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Mariade Rodríguez realizó esta pieza el pasado fin de semana | Jesús Cruces.

La artista eldense Mariade Rodríguez, Noba41, ha tardado un año en conseguir los permisos necesarios para poder crear un mural en parte de la fachada del edificio público del parque que se encuentra entre la Gran Avenida y la Farola, una esquina de su barrio descorchada y que olía a orín. Harta de verlo así, decidió invertir su tiempo, dinero y material en mejorarla para devolver el color a este espacio.

Rodríguez es una artista y profesora de pintura cuya gran pasión es realizar grafitis. Hace unos días regaló esta obra a su ciudad, en la que se puede ver en tres piezas a un gran unicornio blanco guiado por una amazona así como un gran árbol que representa el surgimiento de la vida. Una prueba de que el arte callejero va mucho más allá de marcar una pared con la firma en espray ya que para hacer un grafiti y el artista pueda dejar su impronta en un edificio, debe pedir todos los permisos necesarios para cumplir con la ley.
Pese a lo que muchos puedan pensar, esta obra, que decora un edificio público, no la ha cobrado. La ha hecho por amor al arte, nunca mejor dicho, “por cuidar mi barrio y mi pueblo, al que le tengo mucho cariño”. Su premisa es sencilla: “Dejar el sitio mejor de lo que estaba”.
De hecho, para poder hacer la pieza junto a La Farola ha tardado todo un año en conseguir el permiso del Ayuntamiento: “Espero que pronto se acelere este proceso, mientras esperamos hay edificios que se caen, el artista gasta su dinero, su material y su tiempo para mejorar el entorno por gusto, no es normal que haya que esperar tanto”, lamenta.


Noba41 charló el pasado martes con Valle de Elda | Jesús Cruces.

Además admite que “tras ese año hubo un malentendido, yo recibí una negativa a pesar de que me habían dicho que me lo iban a conceder, eso me molestó y puse mi queja en redes sociales. Me sorprendió lo mucho que se volcó la gente para apoyarme, se hicieron oír y al día siguiente, a primera hora me llamaron para decirme que tenía el permiso, por suerte”.
Los vecinos de la zona y los usuarios del edificio, ocupado por entidades sin ánimo de lucro como Asfiel, están encantados y le han dado las gracias por esta obra y la animan a continuar. 
Asegura que el oficio de artista “no se valora mucho al ser la creatividad algo intangible. Me han llegado a decir que me dejan una pared de una vivienda, una interior, para que pinte lo que quiera. Eso es un encargo y se paga”. Lo que más sorprende a Mariade es que “parece que los artistas tengamos siempre que ir pidiendo limosna, los cuadros u obras tienen un precio como también lo tiene un par de zapatos”. Es algo que, por suerte, parece que con los años está dando un giro al haberse puesto de moda el llamado street art o arte callejero.


Esta obra se ha creado en tres piezas y ha vuelto a dotar de vida al parque | Jesús Cruces.

Mariade se inició en el mundo del arte callejero en 2003 “como todos, firmando paredes, de forma ilegal”, entonces se encontraba en la facultad de Bellas Artes de Valencia y ya conocía el mundo del hip hop, el grafiti fue algo que le fascinó. Desde entonces no ha dejado de crecer en este mundo y ha consolidado su nombre, no sin mucho esfuerzo. Algunos de sus proyectos que ha realizado son: impulsar la sección de grafitis en la calle de ArtenBitrir, ha participado en numerosos festivales de España y de Europa, y fue la promotora del proyecto “Solidarizarte”, que continúa año a año recaudando fondos para los más necesitados, y que fue premiado por Cruz Roja.
Admite que por ahora no puede vivir solo como artista y por ello se ha enfocado en la docencia, de hecho el pasado curso comenzó un proyecto en el colegio Pintor Sorolla para introducir a los pequeños en el mundo del grafiti “pero siempre concienciándolos de que las piezas se hacen con permiso, pues este puede convertirse en el día de mañana en su profesión”.
Así compagina su labor como profesora con su gran pasión, el grafiti, en el que hace algunos trabajos por encargo pero también decora algunas paredes por placer, siempre con permiso. Son muchas las calles de Elda y Petrer que han mejorado gracias a su talento. Una de ellas está en el cruce entre Reina Victoria con Murillo o un mural para felicitar a su madre en la calle Padre Manjón. 
Mariade Rodríguez, Noba41 o Supernoba, está agradecida de poder vivir de su gran pasión y asegura que seguirá dedicada al mundo del arte y del grafiti. Ahora está inmersa en nuevos proyectos con algunos compañeros del gremio para la ciudad que permitirá seguir disfrutando de su talento a los eldenses y colectivos como Gatitos en Apuros.


Los vecinos han dado la enhorabuena a la eldense por su mural | Jesús Cruces.

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