SEMANARIO DE INFORMACIÓN LOCAL, DEPORTES Y ESPECTÁCULOS

Fundado en 1956

Educación

Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp

¿Casualidades? Tal vez. Después de una semana bastante ajetreada, cae en mis manos (en mi pantalla) un artículo de Christopher Doyle en Education Week titulado "Teachers, Take Care or Yourselves", traducido en el encabezamiento de esta entrada. Un artículo, a propósito para una breve reflexión educativa, que plantea la responsabilidad, empezando por el propio profesorado, ante su cuidado personal y emocional, no solo por sí mismo sino por la relevancia de este cuidado en el ejemplo que se está dando al alumnado y por su repercusión en los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Bien mirado, ¿qué modelo puede proporcionar un profesor o una profesora que no mantiene un cierto equilibrio personal? Si se educa tanto o más con el ser que con el saber, ¿con qué argumentos puede proponer una educación saludable a partir de esas carencias?

Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp

Cuando me decidí a abrir un perfil de Twitter hace ya algunos años no tenía una idea muy clara de las posibilidades de una herramienta que restringe hasta 140 caracteres lo que quieres decir. Tal exigencia de concisión, comparada con las posibilidades que ofrecen otras redes sociales, si calificamos a Twitter como una de ellas, cosa discutida, parecía más una limitación que una ventaja. Hoy en día, pese a enfrentarse después de 10 años desde su lanzamiento a algunos problemas en cuanto a su expansión en un ámbito tan competitivo, Twitter cuenta con aproximadamente 300 millones de usuarios y se ha convertido en una de las páginas visitada con mayor frecuencia.

Por encima de los números, me gustaría hablar de algunas utilidades de Twitter que encuentro, después de un tiempo utilizándolo, para muchos y muchas docentes que pueden desconocerlo.

Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp

Si a veces nos llama la atención, a quienes ya tenemos unos años, que nuestras madres o padres expriman todas las posibilidades de sus teléfonos móviles, la sorpresa se torna mayúscula cuando comprobamos su pericia en el manejo de los emoticonos que salpican  sus mensajes. Y, sin embargo, no deberíamos extrañarnos tanto considerando que la relación de ideas y emociones con dibujos o imágenes es algo ancestral cuyos vestigios se remontan a las pinturas rupestres. Tanto las y los más pequeños como los y las mayores compartimos ese pensamiento visual, fundamentado en el hecho de que la mayoría de las personas utilizamos la vía visual como preferente para percibir nuestro mundo e interactuar con él.

Recientemente, el CEFIRE de Elda organizó una formación, una jornada condensada de un día tutorizada por Philippe Boukobza acerca del pensamiento visual, también suele aparecer en su versión en inglés, visual thinking, esto es, la forma de procesar y comunicar información mediante el uso de imágenes (dibujos muy sencillos y reconocibles, conectores gráficos y algunas, muy pocas, palabras. ¿Para qué? Con el fin de entendernos mejor, de comprender y analizar soluciones o proyectar nuevas visiones e ideas sobre los problemas de siempre, abundan sus utilidades.

Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp

El próximo 14 de julio en la Facultad de Educación de la Universidad de Alicante se celebrarán las  II Jornadas del Itinerario de Competencias. Espacios de inclusión, competencias clave y desarrollo profesional. El encuentro agrupará la labor de los centros de toda la Comunitat Valenciana que se han venido formando sobre el tema en los últimos cursos y que tendrán ocasión de presentar sus unidades didácticas integradas, fruto del desarrollo a partir de este enfoque competencial.

El evento contará también con dos intervenciones de indudable interés en este ámbito. Por un lado, José Moya Otero, profesor titular de métodos de investigación y diagnóstico en educación, del Departamento de Educación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria con su ponencia "Desarrollo del currículo y capacidad profesional docente". Por otro lado, Carmen Alba, profesora titular del Departamento de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad Complutense de Madrid, cuya ponencia tiene como título "Diseño universal de aprendizaje e inclusión". Si tenéis interés en esta dimensión inclusiva, os recomiendo estas pautas para su integración en el currículo.

Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp

No me canso de repetir la oportunidad que supone Twitter para descubrir debates y novedades en el ámbito educativo, algunos sorprendentes y otros que confirman o cuestionan ideas peregrinas, al menos en la cabeza de quien escribe. A través de un tuit de Jordi Adell , profesor de la UJI y referente bien conocido en este campo, he accedido a un artículo de Gert Biesta con el sugerente título "Against Learning" ("Contra el aprendizaje").

Básicamente en él se trata de analizar la sustitución progresiva de un lenguaje de la educación por un lenguaje del aprendizaje o el alza del segundo frente al primero, ejemplificado en multitud de detalles (enseñanza = "facilitación de aprendizajes", "aprendizaje a lo largo de la vida" frente a "enseñanza permanente"...).

Se dan razones de diversos tipos a este auge del omnipresente término en el discurso educativo. Entre ellos, novedades en las teorías acerca del aprendizaje, así el emergente modelo constructivista, centrado en quien aprende no como un recipiente pasivo de conocimientos sino como protagonista en él, ayudado por facilitadores y facilitadoras de ese aprendizaje, (maestros y maestras) o las críticas desde el postmodernismo al modelo (moderno) de educación. Así mismo, el auge de nuevas formas y recursos de aprendizajes no formales y más individualizados para un público creciente.

Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp

Leía hace unos días en el blog DidàcTIK de Josep Miquel Arroyo la pregunta de si tenía futuro ser docente de personas adultas. La respuesta dada en la misma entrada era un "Rotundamente sí". La afirmación me lleva hoy a reflexionar sobre una formación no siempre considerada con la importancia que se le debería atribuir por parte de la sociedad y su relación con el aprendizaje a lo largo de la vida.

Hay factores de diversos tipos que sitúan a la formación de personas adultas en una posición clave. El primero es el envejecimiento de la población, que aumenta el número de personas adultas dispuestas a aprender, más si el desarrollo vertiginoso de los conocimientos y su transmisión a través de la tecnología actual y futura empujan a una formación continua en el ámbito de cualquier ocupación profesional. Tanto la adecuación a un mercado de trabajo cambiante como la búsqueda de una mejora de la calidad de vida y el enriquecimiento personal en dimensiones como la emocional o la de las relaciones personales (habilidades comunicativas, de liderazgo, de trabajo en equipo, idiomas...) son argumentos nada desdeñables en relación con unas prometedoras perspectivas para la educación en esta etapa que, manifiestamente, tiende a alargarse.

Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp

En breve nos hallaremos un año más en Fiestas de Moros y Cristianos. Si nos ponemos en la piel del profesorado la secuencia de fiestas en la localidad vecina de Petrer, a mediados de mayo, y las de Elda, a principios de junio, conlleva una cierta dificultad de, digamos, concentración en la recta final del curso.

Dejando de lado esta disrupción motivada por la crisis festera antes de las últimas semanas y evaluaciones en los centros, me gustaría destacar en la entrada de hoy su potencial educativo. Entendiendo aquellas como acontecimientos memorables, recordados de manera especial y asociados por lo común a experiencias positivas disfrutadas y compartidas, extraña su desaprovechamiento que, en ocasiones, no va más mucho más allá de lo anecdótico.

Cuando escribo aprovechamiento no me refiero solo a conocimientos en torno a esas celebraciones, de tipo histórico, cultural, etc. sino además a la gestión de estas vivencias a la reflexión crítica sobre nuestras actitudes y comportamientos en esas circunstancias.

Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp

Varias conversaciones y lecturas a lo largo de la semana me han incitado a dedicar una entrada del blog a los pasillos de nuestros centros educativos y a su aprovechamiento como espacios para el aprendizaje y la enseñanza, posibilidades que se explotan muy de vez en cuando pero que por lo común los relegan a la categoría de lugares anodinos no ya de encuentro sino de simple paso.

En mi niñez, la orden que titula estas líneas significaba una condena al ostracismo, apartar del resto de la clase a quien había cometido alguna falta de disciplina, a quien se había comportado de forma indebida. ¡Sal al pasillo! Dicho así, sin ninguna consigna más que incitara a la reflexión sobre lo que había ocurrido, a la contrición o a la reparación, suponía simplemente materializar ante toda la clase y ante el alumno o la alumna castigada la idea de que él o ella resultaba prescindible, más aún, que constituía un obstáculo para el grupo, un peso muerto del cual era conveniente librarse sin contemplaciones. La idea de pasillo como espacio de exclusión se situaba en las antípodas de lo educativo y de cualquier pretendido refuerzo de la autoestima del alumnado.

Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp

Nos gustan los rankings. Cualquier lista que implique una evaluación nos envuelve en una especie de mística, una contemplación que aplaca nuestras ansias de saber, de clasificar, de distinguir el grano de la paja. Ocurre como en el caso de los estereotipos, pese a su injusticia y las lecturas sesgadas de la realidad en la que se sustentan, nos ayudan a comprender, o a hacernos la ilusión de comprender, y a expresar una realidad mucho más compleja, inabarcable en nuestro tiempo escaso desde la superficialidad, sin el esfuerzo o la dedicación necesarios para entenderla con una mayor sensatez. La educación, de nuevo, no constituye una excepción a esta regla.

Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp

 Comenzaba la semana con un anuncio denunciado, entre otras opiniones, en el blog Xarxatic sobre un casting dirigido a docentes e impulsado por la Fundación Telefónica y TVE en el que se buscaban los profes más innovadores para participar en un nuevo programa de televisión.

 Tenemos noticia de programas de cazatalentos (o de cazafortunas por lo que a veces toca a quienes participan) en muchos ámbitos. El de la educación parece no ser una excepción a la regla de crear espectáculo a partir de una realidad bastante alejada de los altos índices de audiencia, bastante más prosaica o bastante menos superficial que la imagen que suele ofrecerse de ella en tantos programas con mayor y menor aceptación de un público, por lo general, muy ajeno en lo concerniente a ella.

Acerca del autor

Autor: Jesús María "Pitxu" García

Jesús María "Pitxu" García Sáenz (Vitoria-Gasteiz, 1970) es doctor en Filosofía y Letras (sección Filología Hispánica) por la Universidad de Deusto. Como profesor de Secundaria ha trabajado en el IES Azorín de Petrer y en el CEFIRE de Elda, en la asesoría de plurilingüismo y en las de referencia sobre programas europeos y coeducación.

Utilizamos cookies propias, al continuar navengando por el sitio aceptas nuestra política de cookies.

Aceptar

Buscando...

Un momento por favor

Google+
Compartir