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Los niños acuden todos los días a Emaús | Jesús Cruces.

Emaús es uno de los proyectos que lleva adelante Cáritas Interparroquial de Elda, junto a los talleres de costura, el puesto de venta de ropa o el reparto de la compra a domicilio.

El proyecto Emaús está dirigido a 31 niños y funciona gracias a 60 voluntarios que ofrecen su ayuda gratuitamente. Este año se han incorporado 15 nuevos voluntarios, cuyo único requisito es tener ganas de dar dos horas de su tiempo cada semana en una de las dos áreas de trabajo que hay en este proyecto: el comedor para preparar las meriendas y almuerzos o las clases para impartir apoyo escolar. El perfil de los voluntarios de la cocina es el de una mujer de unos 60 años, que ya es abuela; mientras que en las clases, es también de una mujer, de 35 años y jóvenes universitarios. No obstante, cuentan con voluntarios de todas las edades, desde los 18 hasta los 90 años.

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Cáritas es el brazo social de la Iglesia católica y, dentro de esta, Emaús nació hace cinco años en Elda para ocuparse de la infancia en riesgo de exclusión social. Establecieron su sede en los nuevos salones parroquiales de la iglesia de Santa Ana, donde los niños acuden por las tardes para merendar y hacer los deberes. Además, antes de marcharse, recogen una bolsita con el almuerzo para el día siguiente.

"Hace cinco años se nos quiso encasillar como un comedor social y una academia, pero Emaús es más", afirma el promotor y director del centro, Francisco Martín, quien añade que "trabajamos hábitos saludables, valores humanos, culturales e integración".

Niños hasta 12 años

Los niños que participan en el proyecto Emaús tienen entre 5 y 12 años y en su mayoría son españoles de origen iberoamericano o árabe, pero está abierto a quien lo precise, si bien existe lista de espera. Sus voluntarios mantienen el contacto con los profesores de los colegios de los niños para conocer mejor sus necesidades de aprendizaje, aunque el objetivo es que sean los propios padres quienes realicen este cometido, por lo que como novedad, el taller de lengua castellana de Cáritas se imparte en el centro Emaús, ya que muchos de los padres no saben español.

El trabajo con los padres de los niños es muy importante, "tienen que saber que la pobreza no es hereditaria y poner solución a algunos problemas para que no los repitan sus hijos", asegura Francisco Martín. El requisito imprescindible para participar en Emaús es que las familias se comprometan a llevar a sus hijos todos los días, gracias a lo cual, los pequeños experimentan una mejoría considerable en los estudios.

María Salud Vera es la coordinadora pedagógica del centro Emaús, donde llegó por casualidad: "Aquí he descubierto mi vocación de entregarme a los demás, incluso mi fe; mi vida ha cambiado, me llena ver cómo mejoran los niños y confían en nosotros, ser voluntaria engancha", asegura. "Todos los días pasa alguna cosa buena, los niños nos abrazan, los mayores a veces se sinceran y te cuentan la situación que viven, como tener que dejar sus casas". En realidad, se sienten "como una familia".

El coste del proyecto Emaús es de unos 12.000 euros anuales, cuya financiación procede en un 90 por ciento de Caixapetrer y el resto lo aporta Cáritas. La sociedad eldense está sensibilizada con la infancia y varias asociaciones han realizado donativos como el grupo del Tenorio de la Junta Central de Comparsas, la capilla de Adoración Perpetua, los Rotarios y varias cofradías y comparsas. No ocurre lo mismo con nuestros políticos, que en cinco años no se han pasado por el centro, a excepción de la concejala de Servicios Sociales, Alba García, que conoció las instalaciones hace unos días y se quedó muy sorprendida por la gran labor que están haciendo. La edil Pilar Carpena también asistió como particular para aportar su experiencia en uno de los talleres. Además de apoyo, Francisco Martín añade que al Ayuntamiento le reclaman más difusión: "Emaús es el gran desconocido del pueblo", asegura.

El dinero de Emaús lo gestiona Cáritas y su mayor parte se destina a preparar las 70 meriendas y almuerzos diarios con sus zumos. Las componentes de la gestora de Cáritas, Mari Carmen Ibáñez y María del Mar de Haro, aseguran que "si el Ayuntamiento aporta dinero lo destinaremos a contratar a un psicólogo y un logopeda porque hacen mucha falta".

Lo que más les gusta a los niños que asisten a Emaús son los talleres que preparan sus monitores sobre diferentes temas como la ciencia o el medio ambiente. Cuando pasan a Secundaria lo echan de menos, aunque algunos siguen yendo "porque esta es su casa" asegura María Salud, "pero no tenemos capacidad para abordar este nivel educativo".


La mitad de las voluntarias colaboran en la cocina | Jesús Cruces.

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