miércoles, 17 de agosto de 2022

"Muere el exministro José Guirao, referente de la gestión cultural en España"... y "salvador" de La Zarzuela

Elías Bernabé Pérez
13 julio 2022
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"Muere el exministro José Guirao, referente de la gestión cultural en España"... y "salvador" de La Zarzuela

El entrecomillado corresponde al titular del diario El País, del pasado lunes día 11, informando del  fallecimiento, esa misma madrugada en su domicilio de Madrid, de José Guirao a sus 63 años, víctima de un cáncer, diagnosticado en marzo de 2021.

Y en realidad el titular no puede ser más certero, ya que Guirao, nacido en la población almeriense de Pulpí, desarrolló una labor modélica e impagable, dentro de las diferentes facetas de la muy complicada trayectoria de la cultura en España.

Tanto fue así, que hasta la prensa nacional ha sido unánime en sus elogios hacia la personalidad del gestor cultural y exministro fallecido.

"Guirao, las formas elegantes de alcanzar acuerdos", titulaba el diario ABC, y "El mundo de la política se despide de "la sabiduría, elegancia y capacidad de José Guirao", en el diario La razón.

En el terreno que compete a este blog, impagable sin lugar a dudas, fue su gestión para devolver la "libertad" a la zarzuela como género, y al teatro que toma su nombre "único en el mundo", como le gusta decir a su director actual, Daniel Bianco.

En su día, entre marzo y junio de 2018, ya nos ocupamos aquí, creo que con suficiencia, sobre los hechos acaecidos cuando el gobierno de la nación, presidido por Mariano Rajoy, estuvo a punto de consumar la absorción del Teatro de la Zarzuela de Madrid, y convertirlo en una sucursal del Teatro Real, por medio de un supuesto Teatro Lírico Nacional, que los englobaría a ambos. Ya estaba el Real Decreto firmado cuando se produjo la moción de censura que acabó con el mandato del Partido Popular.

El entonces ministro de Cultura, Iñigo Méndez de Vigo, supuestamente el político máximo interesado en la absorción por el Real del Teatro de la Zarzuela, no dio la cara en momento alguno, desde que a principios de marzo, y producto de una filtración interesada, un medio escrito madrileño dio la noticia de lo que se iba a producir. En todo momento fue el secretario de Estado de Cultura quien llevó la iniciativa de las gestiones, manteniendo una actitud dictatorial en todo momento, y no atendiendo en nada los requerimientos ni las reivindicaciones del personal de INAEM (Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música), a pesar de los intentos de sus representantes sindicales.

Como se recordará, esta actitud cerrada del ministerio, y la amenaza de la inminente fusión, por absorción, de La Zarzuela en el Real, provocó una serie de paros laborales (huelgas) escalonados, en diferentes teatros y auditorios dependientes del INAEM, así como concentraciones y manifestaciones públicas (algunas ante el mismo regio coliseo) todo ello en un intento de frenar la decisión gubernamental. Paros que supusieron un elevado costo económico para las arcas públicas, que aparte de no poder vender localidades para los espectáculos cancelados, hubo que devolver su importe a quienes ya las tenían adquiridas, con el trabajo adicional que ello supuso.

  

Guirao atendió a los sindicatos nada más acceder al cargo

Todo lo contrario a su homólogo del Partido Popular, se produjo cuando José Guirao accedió a la titularidad del Ministerio de Cultura y Deporte. Nombramiento que, dicho sea de paso, le vino de forma inesperada, ya que su antecesor, el escritor y actualmente presentador televisivo valenciano Máxim Huerta, solo estuvo siete días en el cargo.

Guirao tomó posesión de su ministerio el 14 de junio de 2018, y a la mañana siguiente ya mantuvo una primera reunión con los representantes sindicalistas del personal del INAEM. Era viernes. El lunes siguiente mantuvo otras dos reuniones relacionadas con el tema. Por una parte, con el gerente del Teatro Real, Gregorio Marañón, y por otra, con el director del Teatro de la Zarzuela, Daniel Bianco.

