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Los mejores escritores de la comarca colaboraban en el semanario.

El auge que iba experimentando la fiesta de Fallas en la ciudad se constata en el primer año de vida del semanario Valle de Elda. El periódico recordaba que las Fallas se venían celebrando desde hacía bastantes años, pero aseguraba que ahora ya lo hacían en serio, como era el caso de la Falla de la RNS, que sorprendió en 1956 con una falla “de verdad”. De hecho, la Carrera Ciclista que tenía lugar tradicionalmente durante las Fiestas Mayores y que llegó a su 13ª edición en 1957 estaba organizada por “las fallas”.

La celebración de las denominadas entonces “Hogueras de San Pedro” salieron en la portada de Valle de Elda del 29 de junio de 1957 con el dibujo de tres bocetos: de la falla General Aranda, Trinquete y Plaza de la RNS (más conocida como plaza de arriba, ubicada al suroeste de la puerta principal de la iglesia de Santa Ana). Precisamente, el monumento de Trinquete, que era obra del artista eldense Hermelando Cremades, obordaba tres temas que siguen siendo muy actuales: la clandestinidad, la emigración y las viviendas.

En los números siguientes del semanario se aclararaba que existían dos fallas más en las calles Gabriel Miró y en la carretera de Petrer, así como otra en La Fraternidad y en el barrio del antiguo Hospital.

Por cierto, cuando el Deportivo Eldense ganó el partido que garantizaba su permanencia en la Segunda División en 1957, la plantilla al completo fue a la Falla de la Plaza RNS para pedir y obtener el muñeco que representaba a un jugador del equipo, ninot que “fue llevado a hombros entre aclamaciones y salvado de la quema de la falla”.

La gran evolución de esta fiesta le llevó a Alberto Navarro a pedir que se crease una Junta Central de Fallas, por lo que desde Valle de Elda  animó a que cada falla constituyese su propia comisión, y les ofreció el medio para publicar sus noticias. La primera falla en hacerlo fue la de Trinquete, presidida por el que posteriormente sería alcalde Antonio Porta. El periodista Vicente Valero escribió con gracia, ante el numeroso grupo de 26 personas que compuso su primera junta directiva, que “solo deseamos que sus actividades respondan al mismo de directivos”. Y añadió que también formaron su junta directiva "las fallas de la Gran Avenida, de la calle del Dos de mayo y otras".

 

Moros y Cristianos

Las fiestas de Moros y Cristianos contaban con un espacio fijo en Valle de Elda  desde sus primeros números. El semanario apoyó la campaña económica para la construcción del castillo de embajadas y en varias ocasiones se recabó la opinión del presidente de la Junta Central, Miguel Camús, así como del fundador de los Moros Realistas, Octavio Moreno.

Estas fiestas se celebraban a principios de junio, de sábado a martes, si bien en el mes de julio de 1957 la Junta Central decidió que las fiestas comenzasen el sábado a las 6 de la tarde y concluyeran el lunes por la noche para no perjudicar al comercio y la industria.

Por otra parte, la festividad de San Antón tenía lugar, como hoy, en enero. Entonces se celebraba una procesión el sábado por la tarde que daba la vuelta a la popular hoguera, y ese mismo día se hacía coincidir con el acto de proclamación de abanderadas en el Coliseo España, que tenía lugar a continuación a la intempestiva hora de las 12:30 de la noche.

El desarrollo de las fiestas fue objeto de numerosas quejas de los lectores que solicitaban mayor formalidad en los actos. Rafael García pidió que la guerrilla se tomara "en serio", mientras que alguien que firma AGA criticaba el desorden de los desfiles, pues las escuadras -con festeros “ebrios”- se deshacían para saludar a los conocidos del público. También lamentaba los cortes en los desfiles y demandaba que se creara un reglamento para evitar que las fiestas se conviertieran en “una mascarada carnavalesca”, como afirmaba “El caballero andante”.

Los Moros y Cristianos contaron siempre con un suplemento especial, como el que apareció a dos páginas en 1957 con un conjunto de poemas en torno a esta fiesta, de la pluma de los colaboradores más destacados de Valle, incluyendo por primera vez a Ernesto García Llobregat, junto a Eduardo Gras y un Alberto Navarro Pastor que se estrenaba en la lírica.

