viernes, 22 de octubre de 2021

Borja Moreno Vílchez: “Me encantaría que colaborara alguna empresa de Elda o Petrer”

Susana Esteve
3 octubre 2021
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Borja Moreno Vílchez: “Me encantaría que colaborara alguna empresa de Elda o Petrer”
Borja Moreno está realizando un voluntariado médico en Tanzania.

Borja Moreno es médico forense y profesor asociado de Medicina legal en la Universidad de las Islas Baleares. Durante cuatro meses está realizando un voluntariado médico en Tanzania, en la ONG TatuProject en la ciudad de Moshi, en las faldas del monte Kilimanjaro, cerca de la frontera con Kenia. En el mes de junio comenzó a recoger dinero de amigos y familia para que éste llegase íntegramente y sin intermediarios, y gracias al cual ha empezado a construirse un campo de fútbol. Esta entrevista la realizamos de manera telemática. 

¿Por qué se ha ido de voluntario?

Como médico, siempre he tenido esa necesidad de trabajar por los demás, y hacerlo en una región remota del mundo siempre es gratificante. Después de aprobar la oposición para ser médico forense, me encontré con varios meses disponibles y me dije que era el momento de ayudar directamente con los conocimientos y mi experiencia laboral. Y en menos de tres meses, ya estaba aquí. Dicen que si salvas una vida, salvas al mundo entero.

¿Cómo lleva la experiencia de estar separado de su mujer tantos meses?

Ella vino a Sudáfrica a un voluntariado hace cuatro años y nos prometimos que yo también lo haría si aprobaba la oposición. Es duro contactar con tu pareja solo por audios de WhatsApp o Skype una vez a la semana, pero sabemos que nuestra relación está por encima de todo, ya que se basa en la confianza mutua. Sabemos que en ocasiones no importa pasar tiempo separados si ese tiempo lo invertimos en otras personas que necesitan ayuda.

¿Qué se puede hacer allí con nuestras ayudas? ​

Con el montante que me traje de las donaciones individuales, se está haciendo un nuevo campo de fútbol en la aldea y ya están con las obras. Estamos pensando si ponerle el "Pepico Amat Tanzano". Las donaciones, aunque sean pequeñas pueden ayudar a financiar pequeños proyectos: comprar tela para las compresas reutilizables, comprar material para las joyas masái, o incluso pagar las medicinas de la caravana médica que se hace cada seis meses a un lugar remoto.

¿Qué es lo que más le sorprende de la resiliencia de la población frente a nuestro primer mundo donde la población tiene de todo, pero cada vez hay más ansiedad y depresión? ​

Sin duda, para empezar a entender este estilo de vida, hay que vivir aquí una temporada. Viven en función de lo que ganan para pasar el día o la semana ya que la mayoría no tiene un sueldo fijo. Pero como la comida es muy barata, esta no suele faltar en las grandes ciudades. En el campo, las dietas son mucho más restrictivas (por ejemplo, los masái), y el acceso al agua requiere de un gasto enorme de tiempo. En España tenemos un primer mundo centrado en la publicidad y el consumo, hay que gastar y pagar facturas sin parar, y eso nos genera ansiedad por tener ese dinero, pero a la vez nos resulta placentero gastarlo. Aquí en Tanzania, te pagas el móvil al día o a la semana (en datos, SMS o llamadas) y las compras semanales o mensuales no existen porque tener frigorífico es un privilegio. Lo que nos puede parecer "pobreza", a veces se traduce en menos ansiedad o alteración del estado de ánimo. Aquí no son pobres, los pobres somos nosotros, que debemos al banco un dinero que no tenemos durante años. Aquí lo que les falta son oportunidades.

¿Cuál es su trabajo allí?

He pasado de ejercer como médico forense, levantando cadáveres, haciendo autopsias o tomando muestras a mujeres agredidas sexualmente, a trabajar ayudando directamente en la comunidad masái de Msitu Wa Tembo. Muchos se piensan que mi trabajo ahora es atender directamente a pacientes, pero no es así. No se puede venir a África, empezar a atender personas, y de repente volverse un día a casa y dejarlo todo a medias. Hay que olvidarse de la idea del “salvador blanco”. Yo suelo pasar 2 o 3 días interviniendo directamente en la comunidad masái a la que acudimos dando cursos, charlas y entrenando a sus “promotores rurales de salud” en temas que van desde la salud mental o la violencia de género. Todo ello son temas muy habituales en la práctica forense que llevo haciendo desde hace 10 años en España.