En uno de los primeros consejos de ministros presididos por Pedro Sánchez, en concreto el del 29 de junio de 2022, se derogaba el Real Decreto de la fusión de los dos teatros, y todo volvió a la normalidad. El personal de los espacios escénicos dependientes del INAEM cesó en sus protestas y  la temporada acabó sin la menor incidencia.

Aunque en sus crónicas no refieren los medios su rápida y eficaz intervención para atajar el conflicto que nos ocupa, la labor del exministro, ahora fallecido, fue "referente de la gestión cultural" y "mantuvo unas formas elegantes de alcanzar acuerdos", que queda como ejemplo bien claro de su celeridad en resolverlo, sin dejarlo "para mañana" y tomando él mismo las riendas.

A pesar de ello, el mismo presidente del gobierno que le propuso ser ministro no contó con él, tras las elecciones generales de 2019, dado su "perfil bajo en el área deportiva".

  

La zarzuela Patrimonio inmaterial de la humanidad

Una de las cuestiones que se plantearon durante el breve proceso de la absorción del Teatro de La Zarzuela por el Real, fue la del nombramiento de la zarzuela (el género músico teatral) como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Algo por lo que ni el gobierno presidido por Rajoy, ni los anteriores, fuesen del color que fuesen, se habían preocupado lo más mínimo.

En este contexto les entraron las prisas, encargando un informe detallado y exhaustivo al musicólogo Emilio Casares Rodicio.

Pero con el cambio de gobierno, quedó todo como estaba antes del 8 de marzo, que es cuando saltó la noticia filtrada y comenzó el lío y el cese de las hostilidades laborales, y propuesta de este nombramiento quedó aparcada, y ahí sigue, casi cuatro años después.

No obstante, en fechas recientes el actual ministro de Cultura y Deportes, Miguel Iceta, ha realizado algunas declaraciones a la prensa, expresando su interés en retomar el tema.

Puede que dichas manifestaciones se hayan producido porque de forma periódica, y dentro de las informaciones más o menos ciertas que se van publicando contra el gobierno presidido por Sánchez, desde determinados medios vinculados políticamente con la derecha y ultraderecha española, se le culpa de que la zarzuela no sea todavía Patrimonio Inmaterial Cultural de la Humanidad. Muchas veces, aunque sea reciente lo acontecido, nos olvidamos de la verdadera "memoria histórica", pues como está muy claro, a la vista de los antecedentes, si el ministerio correspondiente se interesó en pedir su informe al profesor Emilio Casares, fue para aportar un justificante más a su pretensión de la absorción del Teatro de la Zarzuela. Pero hasta entonces ningún gobierno, ni del PP, ni del PSOE, había movido un dedo al respecto. Y eso que otros géneros musicales y folclóricos españoles, incluso de ámbito local y/o comarcal, gozan de la denominación de Patrimonio Cultural Inmaterial desde hace muchos años. Y la zarzuela extiende su influencia en toda España, países hispanoamericanos, sin excepción, y Filipinas.

  

El tiempo da o quita razones

Que el paso del tiempo da o quita razones, es algo que en este caso se hace muy evidente. Uno de los principales argumentos que desde el Teatro Real se planteaban para obtener la fusión (por absorción) del Teatro de la Zarzuela, era el de conformar una especie de Teatro Lírico Nacional, que vendría a potenciar la difusión de nuestro género lírico por excelencia a nivel internacional.

Hasta estaban ultimados los estatutos para su funcionamiento. En ellos quedaba claro que en los repartos de la producciones de La zarzuela, como mínimo el noventa por ciento de los cantantes debían ser españoles. Sin embargo, no se fijaba porcentaje alguno para el de la ópera.

