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El pregonero ha ensalzado la antigüedad y arraigo de la fiesta.

Petrer se sumergirá dentro de solo 19 días en sus fiestas de Moros y Cristianos, cinco días en los que la localidad se paraliza para vivir al máximo estas fiestas que son sinónimo de alegría, música, pólvora y hermandad. Ayer, el encargado de anunciar la proximidad de la celebración en honor a San Bonifacio, Mártir, fue el rector, profesor e investigador de la Universidad de Alicante, Manuel Palomar. El pregonero impregnó sus palabras con el alma de una población que, para Palomar, es sinónimo de "naturaleza, historia, cultura, industria, que es una localidad amable, acogedora, integradora, y con una población joven". Destacó la antigüedad y arraigo de esta fiesta en Petrer.

Palomar, que conoce las fiestas y en especial la comparsa Estudiantes pues en 2016 celebró el 25 aniversario de la inauguración de El Campus, recordó que la fiesta en honor al San Bonifacio “es una de las más antiguas de las que se celebran en la Comunidad Valenciana y en España, ya que se sucede desde 1614, aunque la primera regulación formal de la misma data de 1822”.

Señaló que la tradición histórica de esta fiesta tiene su origen en la confrontación moro-cristiana del medievo, "pero ha sabido actualizarse con acontecimientos posteriores, desde la presión conquistadora turca y la piratería berberisca sobre las costas españolas hasta las guerras coloniales de fines del siglo XIX y las primeras décadas del XX en el norte de África", en las que se inspiran las distintas comparsas. Además destacó que son el resultado de la fusión de tres fiestas distintas y muy antiguas todas ellas: a la patronal inicial se unió una fiesta militar y la de moros y cristianos, las tres desembocaron en la celebración que Petrer disfruta cada mes de mayo.


Imagen de las abanderadas de 2019.

El pregonero resaltó “la importancia de la mujer en las fiestas de Moros y Cristianos, no ya en la actualidad, sino en fecha tan lejana como 1905, cuando Ramona García, la Tía Ramona, con la complicidad de su padre, ‘se bajó la bandera’ de los Moros, instituyendo la figura de la abanderada, que después sería asumida en muchas otras festividades de Moros y Cristianos en toda la geografía española”. Aunque durante el franquismo su papel fuese "esencial pero devaluado y las mujeres no pudieron ser parte de los Moros y Cristianos más allá de preparar los trajes", ahora vuelve a ser importante, afirmó.

Queda mucho tramo por recorrer antes de un reparto equilibrado de todas las tareas, aunque echando la vista atrás, y en comparación con tantas otras poblaciones, lo avanzado por las mujeres de Petrer no es poco", dijo. Resaltó que la fiesta de Petrer ha sabido mantener la tradición, pero renovándose sin temor a avanzar conforme cambia la sociedad.

Por último, resaltó que una de las singularidades de las fiestas petrerenses son los trajes: “Con abundante pedrería, deben ser actualizados, y no se permite que los trajes de gala sean alquilados, son mucho más elaborados y costosos que los de otros municipios, se confeccionan en la propia población, y los de los cargos festeros se exponen los días previos a las fiestas en diversos escaparates del centro de Petrer”.

Antes del pregón tuvo lugar el intercambio de banderas entre las abanderadas de 2018 y 2019 en el escenario del Teatro Cervantes, y previamente un desfile que constituyó el último acto oficial de los cargos salientes. La gala del pregón arrancó con la actuación de una pareja de bailarinas acróbatas que sorprendió al público mientras dos jóvenes tocaban Viva la vida de Coldplay con el piano, y concluyó con una tuna llegada desde la Universidad de Alicante.


El acto contó con la actuación de una tuna.

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