo y alma

Desde el año 1998 estaba casado, en segundas nupcias, con Nieves Fernández de Sevilla, titular de la compañía, o agencia artística, de zarzuela del mismo nombre.

Nieves Fernández de Sevilla es nieta del libretista Luis Fernández García, nacido en Sevilla en 1888, por cuya razón adoptó como nombre profesional o artístico el de Luis Fernández de Sevilla. De entre las muchas zarzuelas que dejó escritas -por lo general en comunión con otros libretistas-  las que mayor popularidad o éxito han alcanzado son La del soto del parral, Los claveles, Don Manolito, La eterna canción, Entre Sevilla y Triana y La rumbosa. También se dedicó al teatro hablado e incluso fue guionista de varias películas.

Fruto de su primer matrimonio, su hijo Enrique ha seguido la senda de su padre como tenor, igualmente. Para diferenciarse artísticamente adoptó su nombre verdadero Enrique Ruiz del Portal.

Su dedicación a la zarzuela la ha compartido con una presencia muy notable en los llamados musicales, complementando su actividad artística como profesor de Canto e Interpretación.

 

Discografía y videografía

Enrique del Portal deja una discografía más que aceptable, si consideramos que cuando él llegó a su cénit artístico ya había pasado la época dorada de las grabaciones de zarzuela.

En todas ellas interpreta segundos papeles, o los del llamado tenor cómico.

En las llevadas al cine por Televisión Española, a finales de la década de los 60, con los cantables regrabados (play back) participó en Bohemios,  Luisa Fernanda, El caserío y La revoltosa.

En el sello Carillón, en versiones capitaneadas por Alfredo Kraus, grabó Doña Francisquita, La dolorosa, El huésped del sevillano, Los de Aragón y La revoltosa.

Su discografía se complementa con Molinos de viento, para el sello Alhambra, en versión dirigida por Rafael Frühbeck de Burgos.

Intervino en la práctica totalidad de las zarzuelas producidas en la década de los 90 por la agencia del gestor artístico y ventrílocuo José Luis Moreno, todas las cuales fueron emitidas por Televisión Española.

Producciones realizadas con escasez de medios, dándose prioridad a un grupo de baile totalmente prescindible. A modo de ejemplo, es poco entendible y nada justificable que en la escena inicial de Marina, que se desarrolla en la playa, aparezca un grupo de bailarinas.

 

1*

No existe coincidencia, en las fuentes que hemos consultado, con referencia al debut artístico de Enrique del Portal.

Quienes lo datan en el Teatro de la Zarzuela difieren en qué obra se presentó: Los gavilanes, El caserío y/o Katiuska.

Hay medios donde se cita que antes de presentarse en el Teatro de la Zarzuela debutó en el Fuencarral en 1959, sin especificar título de la obra representada.

Damos credibilidad al dato aportado por Emilio García Carretero, en su Historia del Teatro de la Zarzuela de Madrid, tomo III, página 44.

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Acerca del autor

Autor: Elías Bernabé Pérez

Mis recuerdos más remotos que me atrajeron a la zarzuela me trasladan a sesenta años atrás. Primero escuchando los fragmentos que sonaban con frecuencia en la radio. También gracias a las fantasías, preludios e intermedios que interpretaban las bandas de música en los conciertos de las fiestas de octubre de Petrer. El templete donde actuaban estaba justo ante la fachada de mi casa.

Lo que más me gustaba de la Semana Santa es que en la radio solo se emitía música clásica. El viernes y sábado santo las emisoras enmudecían.

Lo más intenso vino en la época dorada del tocadiscos. Lo compró mi abuelo materno en 1963. La primera zarzuela que entró en casa fue Doña Francisquita con Kraus y Olaria. Es una grabación incompleta, pero suficiente para que me la aprendiese de memoria. Mi abuelo estaba impedido y era yo quien la ponía todos los mediodías y noches durante dos semanas consecutivas. A los quince días compramos un segundo disco: La generala, de nuevo con Kraus y Olaria. Y ya fuimos alternando. Después vino Maruxa. Y yo con solo 13 años me entusiasmé con ella y también la aprendí. Sí, digo bien. ¡A mis 13 años ya me encantaba Maruxa!

Ahí comenzó todo y ya no he parado. Siempre como aficionado.

Como le dice un padre a su hijo al final del documental de TVE sobre zarzuela La romanza de Madrid, de 1988, “Te acompañarán toda tu vida, porque son inmortales”.

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