Ese interés de los gestores del Real hacia la lírica española, ofrecía no pocas dudas, ya que por ninguna parte se vislumbraba en las programaciones de sus temporadas, ni en la presencia de cantantes nacionales en sus primeros repartos, desde que cesó Emilio Sagi en su dirección artística,  

Y ahora, cuando han pasado cuatro años desde aquel conflicto, en el Real todo sigue igual. Y ya no se trata de que se represente o no zarzuela. Se trata de que la recuperación de las óperas españolas olvidadas, sigue teniendo al Teatro de la Zarzuela como escenario casi exclusivo. Sin ir más lejos, la próxima temporada se inaugurará, en septiembre, con la recuperación en concierto de La celestina, ópera de Felipe Pedrell, acabada de componer en 1904, pero no estrenada, y solo algunas escenas, hasta 1921. Su estreno absoluto será el próximo mes de septiembre. Y en enero llegará La Dolores, de Tomás Bretón, en una nueva producción. La última vez que esta gran obra se vio en Madrid, fue en el Real en 2004, cuando estaba dirigido por Sagi. Producción escénica y vestuario que estará guardado en uno los contenedores-almacén del teatro.

Precisamente en su página web, y a través de Twitter, el Teatro de la Zarzuela se hizo eco el mismo lunes 11, del fallecimiento de José Guirao, con el mensaje siguiente:

"Despedimos con enorme pena a José Guirao, un ministro cuyo conocimiento, determinación y buen criterio fueron cruciales para la vida de este teatro. Nuestras condolencias para su familia y amigos en este triste momento. Descanse en paz."

Creo que con estas palabras, queda bien claro cuanto hemos dejado escrito referente a la gestión cultural realizada por el exministro ahora fallecido.

Y creo no haber exagerado al considerarlo como su "salvador", pues de haberse consumado la fusión, por absorción, es imprevisible saber en qué situación se encontraría ahora el teatro de la madrileña calle de Jovellanos "único en el mundo".

De todos modos, el peligro de la absorción no podemos decir que haya desaparecido del todo. No hay que descartar la posibilidad de que, desde la gerencia del Teatro Real, se vuelva a la carga, si los partidos de derechas ganan las próximas elecciones generales.

Vídeos incluidos:

1- Concentración del coro del teatro, ante el Ministerio de Educación. 26-3-2018.

2- Concentración de trabajadores del INAEM ante el Teatro Real. 13-4-2018.

3- Concentración general ante el Teatro de la Zarzuela. 5-4-2018.

Elías Bernabé Pérez
Elías Bernabé Pérez
Acerca del autor

Mis recuerdos más remotos que me atrajeron a la zarzuela me trasladan a sesenta años atrás. Primero escuchando los fragmentos que sonaban con frecuencia en la radio. También gracias a las fantasías, preludios e intermedios que interpretaban las bandas de música en los conciertos de las fiestas de octubre de Petrer. El templete donde actuaban estaba justo ante la fachada de mi casa.

Lo que más me gustaba de la Semana Santa es que en la radio solo se emitía música clásica. El viernes y sábado santo las emisoras enmudecían.

Lo más intenso vino en la época dorada del tocadiscos. Lo compró mi abuelo materno en 1963. La primera zarzuela que entró en casa fue Doña Francisquita con Kraus y Olaria. Es una grabación incompleta, pero suficiente para que me la aprendiese de memoria. Mi abuelo estaba impedido y era yo quien la ponía todos los mediodías y noches durante dos semanas consecutivas. A los quince días compramos un segundo disco: La generala, de nuevo con Kraus y Olaria. Y ya fuimos alternando. Después vino Maruxa. Y yo con solo 13 años me entusiasmé con ella y también la aprendí. Sí, digo bien. ¡A mis 13 años ya me encantaba Maruxa!

Ahí comenzó todo y ya no he parado. Siempre como aficionado.

Como le dice un padre a su hijo al final del documental de TVE sobre zarzuela La romanza de Madrid, de 1988, “Te acompañarán toda tu vida, porque son inmortales”.

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