Imprimir
Visto: 1993
Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp

Fuera del mundo educativo, las siglas AICLE-CLIL resultan bastante desconocidas. Sin embargo, el Aprendizaje Integrado de Contenidos y Lenguas Extranjeras (AICLE) o en inglés, Content and Language Integrated Learning (CLIL) es una aproximación al aprendizaje del inglés y a través del inglés que ha cobrado gran interés entre las administraciones educativas. En la Comunidad Valenciana es uno de los referentes para el Decreto que regula el plurilingüismo en la enseñanza no universitaria y en los programas plurilingües allí definidos. Así, este propone en su artículo 6: 

   7. En la Educación Infantil, el programa plurilingüe se caracterizará, además de por la enseñanza en valenciano y/o castellano, por la exposición a la lengua inglesa a partir del primer curso del segundo ciclo de la Educación Infantil.

   8. En la etapa de Educación Primaria, los programas plurilingües se caracterizarán, además de por la enseñanza en valenciano y castellano, por la enseñanza en inglés de contenidos específicos del currículo de, por lo menos, un área no lingüística, previa autorización de la Administración educativa. 

  9. Los programas plurilingües en la Educación Secundaria Obligatoria, en el Bachillerato y en la Formación Profesional de grado medio se caracterizarán, además de por la enseñanza en valenciano y castellano, por la enseñanza de contenidos específicos del currículo de, como mínimo, una materia o módulo no lingüístico en inglés, previa autorización de la Administración educativa. 

   Dicho de otro modo, se da el paso de limitarse a enseñar y aprender el inglés como asignatura a convertirlo en vehículo de aprendizaje de otras materias no lingüísticas. Esta decisión parece en principio positiva. Se orienta a un uso más real de la lengua extranjera para aprender, integrar culturas y comunicarse y no como una simple lengua descontextualizada. El aprendizaje integrado de contenidos y lengua extranjera se sitúa en la corriente del learn by doing o aprender haciendo y está avalado por el éxito en diversos contextos. A pesar de ello, presenta también algunas dificultades que significan un reto importante para el sistema educativo. Comentaré brevemente algunas:

   La primera de ellas es la formación del profesorado. Está claro. No se trata solo de que el profesorado sepa inglés o se defienda en esta lengua. Los y las docentes deben adquirir una competencia en inglés que les permita desarrollar una asignatura con un vocabulario en ocasiones muy específico. Incluso el profesorado que acredita el nivel que se le demanda a la hora de servirse del inglés para esta tarea puede encontrar complicado desenvolverse en este contexto. El que no lo puede acreditar se ve con la presión de hacerlo, algo que no se improvisa y que requiere tiempo y esfuerzo, bienes escasos, un tiempo y un esfuerzo que, en muchas ocasiones, se reúne en detrimento de otras áreas de formación también necesarias vinculadas a su tarea docente

   La segunda dificultad tiene que ver con la organización de los centros y la colaboración entre sus profesionales. Colaboración fundamental entre profesorado especialista y no especialista de inglés, así mismo, entre profesorado de las distintas lenguas para fijar criterios, un vocabulario común, unas prácticas que potencien el aprendizaje de todas las lenguas... Colaboración entre profesorado de distintas etapas en la transición entre ellas... Es una labor de definición de objetivos y planificación de la enseñanza de lenguas en la que queda mucho por hacer y que requiere de grandes dosis de liderazgo y de coordinación.

   La tercera dificultad excede del puro ámbito educativo pero incide en el aprendizaje de forma poderosa. La insuficiente exposición al inglés. Por más que el inglés se utilice por decreto en una determinada área, menos es nada, diría alguno, si no hay una mayor y una mejor exposición a esta lengua (a través de personas, juegos, aplicaciones, televisión, lecturas fuera del aula, etcétera...), el alumnado no estará en condiciones de aprender ni inglés ni, en consecuencia, en inglés. Una de las críticas más frecuentes a CLIL se localiza aquí. ¿Hasta qué punto tiene sentido el aprendizaje integrado de lenguas extranjeras y contenidos en una situación de gran desconocimiento de las primeras?

   No creo tan interesante hacer un juicio de valor aquí, ya que las circunstancias particulares condicionan una respuesta u otra. Tan solo quiero destacar que hacer del plurilingüismo una realidad en nuestros centros educativos, una promesa política tantas veces repetida, requiere de algo más que de buena voluntad o buenas palabras. Ojalá lo lleguemos a entender.

   Para profundizar

   DECRET 127/2012, de 3 de agosto, del Consell, por el que se regula el plurilingüismo en la enseñanza no universitaria en la Comunitat Valenciana

   Webmix del CEFIRE de Elda sobre CLIL.

   Presentación en torno a CLIL por Javier Abad