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Réplica de la sandalia de San Pedro custodiada en el Museo del Calzado de Elda.

Cuando se iba a inaugurar el Museo del Calzado recibimos un especial regalo. FICIA conservaba desde los años 80, un obsequio que recibió de la Caja de Ahorros de Asturias. Según consta en un escrito enmarcado en plata, se trataba de una réplica de las sandalias de San Pedro,  estaban formadas por cuatro cuerpos de cuero de becerro y cabra superpuestos y cosidos , estaban trabajados al estilo de las sandalias romanas más lujosas y está conservada en un relicario de plata labrada perteneciente al siglo XVII, que se adapta a la figura de la sandalia y forman una especie de tríptico. Los originales según consta en la certificación, se conservan en la Cámara Santa de la catedral de Oviedo, donde se custodia la reliquia llevadas hasta esa ciudad desde Toledo al ser invadida por las tropas musulmanas. Tuve la oportunidad de visitar la citada Cámara Santa en Oviedo y comprobar que esa sandalia, de la que el museo tiene la copia, figura entre piezas de indudable valor histórico como la Cruz de la Victoria y la de los Ángeles, símbolos de Asturias y Oviedo respectivamente.

Cámara Santa de la Catedral de Oviedo. Al fondo la Crus de Los Ángeles, a la izquierda La Cruz de la Victoria y en la parte superior del expositor de la izquierda puede verse la sandalia de San Pedro.

Cuando el cuerpo de san Pedro fue llevado al sepulcro, en la colina del Vaticano, un cristiano anónimo tomó las gastadas sandalias de cuero del Apóstol, con las cuales había recorrido distancias interminables de caminos polvorientos y vías romanas, difundiendo en todas partes el nombre de Jesús.

Un par de viejas sandalias de cuero roto… ¿puede haber algo más insignificante?

Y sin embargo, fueron guardadas como valiosas reliquias, pues habían protegido los pies del gran Papa y mártir, el primer Vicario de Cristo en la tierra.

Una de ellas, la derecha, fue llevada a Jerusalén y ahí permaneció con otros tesoros hasta el 614, año en que las persecuciones persas obligaron a un sacerdote a llevarse a Alejandría todas las reliquias en un cofre. Posteriormente, a medida que los enemigos de la fe avanzaban por el norte de África, los cristianos llevaron el cofre de ciudad en ciudad. Así, en el 812 llegó a Oviedo, extremo norte de la península ibérica.

El rey Alfonso II el Casto, uno de los primeros sucesores del intrépido Don Pelayo, hizo construir la famosa Cámara Santa de la Catedral de Oviedo para albergar el inestimable cofre, que se mantenía cerrado en señal de respeto.

Así permaneció hasta el 13 de marzo de 1075, cuando fue abierto en presencia del rey de Castilla, Alfonso VI, obispos, abades y numerosos personajes de la corte.

 (Heraldos del Evangelio 01/09/2009)