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1. Intento hacerles ver a mis alumnos que siempre trabajamos con personas, no con etiquetas o diagnósticos que deshumanizan al usuario. No me gusta llamarlos pacientes, pues viene de paciencia y creo que a veces abusamos de esa paciencia con las personas que nos necesitan. Todos tenemos un nombre que deberíamos usar para presentarnos al igual que deberíamos utilizar el del usuario. Me encanta la frase: “no hay sonido más dulce para nuestros oídos, que oír nuestro nombre en labios de otro ser humano“.

2. Siempre procuro emocionarles, no enseñarles únicamente, pues me consta que todo lo aprendido impregnado con una emoción, calará mucho más hondo y fértil. Yo entiendo que mi tarea no es guiarles a “esculpir” su futuro, sino a que descubran el escultor que hay dentro de cada uno de ellos.

3. Les reto a que escuchen mucho más de lo que hablen y cuando se pronuncien, lo hagan sobre todo para volver a preguntar. Estamos en la era de la comunicación pero ahora más que nunca han aumentado el numero de personas que se sienten solas. Muchos de los problemas se alivian o se resuelven con sólo ser escuchados. El ejemplo son los  adolescentes, que se vuelven híper-comunicativos si dejamos de interrogarles y pasamos a escucharles.

4. Tenemos el privilegio de trabajar con personas, pero a veces podemos desorientarnos en nuestro día día y perder el norte, dándole prioridad a lo que no es importante:

a. En la Salud lo más importante es el usuario, nunca el profesional sanitario o los recursos.

b. Al igual en la Educación lo más importante es el alumno, nunca el docente, el temario o las instalaciones. Los que han pasado por mi tutela saben que tengo en la vitrina una muñequita de 10 cm de altura que me recuerda lo más importante (el usuario) y cuando vamos a poner en marcha un nuevo protocolo la pongo encima de la mesa para no perder el punto de referencia.

5. Utilizo siempre el principio de Pigmalión: esperar siempre lo mejor y más sorprendente del otro, independientemente de su aspecto, origen, antecedentes y por supuesto género Todos los días trabajo con menores que vienen obligados por los padres, servicios sociales o la justicia; que no quieren escuchar y no están dispuestos a volver. Pero les trato como los adolescentes incomprendidos que fueron, por ejemplo Marie Curie o Alfred Einstein. Empleo mis modestos recursos personales, en que descubran el potencial que llevan dentro, dando más relevancia a la persona que al problema que los ha traído a mi unidad.

6. Me encanta contar anécdotas, pequeñas historias, cuando quiero mostrar algo.  Es el sistema más antiguo que tiene el ser humano de transmitir conocimientos y emociones. El hombre más primitivo, se reunía alrededor del fuego para calentarse y comer, mientras escuchaba las hazañas de valientes cazadores o de sus ancestros.

7. Estoy convencido de que mi trabajo va más allá de lo que me pagan; tengo una deuda con la sociedad que entre otras cosas me ha permitido vivir en paz, tener una educación y una sanidad de mucha calidad y además gratuita.

Creo que no somos conscientes de todo lo que se nos da, hasta que no vemos familias inmigrantes que están dispuestas a morir con sus hijos, por tener algo que nosotros no valoramos.

Este artículo también lo podéis encontrar en el blog http://www.adiccionesadolescentes.es 

 

Mi próximo artículo se titulará:

“¿Por qué se drogan los adolescentes?”

Gracias al trabajo de Sara Cremades González (Maestra y filóloga), podemos tener este artículo en ingles:

 

Seven important things that students learn

  1. I try to make my students understand that we always work with people, rather than diagnoses that dehumanize them. I don’t like to call them patients, since the word comes from ‘patience’, and sometimes we tend to abuse the people that really need us. Everyone has a name that we can use to introduce ourselves, as well as we should do with our patients. I love the sentence: “there is no better sound for our ears than listen to hear our name from another human being’s lips”.
  2. I always try to excite them, not just teach them. It is a fact that everything we learn with a touch of emotion will leave a deeper mark. I can understand that my job is not telling them how to ‘design’ their future, but making them discover the designer each of them has inside.
  3. I challenge them to listen rather than talk, and when they talk, they might for clarification of what someone is saying. We live in the era of communication; yet, now more thanever, more people feel alone. Just being listened to can solve most of those problems. One clear example is teenagers, who become really communicative when we stop interviewing them and start listening to them.
  4. We’ve got the privilege of working with people, but sometimes we can feel confused in our own everyday lives and lose our way, giving priority to the non-important things:
  1. In the Health System the most important thing is the patient, never the counselor or the resources.
  2. Just like in Education, the most important thing is the student, not the teacher, the syllabus or the facilities. Those who have been tutored by me know that in my glass cabinet I’ve got a little doll 10 cm long that reminds me that the most important thing is the patient, and when we start a new protocol I always put it on my table not to loose my point of reference.

5. I always use the Pygmalion’s principle: always expect the best and the most surprising things from others, no matter their aspect, origin, antecedents or gender. Every day I work with teenagers that come to see me forced by their parents, social services or justice; who do not want to listen nor want to come back. However, I treat them as the misunderstood teenagers that were, for instance, Marie Curie or Alfred Einstein. I use my modest personal resources to try to make them discover the potential they have inside, giving more relevance to the person than to the problem that brought them to my unit.

6. I love telling anecdotes, little stories, when I wantto show something. It is the human being’s most ancient system to transmit knowledge and emotions. The primitives gathered around the fire to keep warm and to eat, while they heard the feats from brave hunters their ancestors.

7. I am convinced that my job goes further than what I earn for; I have a debt with society that has let me live in peace, an education and a free and high-quality health system. I think we are not conscious of what we are given until we see families of immigrants that are ready to die for their kids just to have something that we do not appreciate.