SEMANARIO DE INFORMACIÓN LOCAL, DEPORTES Y ESPECTÁCULOS

Fundado en 1956
Visto: 4203
Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp
Las aguas residuales lo manchan todo a su paso | Jesús Cruces.

La familia Martínez García, propietaria de la conocida Churrería Domingo, ubicada en la calle Santa Bárbara de Elda, frente al mercadillo, vive con temor a la lluvia desde hace más de un año ya que con la más mínima precipitación, las aguas residuales rebosan por sus tuberías e inundan el suelo del establecimiento hasta salir por la puerta del negocio. Un problema que afirman corresponde solucionar a la Administración ya que la causa parece estar en los árboles de la asociación de vecinos Numancia, que obstruyen el alcantarillado. Las aguas residuales inundan el local con un olor tan fétido que es muy difícil permanecer en el establecimiento.

Todo empezó hace más de un año, cuando sufrieron por primera vez una inundación de aguas residuales sin saber por qué y, desde entonces, cada vez que llueve se repite esta situación. Tras mucha insistencia, lograron que Fobesa analizara el alcantarillado de la calle. El propietario de la churrería, Juan José Martínez, afirma que le indicaron que las raíces de los árboles de la asociación de vecinos Numancia, a escasos tres metros de su establecimiento, habían conseguido abrirse paso y obstruir el paso del agua en el sistema de alcantarillado, de manera que este se desborda en cuanto recibe el agua de la lluvia, que sale por sus tuberías de desagüe.

En apenas cinco meses, han sufrido inundaciones de aguas fecales en tres ocasiones. Juan José Martínez, explica que su seguro ha rehusado solucionar este problema porque atañe al alcantarillado general, y por tanto, al Ayuntamiento, del que no ha recibido respuesta. Le han indicado que la única solución es abrir la calle y repararlo. Harto de la situación, ha asegurado a Valle de Elda  que se plantea tomar medidas legales si el Consistorio no actúa


Juan José muestra los árboles que han causado el embozo | Jesús Cruces.

Cada vez que llueve en Elda, el agua desborda por sus tuberías de desagüe, llenando de aguas residuales el suelo del establecimiento. Son aguas que contienen heces humanas, por lo que resulta muy desagradable y el olor es casi insoportable. La familia Martínez García, encabezada por Juan José y Maria Iluminada, debe sufrirlo con impotencia durante horas hasta que su local queda en perfectas condiciones, ya que se necesitan muchas manos y productos de limpieza cargados de desinfectantes. La familia está al límite y en cuanto ven caer las primeras gotas de lluvia, dejan todo lo que están haciendo para acudir a su establecimiento y tratar de evitar que el agua sucia vuelva a cubrir el suelo de todo el local.

La breve pero intensa lluvia que se registró ayer en Elda hizo que, una vez más, la churrería Domingo se inundase con aguas residuales. Mientras la mayoría de eldenses disfrutaban de sus regalos, Juan José, Maria Ilumunada y sus hijos, tuvieron que pasar toda la tarde y gran parte de la noche limpiando a fondo el local, que dejaron impecable, para poder abrir esta mañana y dar el mejor servicio a sus clientes.


Las aguas residuales llegan a salir hasta por la puerta del establecimiento | Jesús Cruces.

Utilizamos cookies propias, al continuar navengando por el sitio aceptas nuestra política de cookies.

Aceptar

Buscando...

Un momento por favor

Google+
Compartir