SEMANARIO DE INFORMACIÓN LOCAL, DEPORTES Y ESPECTÁCULOS

14 AGO 2020 Fundado en 1956
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No resulta fácil detectar la conducta inteligente. Pese a la propuesta de Turing, cuando menos, intervienen aspectos limitantes subjetivos que podrían distorsionar su calificación. Entre 400 y algo más de 700 nanómetros, es toda la ventana por la que la tiene entrada la luz en nuestro organismo, para provocar la percepción visual. Los sonidos tienen otra ventana entre 20 y 20.000 hercios; el tacto, también la suya, etc.  De los sistemas sensoriales de percepción externa, que interpretan los estímulos que vienen del exterior: vista, oído, olfato, gusto y tacto, el sistema visual es el más estudiado. Las señales de entrada al organismo son variadas, pero no únicas. La percepción se sitúa entre umbrales propios de los órganos sensibles a ello. No hay muchas reflexiones acerca de estas limitaciones y sus potenciales modificaciones.

La percepción es el proceso por el cual el cerebro integra estímulos sensoriales sobre el exterior, ya sean objetos, circunstancias, hechos, etc., que permiten reconocer e identificar éstos. No es suficiente, por tanto, con recibir datos a través de los sentidos, sino que hay que interiorizarlos como información, dando significado mediante la aplicación de nuestros conocimientos y experiencias previas, que el cerebro almacena. Por tanto, la percepción no es un proceso simple, ya que integra una selección, un análisis y un proceso de síntesis que tienen que ver con el escenario en el que se sitúan los datos percibidos y, al tiempo, tienen que ver con el sujeto que protagoniza el proceso de percepción. Conforme vamos teniendo experiencias, vamos acumulando conocimiento que se consolida y permite un proceso de percepción simplificado y abreviado, cuando se trata de experiencias ya tenidas con anterioridad. Mientras que cuando se trata de nuevas experiencias, el proceso, necesariamente es más extenso, más complejo y más prolijo. El sustrato del lenguaje juega un papel decisivo. No resulta ser el lenguaje un intermediario neutro: condiciona y limita los mecanismos de adquisición de conocimiento y desarrollo. En otro momento dedicaremos atención a ello.

Como señala Garrido, citando a Bauer y Demery, hay varios modelos para tratar de explicar la percepción: modelo etapa, modelo de la desconexión, modelo computacional y modelo neuropsicológico cognitivo. Cada uno de ellos pone el acento en algún aspecto concreto: en el primero de ellos se incide en que el reconocimiento de objetos, además de una integración de procesos de percepción, depende de la combinación de impresiones sensoriales y las representaciones internas; en el modelo de desconexión, el reconocimiento no es un proceso unitario y depende de la naturaleza de la tarea; en el caso del modelo computacional se incide en que no hay una distinción fundamental entre percepción y memoria, con lo que los estímulos previamente recibidos se almacena en un patrón de actividad neuronal y no en una representación localizada. Las redes neuronales artificiales están soportadas conceptualmente por este modelo. Finalmente, el modelo neuropsicológico cognitivo soporta que las funciones mentales derivan de la actividad organizada de múltiples procesadores cognitivos, con lo que el proceso trata de identificar y describir los componentes funcionales implicados en el reconocimiento de objetos.

La reflexión acerca de la percepción tiene gran relevancia en términos de la consciencia. No siempre prestamos atención a lo que hacemos. Probablemente sería una tortura que todas sensaciones fueran registradas por la consciencia. Otra cosa es que los órganos sensoriales tramiten constantemente los estímulos mediante las correspondientes señales nerviosas. De idéntica forma, dolor, equilibrio, hambre y un interminable etc. es motivo de actualización puntual de su estado por parte del cerebro. Es fácil concluir que hay una serie de datos y la información que conllevan, que son tratados de forma inconsciente. Por otro lado hay una cantidad de información almacenada en el cerebro que, además de mantener recuerdos de acontecimientos significativos para nosotros, corresponden a habilidades motoras (desde ir en bicicleta hasta la forma de vestir) y respuestas condicionadas que mantenemos a lo largo de la vida.

No es fácil definir  el concepto de información. No hay elementos para identificar la unidad de información que se almacena en el cerebro. Las neuronas se excitan, también, de forma espontánea y sin estar relacionas con la transmisión de información. La unidad de información a nivel neuronal humana implica especificar la tasa de actividad neuronal, las conexiones neuronales y la frecuencia de activación. La cuestión es, si hay diferencias entre los procesamientos de información de forma consciente e inconsciente. Sí se sabe que los procesos conscientes producen las mismas reacciones automáticas que los inconscientes. La única diferencia experimental detectada es que la intensidad del proceso inconsciente es menor. La cuestión no es menor, por cuanto se dan cifras entre 95% y 99.9% de información tramitada de forma inconsciente.

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Acerca del autor

Autor: Alberto Requena

Este blog pretende ser una depresión entre dos vertientes: la ciencia y la tecnología, con forma inclinada y alargada, para que por la vertiente puedan circular las aguas del conocimiento, como si se tratara de un río; o alojarse los hielos de un glaciar de descubrimiento, mientras tiene lugar la puesta a punto de su aplicación para el bienestar humano. Habrá, así, lugar para la historia de la ciencia, las curiosidades científicas y las audacias científico-tecnológicas. Todo un valle.

El eldense Alberto Requena es catedrático emérito de Química de la Universidad de Murcia.

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