 

Los mejores escritores estaban en el Valle

Las mejores plumas de Elda y Petrer publicaban con asiduidad en Valle de Elda, de hecho, sus colaboradores coparon los premios del concurso literario que convocó la comisión de Fiestas de Septiembre en 1957 con trabajos que se editaron después en la revista municipal Alborada. En la nómina de los galardonados también figuraba una jovencísima Merceditas Pérez Rosas y Luis Amat Escandell.

Junto a Francisco Mollá, la rapsoda eldense Carolina Gonzálvez publicaba casi todas las semanas sus poemas en el semanario y, además, ambos ofrecían exquisitos relatos. En esta nómina de escritores periodistas figuraron los profesores Juan Madrona y Francisco Tetilla.

Francisco Tetilla.

La vocación literaria y cultural de Valle de Elda era tan potente que, a pesar de ser un periódico local, desde sus páginas se felicitaba a Juan Ramón Jiménez por su Premio Nobel de Literatura o se lamentaba la muerte de Pío Baroja en sendos grandes titulares en primera plana. En la misma línea, un joven Antonio Porpetta, en su sección “Crónica desde Madrid”, enviaba sus impresiones de estudiante impregnadas de poesía, y en una de ellas animaba a los eldenses a que le mandasen una escueta nota a Juan Ramón Jiménez, que vivía exiliado en Puerto Rico, “haciéndole saber en cuatro palabras que se le sigue, se le admira y se le espera”, tras conseguir el importante premio.

Llama la atención que Alberto Navarro se saliera de su tono moderado habitual, cosa que ocurría en contadas ocasiones, y siempre por cuestiones culturales, como la escasa sensibilidad que mostraban las autoridades políticas. En un artículo -por el que tuvo que pedir perdón en el número siguiente- calificó de “absurdo” el cambio de los nombres de cuatro calles -hecho que obedecía a razones políticas aunque no se mencione-: Pérez Galdós y Gabriel Miró, de quienes defendió sus evidentes méritos literarios, y de los eldenses Maestro Vidal y Don Ramón Gorgé “celebridades locales que bien merecen esta modestísima posteridad de una lápida en una esquina” y pidió que se tuviera en cuenta a Azorín. Cuando un tal Mariano Segura, que era miembro del Movimiento franquista en Elda, le recriminó su tono en un artículo posterior, Alberto Navarro, sin desdecirse, se vio obligado a disculparse atribuyendo su vehemencia al “apresuramiento”.

Eran tiempos de un régimen dictatorial donde la libertad de expresión estaba restringida y, aunque  Valle de Elda apenas tuvo problemas por su tono moderado y su afán de servicio público, necesitó salir en defensa de sus colaboradores en varias ocasiones. Es el caso de su periodista Francisco Crespo, quien en su sección había expresado que el Ayuntamiento debía exponer a la ciudadanía las cuentas públicas. Ante las quejas que a todas luces debieron recibier en el semanario por ello, la dirección lo justificó, sin rectificarlo, diciendo que “su intención era clara y sana, no así, por desgracia la expresión de la misma”.

Crespo era una persona abierta y crítica quien, con mucha sutileza, pero con determinación, animaba en un artículo a que el pueblo participara más en la gestión del Ayuntamiento. En otro escrito criticaba a una oficina bancaria donde se habían negado a atender a los usuarios fuera de un horario concreto, cuando “es una entidad archimillonaria, cuyos millones los ha ganado con sus clientes”.

Valle de Elda pedía que las Fiestas de Moros y Cristianos fuesen más serias.

