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Manu, cuanta tristeza al enterarnos de la cruel y fatídica noticia. Amanecer así ha sido un mazazo brutal. Hoy Petrer está consternado.

Nuestra amistad se remonta a hace ya muchos años. Nos conocíamos de siempre, de verte en la biblioteca y del pueblo, pero fue en 1992 cuando acudiste a mí como directora de la revista Festa por esos años. Con tan solo 19 años me dijiste que querías hablar sobre la electricidad en Petrer porque tu abuelo Carmelo había sido electricista y te hacía ilusión publicar algo sobre este tema. Nos pusimos los dos manos a la obra y publicamos el artículo que llevó por título “Del cresol a la bombeta, parlem de l’enllumenat”. Ver tu ilusión por ese trabajo que hicimos en memoria de tu abuelo nos sirvió para fraguar una buena amistad. El singular y acertado título de este trabajo nos sirvió también para que nos llamásemos, a partir de ese momento, cariñosamente “cresolet” y “bombeta”. ¡Cuanto cariño y complicidad hemos tenido recordando este trabajo y el inicio de nuestra amistad!

Aquel joven de 19 años con inmensas inquietudes se hizo mayor, y fue ocupando cargos importantes preocupándose siempre por el bien de su pueblo. Su etapa como concejal de fiestas y servicios sociales, su entusiasmo por la montaña, por la fiesta y por las tradiciones de Petrer (recuperación de los nanos i gegants, correfoc) y por su Comparsa Labradores. Una comparsa que, gracias a él, es hoy también un poco mía. Nunca olvidaré el Día de la Hermandad que me regalaste y me pusiste el gorro de la comparsa. Este símbolo que guardo con gran cariño, que luzco cada día que celebráis vuestro día, hoy, este preciado tesoro, cobra más valor y más sentido que nunca.

Manu amigo de todos, persona paciente, serena, solidaria, inteligente, trabajador, que sabía empatizar con todo el mundo, que siempre buscaba soluciones. Manu enamorado de su mujer, Merce, su amor, su fiel compañera. Sus hijas Martina y Merce, su gran pasión y herederas del cariño que él sentía por todo lo que hacía.

Cuánto amor a tu pueblo has derramado a lo largo de tu corta vida. Hoy, Petrer está muy triste. Has dejado un buen recuerdo en tu andadura y somos muchos los amigos que siempre te tendremos presente. Manu, cariño, vuela alto y cuida de Merce, de tus queridas hijas Martina y Merce, y de todos nosotros allá donde estés.
Tu luz brillará siempre. Te queremos “cresolet”.