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A nadie medianamente observador se le puede escapar que muchos acontecimientos de los que disfrutamos y estamos acostumbrados a celebrar sin apenas darles importancia año tras año, generación tras generación y ante los que reaccionamos de igual forma una vez y otra vez, son todos cíclicos Eso precisamente ocurre con la Navidad.

Cualquier celebración siempre cuenta con fieles seguidores y grandes detractores, los indiferentes son minoría (entre los que yo me incluyo). Las fiestas navideñas, tan señaladas en el calendario para la religión católica, representan para casi todos unas fechas cargadas tanto de emociones positivas para unos como negativas para otros. Todo suele depender de lo acontecido durante los 365 días anteriores a la última celebración o por coincidir estas fechas con algún hecho muy cercano y del cual siempre se suele guardar algún recuerdo.

Nunca se debe de entrar en la legitimidad de cada uno en celebrar o no la Navidad, debemos de respetar cualquier opinión aunque no estemos de acuerdo con ella, nunca discutirla, pero sí razonarla y sacar siempre una conclusión.

En las celebraciones siempre se debe de evitar entrar en la dinámica de sacar las diferencias de cada invitado; nunca se deben de usar estas veladas para sacar lo que cada uno guarda en el fondo de su corazón y espera ese momento para expresarlo. Las veladas en casa, las comidas o las cenas en los restaurantes deben de ser utilizadas para el disfrute de cada uno, olvidando diferencias y siempre aprovechar esos momentos para pasarlo bien. Nunca imponer decisiones ni mucho menos dejar aflorar antiguos problemas que se encontraban enquistados. Todo lo contrario, debemos de animar a todos los comensales, agradecerles a cada uno su asistencia y que todos ellos sean partícipes de lo que celebramos.

Es muy importante tomar las decisiones correctas y saber con quién deseas pasar esta celebración, plantearse lo que te gustaría hacer y lo que no, pero nunca obsesionarse en ver la Navidad como un problema, porque si fuera así hasta un simple adorno te molestaría.

Hay que renovarse, visitar lugares públicos y disfrutar de un acontecimiento único, vivirlo con ilusión y respeto, porque merece la pena y verás que todo funciona.

Feliz Navidad.

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Acerca del autor

Autor: José J. González

Bienvenidos a mi blog sobre enología y hostelería. Llevo 23 años desarrollando la profesión de hostelería y me gustaría que este blog fuese un punto de encuentro para los lectores del Valle de Elda y de cualquier persona que quiera seguirnos. Para cualquier sugerencia podéis escribir al correo electrónico de esta redacción.

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