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Es con Cristóbal Colón y con el descubrimiento del Nuevo Mundo (año 1492) cuando se abren nuevas perspectivas en la producción vinícola del reino. Tanto los conquistadores como los misioneros que los acompañan llevan consigo una gran cantidad de vides de nuestro continente para ser cultivadas en las nuevas tierras.

   Destaca un surgimiento muy importante de esta industria en zonas como el actual Perú, México, Argentina o Chile.

   El reino de España pasa de ser un país conquistador a ser un país con una deuda importante, dependiendo gran parte de sus ingresos de la recaudación de sus colonias, incluyéndose un canon muy importante con la exportación de vinos a las regiones bajo su tutela.

   El vino español también comienza a ser conocido en Inglaterra debido a la piratería y al saqueo en algunas ciudades importantes de nuestras costas. Un ejemplo muy conocido fue la ciudad de Cádiz que en 1587 se vio asediada y saqueada por el pirata Frank Drake, el cual capturó 2900 botas de vino vendiéndolas como autentico Jerez, contribuyendo de esta forma tan accidentada al prestigio vinícola de esta zona.

   Obviando un poco los siglos XVII y XVIII que también tuvieron su importancias por la popularidad que se fue acrecentando para una gran cantidad de vinos de diversas regiones españolas, llegamos al siglo XIX, y es precisamente cuando nuestra presencia aumenta de forma exponencial debido una plaga que surge en toda Europa debido a un insecto homóptero conocido con el nombre de filoxera, el cual ataca las vides de todo el continente, siendo muestro país el ultimo al que llega la citada plaga y dando de esa manera una oportunidad para conocer aún mejor la calidad de nuestros vinos.

   Muchos de los vinateros franceses se trasladan con sus métodos, variedades de uvas y maquinarias a nuestro país e introducen todas sus habilidades, dejándonos este legado para el resto de generaciones venideras.

   Desgraciadamente, la plaga terminó afectando a nuestra península, pero con la fortuna que por aquella época se había logrado dar con una solución para poder acabar con el insectívoro, logrando de esa manera que la citada plaga se pudiera erradicar en menos tiempo que en el resto de Europa.

   He de resaltar que entre los años que abarcan desde 1850 a 1880 surgieron varias plagas como el oídio (1850), filoxera (1863) y mildiu (1878) que estuvieron a punto de eliminar todas las vides, lo que impulsó a un gran cambio en el tratamiento de los cultivos.

   En la actualidad la filoxera se mantiene sin poder ser controlada en su totalidad, utilizándose porta-injertos muy resistentes. Pese a estas medidas de control y ante cualquier descuido, la vid vuelve a ser atacada, como es el caso de California (EEUU), estado que se optó por cambiar de tratamiento, previa recomendación de investigadores americanos, y los resultados fueron desastrosos.