 

Publicidad

La publicidad en un medio de comunicación actúa como notario eficaz de una época, tanto como las noticias. El primer anuncio que aparece en el semanario es de Muebles Chinchilla, de Yecla, donde figura que el representante en esta zona es Francisco Ortega, con el teléfono 478, amigo de los fundadores del Valle y eldense. Los amigos colaboraban con la subsistencia económica del semanario aportando publicidad, pues no es casual que al lado de este anuncio figure una nota de sociedad “Enlace Ortega-Guardiola de nuestro colaborador y amigo, el popular intérprete de la canción española Paquito Ortega, con la bella señorita Magdalena Guardiola Escámez  en el templo de Santa Ana, quienes tras ofrecer un “lunch” en el Casino Eldense, “salieron en viaje de novios para varias capitales españolas”.

Desde los primeros números se anuncian empresas de Petrer como la Cerámica Millá S.L., que oferta teja plana, ladrillo hueco, loseta de terrazo y materiales de arcilla cocida; o el fabricante Eliseo Poveda Vicedo “Lito“ con la especialidad en calzados para niño. 

El listado de empresas que dan cuenta del tejido comercial e industrial en los años 1956 y 1957 es enorme: Establecimientos Domenech; la imprenta Azorín; Sastrería Gosálvez; Ernesto Obrador Ibáñez con productos para el calzado; la Gestoría Cabrera que tramitaba "de forma urgente los pasaportes", lo que indica que la actividad del calzado se hacía internacional; la fábrica de mosaicos hidráulicos de Francisco Fernández Grande; la Chacinería Andrés Saura en la caseta del Mercado número 19; el Club del reloj con su novedoso “Descuento en ventas al contado”; El Bebé, óptica y ropa de niños; la Carnicería Manuel Martínez; el sastre Javier Gómez; la droguería de J. Juan Verdú Verdú, con “colonias a granel de las mejores marcas”; los reportajes gráficos de Basilio; Iniciativas de ideas publicitarias con Francisco Crespo como director comercial; la Óptica Verdú; la Gran Bodega Eloy Pastor; la Chocolatería y Confitería Santa Ana; Perniplex, pernitos de plástico para el calzado; establecimiento Planelles; Ciclos Justamante anunciando la Vespa al precio de 16.500 pesetas; la Ortopedia Dalmar con productos nuevos en la época para “Baño, camping, pesca submarina y deportes”; el practicante Primo o el médico tocólogo doctor Molina, anunciando “partos sin dolor”.

Sabemos que los agentes comerciales de Valle de Elda eran Francisco Ortega y Francisco Crespo porque desde el semanario se aclaraba a los lectores que solo ellos podían pedir publicidad para el semanario, ya que otras personas habían cobrado los anuncios de forma fraudulenta.

El primer anuncio de gran tamaño que ocupó una página durante varias semanas es el de Manuel Navarro Davó con sus máquinas Röna, mientras que el más moderno era el de Josanso con “La pequeña lavadora popular Modelo “Chiqui”, que tenía su continuación en otro que decís lo siguiente: “La gran demanda de lavadoras modelo “Chiqui” obliga a servirla en riguroso orden de petición”.

El semanario promovió que se constituyera la Junta Central de Fallas.

 

El tráfico

Por otra parte, el tráfico rodado iba creciendo, sobre todo de motocicletas, por lo que Valle de Elda incluía noticias como “Campaña de prudencia” en la que con claro afán didáctico afirma “¡Conductores!, si vais a la derecha, sacad el brazo hacia arriba, si a la izquierda, el brazo hacia abajo. ¡Peatones! Respetad la señal hecha por los conductores, no entorpeciendo su maniobra con vuestra presencia intempestiva en el centro de la calzada”.

La alcaldía llegó a publicar una nota para que los ciudadanos no siguieran utilizando la calle General Queipo de Llano, pues era carretera, por lo que advertía de que si no se circulaba por las aceras, impondrían multas de 5 pesetas.

La noticia “Elda estrena guardias urbanos” para dirigir el tráfico fue tan importante que salió en portada con foto de Basilio, sin embargo, estos agentes impusieron tantas sanciones en los primeros días “que su presencia no ha sido muy bien acogida por quienes hasta ahora estaban acostumbrados a campar libremente por sus respetos”, afirmaba el periodista. Y, aunque tenían un bonito uniforme, carecían de vehículos, por lo que un lector se lamentaa de que no pudieron capturar a un hombre que atropelló a un niño y se dio a la fuga.