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16 JUL 2020 Fundado en 1956
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Yo siempre había pensado que la niñez, adolescencia, juventud y adultez, eran etapas marcadas por la edad, por lo que estaban fuera de nuestro control.

Con el tiempo me he dado cuenta que en parte es verdad. No podemos frenar el crecimiento biológico, pero pasar por cada una de esas etapas también requiere de una maduración mental que a veces no se completa. Ejemplo de ello son las personas que durante años han estado consumiendo alcohol o drogas; la impulsividad, falta de control, carencia de análisis sobre las consecuencias, todo ello propio de la adolescencia, siguen sin evolucionar a pesar de haber cumplido los cuarenta, cincuenta o más años.

Es como si sus cuerpos hubieran seguido madurando o envejeciendo pero sus conexiones neuronales se hubieran congelado.

Si vivir con un adolescente, en muchas ocasiones, no resulta fácil, vivir con una persona de bastante más de treinta años que se comporte como uno de dieciséis, puede llegar a ser caótico:

  • Engendran hijos pero nunca crean familias, tienen hijos con diferentes parejas pero pocas veces ejercen de madres y padres. En muchas ocasiones son los abuelos que después de sufrir una vida de calvario ante las tropelías de sus vástagos, ahora también se tienen que hacer cargo de las consecuencias de sus instintos.
  • Laboralmente lo tienen difícil pues la impulsividad y falta de constancia no favorecen el conservar un puesto de trabajo. Además, sus fallos de memoria los hacen muy vulnerables ante los errores. Si encuentran algo suelen ser trabajos físicos, mal-pagados y carentes de estabilidad y legalidad.
  • Nunca han superado la frustración, por lo que muchas de estas personas siguen consumiendo alcohol o drogas para durante unas horas poder evadirse de una realidad que cada día los machaca.
  • Socialmente son personas que aunque intenten relacionarse con otras, únicamente están cómodos cuando lo hacen con los que tienen el mismo problema que ellos, pues aquí nadie les reprocha ni juzga. Esto hace que la sustancia siempre esté presente en sus relaciones, complicando el desenganche cada vez que se lo proponen.

Todo lo anterior me hace pensar que nunca llegamos a ser totalmente adultos; afortunadamente siempre quedará en nosotros parte del niño que en su día fuimos, parte del adolescente y del joven, y que ser adulto no es ni más ni menos que la suma de las vivencias anteriores.

Mi padre falleció el 19 de este mes y me gusta recordarlo con esa sonrisa limpia de niño, su pasión de adolescente y el entusiasmo de un joven: era un maravilloso adulto.

¡Papa, descansa en paz!

Este artículo también lo podéis encontrar en el blog http://www.adiccionesadolescentes.es

https://youtu.be/aQo1r9bpG1Q 

Mi próximo artículo se titulará:

“¿De quién es este paciente?”

Thanks to the translation done by Sara Cremades González (teacher and philologist), you can read this article in English:

 

When do we become adults?

I had always thought that childhood, adolescence, youth and adulthood were periods determined by age; therefore they were out of our control.

As time went by, I realised that, in part, it is true. We cannot stop the biological development, but in going through all those periods of life a mental maturity is required, that sometimes is not fully developed. One example can be people that have been consuming drugs or alcohol, whose lack of control or impulsivity, typical attributes of teenagers, is still developing despite being forty, fifty or even older.

It seems as if their bodies had continued developing or aging but their neurological connections were frozen.

If living with a teenager seems difficult at times, living with a thirty-year-old that behaves as if they are sixteen can be chaotic:

-   They conceive children, but never create families; they have children with different partners, rarely acting as parents. Very often, the grandparents, after a life of agony due to their children’s scandals, are the ones in charge of taking care of the consequences of their instincts.

-   In terms of work, they have a multitude of difficulties, since their lack of perseverance and impulsivity do not favour them keeping a job. In addition, their absences of memory make them vulnerable to mistakes. If they find anything, it is normally physical labour and/or a bad-paying job that has no legality or stability.

-   They never get over frustration, a reason why many of them keep on consuming in order to evade the reality that destroys them everyday.

-   Socially, they are people that, although they try to connect with other people, they only feel comfortable when they do it with those with similar or the same problems, that way nobody judges them. This means that the substance, drug or alcohol, is always present in their relationships, complicating their attempt to rid themselves from substances each time they try to.

All this makes me think that we never become real adults; fortunately it will always remain a part of us, being the child we once were, as well as the teenager and the young one, and being an adult is nothing but the sum of the previous experiences.

My father died on the 19th of this month and I like to look back and remember him with that childish smile, his teenage passion and the enthusiasm of a young person: he was a wonderful father.

Rest in peace.

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Acerca del autor

Autor: José José Gil

Me llamo José José Gil (J.J.) y soy Enfermero de la Unidad de Conductas Adictivas de Elda. Reconozco que soy un apasionado de mi trabajo y como profesional y padre llevo muchos años investigando las ADICCIONES ADOLESCENTES.

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