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Francisco Sogorb en el momento de su juramento como alcalde de Elda. De pie, de izquierda a derecha: Camilo Valor Gómez, Regino Pérez Marhuenda, Pedro Pérez Marhuenda, José Amat Jover, José María Marí, Juan Verdú Picó, Antonio Porta Vera y Manuel Soriano Antón. De rodillas: Francisco Sogorb Gómez | Carlson.

El domingo 1 de febrero de 1976, un nuevo alcalde juraba su cargo como nuevo alcalde-presidente del Excmo. Ayuntamiento de Elda. Un joven concejal, elegido en votación entre los concejales de la corporación eldense, venía a sustituir a Antonio Porta Vera, alcalde durante los últimos 17 años (1959-1976).

A las 10 horas, en un abarrotado salón de plenos, con una concurrida asistencia de autoridades judiciales, militares, municipales y provinciales, familiares y público se dio lectura al acta del último pleno del día 25 de enero en el que Francisco Sogorb Gómez fue elegido por votación (8 votos) frente a otros concejales candidatos: Juan Navarro Busquier (5 votos) y Eloy Pastor Gonzálvez (2 votos). Lectura tras la cual se procedió al juramento y toma de posesión como nuevo alcalde de la ciudad.

Tras el juramento, Antonio Porta, como alcalde saliente procedió a la trasmisión simbólica de los poderes municipales al nuevo alcalde, mediante el intercambio de la vara de mando municipal. A continuación ambos pronunciaron sendos discursos institucionales en los que por una parte se puso énfasis en los logros conseguidos y en el deseo de lo mejor para el sucesor; y, por otro lado, se manifestó el profundo agradecimiento al servicio y labor realizada, al tiempo que se exponían las futura líneas de trabajo que iban a marcar el intenso y esperanzador periodo político que se abría en España, tras la muerte del general Franco y los aires de libertades democráticas demandados por la sociedad española.

Francisco Sogorb ostentaría la alcaldía de Elda entre este 1 de febrero de 1976 y el 19 de abril de 1979, cuando Roberto García Blanes, candidato del PSOE prometió su cargo como primer alcalde democrático de Elda.

Apenas dos años y medio de mandato municipal en los que si bien se recogieron e impulsó personalmente proyectos iniciados anteriormente, caso del Hospital General, del encauzamiento del río Vinalopó a su paso por la ciudad o la Casa de Cultura; no menos cierto es que fueron 26 meses de trabajo intenso, de maratonianas gestiones en Madrid ante ministros y directores generales para conseguir dotar a Elda de mejoras en el alcantarillado, la iluminación pública y otros servicios públicos, la potenciación de la Mancomunidad Intermunicipal con Petrer como elemento de progreso conjunto de ambas poblaciones; pero sobre todo, la gran preocupación de aquel gran alcalde de la Transición fue dotar de colegios públicos a una Elda que crecía a ritmo vertiginoso y que bajo su mandato alcanzó los 53.000 habitantes. Se adquirieron los terrenos y se iniciaron los trámites para su construcción por parte del entonces Ministerio de Educación y Ciencia. Red de colegios públicos que se construirían tanto bajo su mandato como posteriormente bajo el nuevo ayuntamiento constitucional, asegurando la plena escolarización de todos los niños eldenses.

Francisco Sogorb Gómez en la actualidad | Jesús Cruces.

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Acerca del autor

Autor: Gabriel Segura Herrero

De formación historiador y de profesión arqueólogo, el papel de cronista oficial de la ciudad de Elda plantea retos importantes, tanto con respecto a la memoria de mi predecesor Alberto Navarro Pastor; como al respecto del futuro, para dotar de contenido y utilidad a la figura del cronista oficial en el siglo XXI; a la par que un compromiso con la ciudadanía eldense. Las nuevas tecnologías y las redes sociales deben ser aliadas del conocimiento y de la divulgación histórica, sin faltar al rigor, pero acercando la información histórica al ciudadano. El guión de la historia de Elda está conformado y los titulares en mayúscula ya están todos escritos, pero es necesario escribir la letra pequeña, la historia de las gentes y de los pequeños acontecimientos. Es necesario poner voz a la ingente cantidad de fotografías antiguas que hasta ahora son testigos mudos de nuestro pasado. Trabajo en el que es necesario la colaboración de todos. Con el permiso de usted lector, ¡Vamos a intentarlo!.

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