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Corrida de toros celebrada en la plaza del ayuntamiento de Montalbán (Teruel).

Durante gran parte del siglo XVI, pero especialmente a partir de 1611, con la llegada de los nuevos eldenses a raíz de la expulsión de los eldenses moriscos en 1609, cada 26 de julio la villa de Elda celebró, cuasi como festivo municipal, la onomástica de Santa Ana con diversos actos religiosos y civiles.

Titular de la parroquia eldense desde 1534, la devoción a Santa Ana fue traída a Elda por la familia Coloma Pérez-Calvillo, señores de la baronía de Elda y Petrer, desde 1513, quienes sería ennoblecidos con el título de condes de Elda en 1577. Devoción familiar de origen aragonés que los Coloma tomaron, a su vez, del panteón devocional personal de Isabel la Católica, a cuyo servicio estuvo el patriarca familiar, mosén Juan Coloma, desde 1474 hasta su fallecimiento en 1504.

Conservamos la noticia de los festejos taurinos que la villa de Elda celebró en honor de Santa Ana el día 26 de julio de 1624 con asistencia de los condes de Elda.

Imaginamos que tras la celebración del correspondiente solemne oficio religioso en honor a la madre de la Virgen María y, por tanto, abuela de Jesús de Nazareth, tuvo lugar los que por entonces se denominaban “toros de muerte”. Acontecimiento sufragado por los propios condes de Elda para regocijo y esparcimiento de todos vecinos de la villa de Elda. Espectáculo taurino presidido por los condes Juan Coloma y Enríquez, III conde de Elda (1619-1638), y su esposa Guiomar Fernández de Espinosa, que tuvo lugar en la plaza de toros habilitada para la ocasión en la llamada “Plaza de Arriba”. Espacio urbano que todavía guarda ancestrales reminiscencias taurinas en denominado el “Callejón del Toril”, por ser el lugar por el cual las reses bravas, traídas desde las dehesas de Orihuela, eran introducidas en la plaza. Topónimo urbano conservado junto al actual palacio de justicia de Elda, que nos retrotrae a aquella pequeña villa de Elda del primer tercio del siglo XVII, en la que las decenas de familias recién llegadas de otras poblaciones iniciaban su andadura como primera generación de nuevos eldenses.

Grabado con representación de una antigua corrida de toros en el México colonial.