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22 OCT 2020 Fundado en 1956
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Desde los primeros tiempos se ha enaltecido y cantado el amor fraternal, pero la realidad es bien distinta:

Ya con Caín y Abel, se intuía el conflicto, las envidias, las herencias que acabaron en tragedia con el asesinato de Abel en manos de su hermano.

Yo siempre me he preguntado cómo se las apañaron para sacar a la raza humana hacia adelante unos padres mayores y un solo hijo, además en fuga..., bueno, eso es otra historia.

Para empezar a hablar de los hermanos, qué mejor que hacerlo desde la perspectiva de quien no tiene:

El hijo único. Se caracteriza por ser el epicentro del amor y recursos de los padres. Aunque haya momentos que le hubiera gustado tener un compañero de juegos, se le pasa esta añoranza al pensar que tanto la pecera como su contenido son enteramente suyos.

Cuando vienen los hermanos:

El primogénito. Desde pequeño se le responsabiliza del bienestar de los pequeños, lo que hace que sean los más responsabilizados y responsables. Éste ya tiene que repartir el amor y la atención de sus padres.

También es verdad que es al que se le ofrecen las mejores oportunidades si quiere seguir formándose. Los recursos económicos iniciales están a su disposición.

Siempre será el príncipe destronado, pues su reinado duró hasta la llegada de su hermano. También es del que se suelen tener mayor número de recuerdos por la ilusión familiar de haber sido la novedad.

Este puesto lo va a someter a la inexperiencia de sus padres, por defecto o por exceso.

Por otro lado, su vida se va a convertir en una constante reivindicación, sobre la asignación semanal, la hora de volver a casa, indumentaria, etc...

Vamos ahora con el pequeño:

El benjamín. Estos siempre van a ser los príncipes y princesas para toda la eternidad..., son los que más atención van a tener de la familia, pues tanto sus padres como  sus hermanos mayores van a estar constantemente pendientes de ellos.

Suelen ser la antítesis del mayor, si el mayor es del Barça, el pequeño será del Madrid; si el mayor es de ideología conservadora, el pequeño será liberal.

Aunque los padres procuran "querer" a todos sus hijos por igual, no pueden evitar tener cierta inclinación hacia el más joven.

También los caracteriza ser los más graciosos, chistosos e independientes.

Lo que al mayor le costó muchísimo esfuerzo conseguir (asignación, horario), el pequeño lo tiene concedido por inercia.

Pero no son todo parabienes lo que "disfruta" el pequeño, pues a la hora de ofrecerle oportunidades de futuro, los padres le animan a seguir formándose pero en estudios de bajo  coste, pues con cada hermano la bolsa de los recursos ha ido mermando y queda lo que queda...

Los hermanos de en medio. Toda su vida se verán obligados a crear alianzas para mejorar su calidad de vida. Habitualmente pactarán con el mayor para someter a quien le quitó el trono (benjamín).

El problema surge cuando el frágil equilibrio de atención y recursos se rompe ante la percepción que tiene uno de los miembros de que está siendo desatendido. Entonces el niño que todos llevamos dentro se rebela y comienza a llamar la atención, habitualmente con comportamientos agresivos injustificados, bajadas de calificaciones escolares..., hasta poder llegar a buscar cobijo en las adicciones.

Los niños y también los adolescentes necesitan que les digamos que los queremos, abracemos y besemos (aunque mida 1’80) -todo esto siempre en privado- para despedir al niño que está dejando de existir en sustitución del joven en quien se convertirá.

Hacer hijos es placentero, tenerlos es complicado, educarlos con nuestro ejemplo no tiene fin..., pero mantener un cierto equilibrio entre ellos es misión imposible.

Este artículo también lo podéis encontrar en el blog http://www.adiccionesadolescentes.es

Mi próximo artículo se titulará: 

“Cuando proteger es debilitar a los hijos”.

Thanks to the translation done by Sara Cremades González (teacher and philologist), you can read this article in English:

 

Siblings: sharks in a fishbowl

From early on, “brotherly love” has been sung and praised, but the reality is very different: already with Cain and Abel, one could sense the conflict, envy and inheritance of tragedy in the murder of Abel at the hands of his brother, Cain.

I have always wondered how the human race was brought forward by elderly parents and a single child, who was also on the run...that is another story.

To start talking about siblings, what better way to do it than from the perspective of someone who doesn't have one:

The only son/daughter. He or she is characterized as being the centre of parental love and resources. Although there are moments when they would have liked to have a playmate, this longing passes when they think that both the fish tank and its contents are entirely their own.

When siblings come:                

The firstborn. From childhood they are responsible for the welfare of the young ones, which makes them the most responsible and accountable. They already have to distribute the love and attention of their parents. 
It is also true that they are the ones who are offered the best opportunities if they want to continue their education. The initial economic resources are at their disposal. 
They will always be the “dethroned prince” because their reign lasted until the arrival of their younger sibling. They are also the ones who are usually remembered the most because of the family's illusion of having been the novelty. 
This position will subject them to the inexperience of their parents, either by default or by excess. 
On the other hand, their life is going to become a constant claim, on the weekly allowance, the time to return home, clothing, etc... Let's go now to the little one:

The Benjamin. These are always going to be the princes and princesses for all eternity...they are the ones who are going to have the most attention from the family, since both their parents and their older siblings are going to be constantly looking after them.

They are usually the antithesis of the older ones, if the older ones are from Barça, the younger ones will be from Madrid, if the older ones are of a conservative ideology, the younger ones will be liberal.

Although parents try to "love" all their children equally, they cannot help but have a certain inclination towards the younger ones.
They are also characterized by being the funniest and most independent ones.

What the eldest child had to deal with (allowance, schedule), the younger one had it granted to them by inertia. But the little one does not "enjoy" everything, because when it comes to offering them opportunities for the future, their parents encourage them to continue their education, but in low-cost studies, because with each sibling the resources have been reduced and what remains is what is left...

Middle brothers/sisters. All their lives they will be forced to create alliances to improve their quality of life. Usually they will make a pact with the eldest to subdue the one who took the throne away from them (Benjamin).

The problem arises when the fragile balance of attention and resources is broken by one member's perception that he or she is being neglected. Then the child we all have inside rebels and begins to call attention to themself, usually with unjustified aggressive behaviour, lowering of school grades...until they are able to seek shelter in addictions.

Children and also teenagers need us to tell them that we love them, to hug and kiss them (even if they are six feet tall) - this usually in private - in order to say goodbye to the child who is being replaced by the young adult they will become.

Having children is pleasant, raising them is complicated, educating them by our example has no end...but maintaining a certain balance between them is an impossible mission.

The next article will be entitled:

“When protecting your children means weakening them”.

 

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Acerca del autor

Autor: José José Gil

Me llamo José José Gil (J.J.) y soy Enfermero de la Unidad de Conductas Adictivas de Elda. Reconozco que soy un apasionado de mi trabajo y como profesional y padre llevo muchos años investigando las ADICCIONES ADOLESCENTES.

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