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Arcángela fue exhumada para trasladar sus restos a la iglesia de Santa Ana en 2002 | Jesús Cruces.

El Papa Francisco ha declarado hoy venerable a la hermana Arcángela Badosa, lo que significa que está más cerca de su canonización, de esta manera podría llegar a convertirse en la primera persona de la ciudad que es nombrada santa.

La hermana Arcángela nació en Gerona en 1878 y vivió en Elda desde que profesó como hermana carmelita hasta su muerte, un periodo que fue de los 31 hasta los 40 años de edad. Aquí trabajó durante un año de profesora y casi ocho como enfermera en el antiguo Hospital, hasta su fallecimiento el día 27 de noviembre de 1918. Su fama de santidad ya era conocida en vida y los enfermos la llamaban “ángel de caridad”, por lo que el día de su entierro, al parecer, las fábricas de la ciudad cerraron porque los trabajadores pidieron ir a su entierro. Aunque en un principio su vocación era la enseñanza y el mundo sanitario le causaba repulsión, su entrega a los enfermos más pobres del hospital fue total.

La Congregación para la Causa de los Santos en Roma declaró hace dos meses a la hermana carmelita Arcángela Badosa como venerable, paso imprescindible para que el Papa ratificara el decreto, cosa que ha ocurrido hoy, coincidiendo con la visita a Roma de los alumnos de Bachiller y un grupo de siete profesores y hermanas del colegio Santa María del Carmen de Elda. Esta buena noticia la ha comunicado hoy mismo la Santa Sede a la hermana Adela de Jesús, postuladora de la causa.

El olor de santidad en el que vivió la hermana Arcángela se vio incrementado años después por el hecho de que el agua que se colocaba sobre su tumba en el cementerio municipal de Elda no se corrompía. Un fenómeno que se sigue dando a pesar de que sus restos se trasladaron a la iglesia de Santa Ana en el año 2002, donde descansan en el pequeño sepulcro que está empotrado en la pared de una nave lateral.

"El agua de la hermana Arcángela" es solicitada en el colegio de las carmelitas de Elda por personas de todas partes de España y de otros países, sobre todo para los enfermos, ya que se le atribuyen poderes curativos.

Para que la Iglesia declare la santidad de una persona, esta debe pasar por cuatro etapas sucesivas que requieren de un largo proceso cada una, como son nombrarla sierva, venerable, beata y santa. La apertura del proceso diocesano sobre la vida, las virtudes y fama de santidad de la hermana Arcágela se inició en diciembre de 1999. Desde entonces ha sido declarada sierva y hoy ya es venerable, un título que se reconoce a las personas que practican las virtudes cristianas en "grado heroico", es decir, "de forma excepcional".

La hermana Arcángela nació en el pequeño pueblo de Girona Sant Joan Les Sants, cerca de Olot. Se quedó huérfana de padre y madre y a los 11 años de edad y fue adoptada junto con sus hermanos por una tía. Tras cuidar de este familiar hasta su muerte, ingresó en el convento carmelita de Orihuela a los 30 años de edad. Su primer y único destino fue Elda, donde falleció por tuberculosis diez años después.

Precisamente, durante este año se está celebrando el centenario de su muerte con numerosos actos en el colegio Santa María del Carmen de Elda y en el resto de centros que la congregación tiene en el mundo.


Actualmente sus restos descansan en la Iglesia de Santa Ana| Jesús Cruces.

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