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26 SEP 2020 Fundado en 1956
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Candelas presenta su nueva obra sobre violencia machista.

Ramón Candelas ha publicado la novela titulada Víctimos, en la que un grupo de tres mujeres que se hacen amigas a raíz de haber sufrido la violencia machista, deciden vengarse de varios hombres que maltratan a sus parejas. Aunque es ingeniero de profesión, este eldense afincado en San Sebastián, tiene en la escritura su vocación, como demuestra el hecho de que vaya ya por su séptima novela. Víctimos puede conseguirse en Amazon, en formato electrónico y en papel, y está disponible en las bibliotecas municipales de Elda y Petrer.

Muchos de nuestros lectores lo conocen por su novela Cuartelillo, ambientada en la fiesta de Moros y Cristianos de Elda, que se publicó el pasado año por entregas en un blog del periódico digital Valle de Elda, con gran seguimiento.

[Noticias dentro texto 2] Picara liquidación

Víctimos es una novela sobre la violencia machista, escrita además con un gran conocimiento de lo que sienten las mujeres. ¿Cómo surgió la idea? 

La idea fue calando poco a poco. No es que un día me levantase y me dijese "voy a escribir una historia sobre violencia machista", no. Como casi todos los españoles, me fui empapando del tema en las noticias de la tele, en los diarios, en las revistas. Me conciencié. Y luego, una noche en que la idea empezó a bullirme en la cabeza, me levanté y escribí un primer esbozo del argumento.

Desde ahí hasta el día en que por fin me puse a escribir la historia, tuve tiempo de reunir una buena colección de recortes de prensa y artículos periodísticos y científicos sobre el tema. Y tengo un buen surtido de libros sobre la condición humana, tema al que en casa somos aficionados.

Víctimos es una novela social, pero también de género negro ya que tres mujeres que sufren violencia machista deciden organizarse y asesinar a hombres maltratadores. 

La violencia machista es, en esencia, un acto de cobardía, porque hay que ser muy cobarde para agredir y abusar del débil y del indefenso. Me indigna que quienes cometen tales actos de cobardía sean, a menudo, los que van por la vida dándoselas de valientes, de fuertes, de prepotentes. Así que me pareció atractiva (literariamente hablando) la idea de que tres mujeres, supuestas víctimas propiciatorias, pagasen a unos fulanos de esta calaña con su misma moneda.

Cuando lees la novela, la estás viendo, de hecho, podría servir de argumento de una serie o de una película. ¿Se ha planteado ofrecerla como guion?

La ves porque es todo muy cotidiano, muy próximo. Los personajes no viven en un mundo de ficción, sino en el real, el tuyo y el mío, en el que cada día vemos por la tele un drama violento. Y en cuanto a lo del guion, no te diré que no se me ha pasado por la cabeza. Supongo que daría para uno bueno, con humor, amor, amistad, sexo y violencia. Pero, como escritor independiente, no lo veo a mi alcance, la verdad. Y menos, en los tiempos que corren...

¿Qué ofrece esta novela frente a las demás que ha publicado?

He pretendido algo difícil para un escritor varón: profundizar en el lado femenino de las protagonistas, en su interior. No es que no lo haya intentado antes; de hecho, algunos de mis mejores personajes anteriores son femeninos. ¡Pero esta es la primera vez que me dicen que conozco muy bien a las mujeres!

¿Qué le han comentado de la novela las personas que la han leído?

Un poco de todo, además de lo anterior. Las mujeres, sobre todo, la cogen con escepticismo. Porque tratar un tema tan delicado, y además, un hombre... Y luego me dicen que trata la violencia de género con sensibilidad y que hace reflexionar. En general, gusta por su ritmo trepidante, por sus diálogos ágiles, espontáneos, y porque resulta conmovedora. También hay quien me ha dicho que la actitud de ellas parece poco creíble; pero claro, se trata de ficción y el enfoque, ya de por sí, resulta un tanto disparatado. Si mis víctimas se limitasen a autocompadecerse, entonces no habría «víctimos». En fin, lo que sí puedo asegurar es que Víctimos no deja indiferente a nadie.

¿Qué es lo que más le gusta de esta novela?

Yo destacaría la historia de amor entre Claudia y Ulises, el policía. Esa búsqueda de una segunda oportunidad en dos personas que ya creían pasado el último tren. Y luego, la complicidad que se crea entre las tres protagonistas, y que las lleva hasta el tremebundo final que, obviamente, no podemos desvelar aquí.

¿Por qué la titula Víctimos?

En el texto, ellas deciden con cierta lógica ese nombre para su sociedad. Naturalmente, yo ya tenía puesto el título desde el principio. Más que una decisión, se trató de una inspiración. Y una vez que tienes un título como ese, no puedes dejar de escribir la novela.

Ha cumplido 60 años. ¿Qué le ha aportado la escritura frente a su trabajo como ingeniero?

Escribir proporciona una riqueza interior que la rutina de un trabajo, creo yo, no puede dar; y un interés por temas que van mucho más allá de lo que haces habitualmente. Pero es cierto que mis aficiones como ingeniero (los barcos, los submarinos, las estructuras) me ayudaron mucho a construir mis primeras novelas. Fue, si quieres, la forma de entrar. Luego la mente fue liberándose, y las siguientes novelas ya no tuvieron nada que ver. 

¿Tiene alguna otra novela en gestación?

Tengo empezada una novela histórica sobre el dilema de los físicos alemanes en 1933, cuando los que eran judíos tuvieron que abandonar su país tras la subida de Hitler al poder, y el resto debió decidir si se solidarizaba con ellos o se acomodaba al nuevo régimen. Pero es una novela compleja, de documentación muy exhaustiva, y trabajarla requiere una concentración que perdí con el confinamiento. Así que me puse con otra en la que, más que por la historia en sí, escribo por el puro placer de hacerlo. A ver qué sale... 

Ha escrito novelas de intriga, aventura, histórica, sociales... ¿Cómo nacen las tramas en su cabeza?

Es diferente en cada caso. Es un proceso, a veces corto, a veces largo. Cuartelillo, por poner un ejemplo que conocen bien los lectores del Valle, tomó forma en mi mente durante el viaje de regreso de unas fiestas de Moros y Cristianos. Para cuando llegué a San Sebastián ya tenía pensado todo el argumento. A la altura de Dios surgió cuando encontré un libro con los planos facsímil de la Torre Eiffel. Durante unos días me empapé de ellos, y decidí que tenía que novelar su construcción. El de Víctimos, como decía antes, fue un proceso que duró meses. 

Como muchos autores, se ha autopublicado la novela. ¿Alguna editorial se ha interesado por alguna de sus obras?

Hasta el momento, nada que haya cuajado. Seguiré intentándolo, pero es algo que requiere mucha dedicación y lo prioritario para mí es escribir. 

También he probado otro tipo de fórmula, por entregas y digital, y quiero reiterar mi agradecimiento a Valle de Elda por publicar mi anterior novela, Cuartelillo, en su web, y recordar a quienes no la hayan leído que sigue ahí, en un blog cuyas visitas aumentaron notablemente durante el confinamiento.

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