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26 ENE 2021 Fundado en 1956
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Miguel Ángel Velasco espera poder viajar a Nueva York para incorporarse al equipo de su congregación en la ONU.

Miguel Ángel Velasco López, de 62 años, es zaragozano y vive en Elda desde el pasado mes septiembre en la comunidad claretiana de la parroquia de San Francisco de Sales de manera provisional. Cuando la situación sanitaria lo permita, viajará a Nueva York para incorporarse al equipo de los Misioneros Claretianos que trabajan en la Organización de Naciones Unidas, ONU, compuesto por tres sacerdotes, en el que participa activamente de manera telemática desde hace más de un año.

Con el trato cercano que tienen los hermanos claretianos, comenta con sencillez que sus 62 años han dado para mucho: ha trabajado en el gobierno de los Claretianos en Roma, ha dirigido la ONG de la congregación denominada Fundación Proclade y también ha sido director, orientador y profesor en dos colegios claretianos. Además, ha coordinado el trabajo de los 3.000 Misioneros Claretianos que trabajan en los cinco continentes durante cinco años, a lo largo de los cuales visitó muchos de los sesenta y cinco países en los que está presente su congregación y la Fundación Proclade.

Este sacerdote es un apasionado de la labor que realiza la ONU, cuya sede ha visitado en cuatro ocasiones: dos para preparar las aportaciones claretianas cuando se integraron en este organismo internacional en 2013 y las otras dos en la gestación de la Agenda 2030 de Objetivos para el Desarrollo del Milenio que se marcaron las Naciones Unidas para llevar a cabo en todo el planeta en los próximos diez años.

Su Congregación lo propuso como delegado en la ONU hace cinco años, pero la enfermedad de su madre le aconsejó quedarse en España. En septiembre de 2019 el padre Matthew Battamatan, máximo responsable de los Misioneros Claretianos, lo destinó al equipo de la ONU, aunque los complejos trámites para conseguir permiso de trabajo en EEUU y la COVID-19 han imposibilitado su marcha. Eso sí, la comunicación vía Internet es constante con los otros dos miembros del equipo en Nueva York.

Miguel Ángel Velasco participó en la Cumbre del Cambio Climático de Madrid en 2019, un foro anual donde se reúnen jefes de estado, ministros, técnicos, entidades científicas y empresas, entre otros, para avanzar en combatir el cambio climático después de que la ONU se marcara este tema como preferente en el año 1992.

En Nueva York vivirá en Jersey City, al otro lado del río Hudson, frente a Nueva York, en la comunidad claretiana que lleva adelante la parroquia St Joseph Parish y donde está integrado el equipo de la congregación en la ONU.

Algunas congregaciones religiosas, así como más de 5.000 ONG tienen representantes en la ONU, de hecho, Cáritas Internacional es una de las cinco más importantes que ha trabajado en la Agenda 2030. Los Misioneros Claretianos y su fundación Proclade están reconocidos como entidades consultivas ante el Consejo Económico y Social (ECOSOC) de la ONU, “esto nos permite participar en todas las reuniones abiertas de la Organización, formamos parte de los grupos de estudio y propuestas sobre migrantes, extractivismo, pueblos indígenas, Agenda 2030 y cambio climático. Además estamos muy involucrados en asociaciones con otras congregaciones religiosas presentes en la ONU”, indica.


Con el padre claretiano Rohan Dominic en el Foro Político de Alto Nivel sobre la Agenda 2030 en agosto de 2019 en la ONU en Nueva York.

Todo este trabajo en las reuniones donde se abordan las situaciones reales del mundo actual propicia un intercambio de información que “nos permite, por un lado, comunicar directamente a los Misioneros Claretianos cuáles son los temas y preocupaciones de los países y, a su vez, también transmitimos a otras ONG y a las agencias de la ONU las situaciones de la gente con la que trabajamos en más de 65 países. Somos puente de dos sentidos”. Como ejemplos de este trabajo de doble dirección figura que la Agenda 2030 está presente en la conciencia y actividades de los Misioneros Claretianos en el mundo y, a la vez, en la ONU hacen sus aportaciones como testigos directos de la constante crisis en Colombia a través de las vivencias de sus misioneros en ese país.