Moreno afirma que lo que necesitan en África son oportunidades.

¿Qué es lo que más le ha sorprendido de Tanzania?

De lo bueno, que el país tiene muchísimos sitios más aparte de Zanzíbar, el Kilimanjaro o el Serengueti, que los tanzanos siempre están dispuestos a todo, ¡ah! y su maravilloso suajili. De lo malo, que he visto a niños llorar a lágrima viva pero sin emitir sonido alguno, o a un maestro pegarles a varios niños con una vara después de clase.

¿Cuáles son las necesidades de las poblaciones?

Las infraestructuras sobre todo. Pero para ello tiene que haber ONG que gestionen esa llegada de fondos para llevar a cabo esas pequeñas construcciones, pues el gobierno no es conocido por su transparencia precisamente. El otro día sin ir más lejos, la ONG con la que colaboro entregó la construcción de unos baños para la escuela pública de primaria, donde sólo tenían tres letrinas para más de 150 alumnos. Yo lo planteo de la siguiente forma; “Oye, mira, las cosas aquí son así, y yo te puedo explicar cómo hacerlo de otra manera. Si te interesa, hazlo como te digo, pero si no te gusta, adelante con tu propio método".

Dice que la imagen de blanco que va a ayudarles les molesta.

A mucha gente, cuando viene a África, le encanta subir fotografías con niños o con una comunidad masái de la que apenas ha conocido nada. Por ejemplo, ningún masái, por mucho que queramos verlos saltar, lo hará sin tener algo real que celebrar. Además, ¿quién se hace fotos con niños que no conoce, como si fuese un escaparate, para subirlo a las redes? Hay que pensarlo siempre antes; ¿haría esto si no fuese África? Pese a lo exótico que pueda resultar la comunidad masái, que obviamente tiene un atractivo cultural real, las tradiciones que tienen pueden no ser tan atractivas, algunas como la mutilación genital en mujeres es una aberración. No se puede venir a África haciendo una apropiación cultural sólo de lo más mediático. Ni podemos ni tenemos que venir a salvar a nadie. Ellos solos sobreviven con sus medios, que son muchos menos que los nuestros, y se enorgullecen de ir poco a poco. Así que las intervenciones deben ser comunitarias o a grupo concretos, para que se beneficie una mayoría de personas. No al salvador blanco de “volunturismo”.

¿Con qué ayudas cuentan?

Recibimos donaciones públicas, como de la universidad donde doy clases, pero también de empresas privadas. Todas las inversiones quedan reflejadas en la memoria anual de la ONG, que es completamente transparente. Las donaciones puntuales son las más abundantes, pero una inversión periódica por parte de colaboradores siempre asegura que los proyectos tengan continuidad. Hay muchos proyectos: en salud, en ecología, en empoderamiento de la mujer. A mí me encanta el de las compresas reutilizables, un proyecto maravilloso que consiste en la creación de compresas lavables, que repartimos por los colegios de la zona para desestigmatizar la regla.

¿Cree que alguna empresa de Elda o Petrer podría colaborar?Me encantaría. Hay un beneficio moral al donar un dinero a una comunidad concreta. Que parece que sólo tenemos que tener un beneficio económico en nuestras empresas u hogares. Hay herramientas que permiten ver a donde llega exactamente ese dinero. Los managers hablan con los colaboradores siempre para tenerlos al día. La recogida de material escolar o ropa ya no es necesaria, llegan contenedores llenos desde Europa prácticamente todos los fines de semana a esta parte de África.

¿Qué le está aportando esta experiencia?

Estoy en mitad del voluntariado y ya siento que apenas voy a tener tiempo de hacer todo lo que quisiera. Sé que no volveré siendo el mismo, y que hay que seguir peleando por los que menos oportunidades tienen en este mundo.

Si alguna persona o empresa está interesada en colaborar, puede acceder al Facebook de TatuProject. 

Moreno tenía claro que quería ser voluntario.

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