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Desde hace unos años, los profesionales de medidas judiciales me piden que les dé a sus chicos unas charlas que les ayuden a retomar el camino correcto.

No soy el único, hay un grupo de profesionales que colaboramos encantados y de forma totalmente desinteresada en este desafío.

Inicialmente parece una intervención abocada al fracaso al tener que hablar a un grupo de menores de edad que acaba de salir de un centro de internamiento por haber cometido algún delito, muchas veces condicionado por el consumo de alguna droga. Además, hablarles de drogas cuando algunos de ellos siguen consumiendo, cuando en algunos casos su familia se dedica a ese “negocio”, cuando ellos no conocen otro modo de vida que el de sus padres; estarán conmigo que el tema, como mínimo, tiene guasa…

 Está claro que por muchos años que yo tenga de experiencia, en lo referente a las últimas novedades en estupefacientes (cultivo, propiedades y comercialización) ellos son verdaderos maestros.

Sin embargo, son los coloquios donde más me gusta impartir. Decidí orientarlos en un momento de  “inspiración” a su punto más vulnerable: su futuro.

Todo el mundo, desde los profesionales del Sistema Educativo, Judicial, Sanitario, etcétera, les mandamos, una y otra vez el mismo mensaje: “Si sigues por ese camino, en el mejor de los casos acabaras en prisión y, en el peor, morirás joven”.

Cuando este mensaje lo han escuchado una y otra vez, al final acaban creyéndoselo (profecía Autocumplida). Empiezan a pasar de todos los que les quieren ayudar y comienzan a vivir más rápido y peligrosamente, por el “poco tiempo” que les queda para “ingresar en prisión o morir”. Como sociedad obtenemos el resultado opuesto del deseado. 

  

Mi modesta intervención consiste en mandarles el siguiente mensaje:

"No importa en qué momento de tu vida te encuentres, está en tu mano mejorarlo”.

Para hacer esto, busco biografías de personas famosas y conocidas por ellos que hubieran tenido una niñez o adolescencia terrorífica. Paso a narrarles cómo dieron un giro sus vidas hasta convertirse en las personas de éxito que conocemos: Halle Berry, Michael Phelps, Leonardo Dicaprio y muchos otros…

Cuando les cuento sus historias de abandono, palizas, abusos sexuales, etc, veo en muchos de ellos cómo se les humedecen los ojos por su realidad cotidiana.

Quiero que mi mensaje sea claro: “Si quieren salir, ¡saldrán!”, otros lo han hecho en peores circunstancias.

Pero también pretendo ser honesto: “No va a ser ni rápido, ni fácil. Pero valdrá la pena”.

Mi próximo artículo se titulará:

No me toques las tecnologías” 

Este artículo también lo podéis encontrar en el blog http://www.adiccionesadolescentes.es

 

Gracias al trabajo de Sara Cremades González, podemos tener este artículo en inglés:

How to help a criminal

For some years, specialists in judicial measures have asked me to give their guys talks that could help them take up the right path.

I am not the only one; there is a group of professionals who collaborate in this challenge in a kind and selfless way.

Initially it seems an intervention doomed to failure, as long as we are dealing with a group of under age kids who have just left a juvenile detention centre after having committed any felony, usually related to drugs consumption. Moreover, talking about drugs while they are still consuming them, when, in some cases, their parents are also involved in this “business”, or when they do not know another lifestyle, looks like a joke…

It is true that, even though I am an experienced man, up-to-date in terms of narcotics (cultivation, properties and commercialisation) they are real experts.

However, these are the sort of speeches that I like giving most. I decided to orientate them in a moment of “inspiration” on their most vulnerable point: their future.

Everybody, as professionals of the Educational, Judicial or Sanitary System try to send them the same message over and over again: “If you persist in your attitude, in the best-case scenario, you will end up in prison, while in the worst, you will die being still young”.

After listening to this message for so many times, they finally believe it (prophecy fulfilled). They start by ignoring every single person that tries to help them and live faster and in a more dangerous way because of the “little time” left until they “get in prison or die”. Socially, the result we obtain is contrary to our initial intentions.

My modest intervention consists of sending them the following message:

It does not matter in which moment of your life you are, improving it is up to you”.

To do so, I look up biographies of famous people well known by those who have suffered a terrifying adolescence. I tell them how they got to change their own lives to become the successful celebrities we know nowadays: Halle Berry, Michael Phelps, Leonardo Dicaprio and many more…

When I am narrating their stories referring to social rejection, sexual abuse or beatings, I can see how they feel deeply touched because of their own reality.

I would like to give a clear message:

“If they really want to get out of it, they will!” other people have achieved it even in worse circumstances.

But I also want to be honest: “It won’t be easy or fast, but will be worth it”.