“La ONU presenta deficiencias, pero también grandes logros”

La ONU nació entre las dos guerras mundiales y se fundó en San Francisco el 24 de octubre de 1945 “por cierto, es una mera coincidencia, pero ese día celebramos la festividad de nuestro fundador, San Antonio María Claret”, comenta. La ONU se creó en sustitución de la fracasada Sociedad de Naciones para evitar un nuevo enfrentamiento mundial y para salir al paso de las grandes necesidades del mundo de la postguerra. “Este año cumplimos 75 años de la fundación de las Naciones Unidas, en todo este tiempo el mundo ha cambiado mucho y, por supuesto, las Naciones Unidas también”, pero reconoce que “en un mundo global y multipolar como el que está naciendo en este 2020, se echa de menos una ONU más efectiva”.

La dinámica de la ONU ha evolucionado mucho en los últimos años, desde los llamados Objetivos de Desarrollo del Milenio del año 2012 hasta la Agenda 2030 para los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pasando por la importante Cumbre del Clima de París de 2015, donde por primera vez se llegaron a acuerdos para frenar el cambio climático.  “La ONU antes era más asistencialista en el sentido de que el norte ayudaba al sur y así nacieron los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que han logrado, sobre todo por las ONG, el descenso de la mortalidad infantil y la reducción de la pobreza extrema y el hambre”, asegura, “pero la Agenda 2030 se marca 17 objetivos que no tienen que ver solo con que se agoten las materias primas, sino que incluye los derechos humanos e implica a todas las personas, en línea con la encíclica Laudato Si del papa. La única solución es ir hacia un mundo más coordinado en el que estemos todos de acuerdo en cambiar las cosas”. En este sentido, asegura que ha pasado el tiempo de las grandes potencias: “Ya no podemos pensar en qué imperio va a ser el hegemónico, tenemos que ponernos de acuerdo en políticas comunes”.

Para Miguel Ángel Velasco, la ONU presenta numerosas deficiencias, pero también ha conseguido grandes logros: “Es cierto que ha fallado su intervención en algunos lugares, pero podemos recordar muchos aciertos: los Cascos Azules en la mayor parte de sus intervenciones pacificadoras, la organización para Migrantes y Desplazados, La Unesco, la FAO, UNICEF, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la OMS, el Tribunal Internacional de La Haya, la Agenda 2030 de Objetivos para el Desarrollo Sostenible. ¿Hubiese sido mejor o peor el mundo sin todo esto?”, se pregunta. Por otro lado, añade que “la ONU es el único lugar neutral del mundo en donde todos los países pueden hablar con todos. No hay ninguna otra organización de carácter mundial que tenga esta virtualidad”, asegura.

Ante la pérdida de credibilidad de la ONU, indica que “hemos de tener en cuenta que la ONU la forman los 193 países que firmaron su adhesión y son ellos los que se tienen que poner de acuerdo para aprobar leyes y actuaciones. El principio de inviolabilidad de cada país acordado en la Paz de Westfalia continúa vigente, excepto en los casos en los que puede actuar el Tribunal de La Haya. Dicho de otra manera: China, Rusia, EE UU y los demás  miembros del Consejo de Seguridad tienen los mismos problemas dentro que fuera del edificio de la ONU en Nueva York, pero allí tienen un lugar neutral para poder hablar. Son los miembros de la Asamblea General y el Consejo de Seguridad los que han de decidir. ¿De verdad pensamos que sería mejor para todos que no existiese un lugar como la ONU para poder dialogar o discutir?”, afirma.


La COVID-19 le impide trasladarse a EE UU

En este sentido, afirma que sobre la mesa de trabajo de la ONU está abordar la necesidad de modificar el funcionamiento del Consejo de Seguridad, la Asamblea General, la Secretaría general y ECOSOC, además de buscar una forma más coherente de coordinación de todas las agencias del Sistema ONU.

La crisis del coronavirus ha puesto en entredicho el papel de la Organización Mundial de la Salud, OMS, al igual que la actuación de todos los gobiernos del mundo: “La OMS ha estado dando señales de peligro prácticamente desde que apareció el virus y coordinando muy activamente los esfuerzos de investigación de las nuevas vacunas. Uno de los problemas que tiene la OMS es la falta de presupuesto y no se puede pedir tanto como se les está exigiendo a las agencias de Naciones Unidas sin una adecuada dotación económica”. En este sentido, reconoce que la actitud de la Administración Trump no ha ayudado “primero con sus críticas autojustificativas para el consumo interno de EE UU y después privando a la OMS de su aportación económica. En paralelo, no ha dejado de quejarse del progresivo incremento de la presencia de China, así que no veo coherente esta actitud”, declara.

El movimiento antiglobalista

El movimiento antiglobalista, que tiene en los llamados negacionistas uno de sus exponentes más mediáticos, defiende a Trump y, por contra, considera que la ONU es un brazo ejecutor del Nuevo Orden Mundial: “Pues esperemos que lo sea, sinceramente; espero que el llamado Nuevo Orden Mundial pase a través del diálogo multilateral de las Naciones Unidas renovadas; es la mejor y casi única posibilidad”. En este sentido, cree que “los miembros del movimiento antiglobalista parecen herederos de aquellos que amenazaban con la fuerza de la Trilateral como la “mano negra en la sombra” que dominaba el mundo entero. En todo caso, debería haber unas cuantas “manos negras”. Quizá una se la tendremos que dar a EEUU, otra a Rusia, otra a China, otra a la Unión Europea, otras al narcotráfico, al tráfico de personas, a los fondos buitre,… Yo creo que son demasiadas “manos negras” como para que sea aceptable la teoría”.

Velasco recuerda que la postura de la Iglesia ante la globalización es muy clara en su Doctrina Social: “El libre mercado no lleva a buen puerto, es necesario equilibrarlo con leyes, normas nacionales e internacionales. Lo difícil del mundo que afrontamos ahora es su complejidad y es necesario poner un orden que se rija desde los Derechos Humanos”, afirma. La valoración que han hecho los papas de la ONU siempre ha sido muy positiva, “en concreto de Francisco, sobre su trabajo y sus posibilidades”.

Añade que este “Nuevo orden”, hoy por hoy, excepto los que creen en la conspiración globalista: “No tendrá la forma de un gobierno mundial, sino que necesitamos ámbitos para coordinar y legislar de forma multilateral, ya que otra solución no defendería adecuadamente a las personas y a los pueblos”. Velasco tiene esperanza de que la postura de Estados Unidos mejore con el cambio de administración, pero “habrá que esperar”, indica.

Brecha en el tercer mundo

A pesar de los esfuerzos de la ONU, la brecha entre el primer y el tercer mundo continúa siendo grande, sobre todo en el continente africano, “la Agenda 2030 de Objetivos para el Desarrollo Sostenible es la gran oferta de la ONU, es su visión de futuro de un mundo, basado en los Derechos Humanos, donde “no se deje nadie atrás”. Para ello, necesitamos el compromiso y colaboración de gobiernos y sociedad civil (universidad, empresas, investigadores, religiones, ONG), pero necesitamos además una ONU renovada y mejorada. Las agencias de las Naciones Unidas han realizado, durante estos 75 años, una profunda labor crítica de sus métodos”. No obstante, el coronavirus va a suponer un retroceso, “tras la pandemia cada país nos hemos cerrado como una concha, el COVID-19 nos va a devolver a un panorama internacional de desigualdad que los expertos comparan con la situación de hace 20 años. El camino de solución siguen siendo los Objetivos de Desarrollo del Milenio y, afortunadamente, los tenemos como hoja de ruta válida. Mirando con los ojos de la Agenda 2030, que pide que sus 17 objetivos se implementen en todos los países, tendremos que mirar a qué situación nos retrotrae en países como España y cómo hemos de actuar”.

Hasta que pueda marcharse a Nueva York, Miguel Ángel Velasco continuará en Elda haciéndose cargo de las labores parroquiales y animando la pastoral en el Colegio de las Carmelitas. Le sorprende “que los cristianos digan que la ONU no hace nada, cuando cambiar el mundo es complicado; también lo es aplicar el Evangelio”, declara.

Por otra parte, está ampliando su formación con un Máster de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales en la “University for Peace” de la ONU y es el responsable de dos sitios web sobre la Agenda 2030 de Objetivos de Desarrollo Sostenible, que invita a visitar: un.globalcmf.com y www.globalcmf.com.

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