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26 NOV 2020 Fundado en 1956
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Paco Máñez es el autor de La Rendició, que se representaría hoy.

El petrerense Francisco Máñez Iniesta es una de las pocas personas que ha tenido el privilegio de ver una obra suya convertida en un hito cultural en su localidad natal, a la que tanto quiere. Escritor autodidacta, es autor de La Rendició, cuyo tercer acto se representa desde hace 37 años en la explanada del Castillo de Petrer para conmemorar la Festa dels Capitans el tercer domingo de noviembre, tal día como hoy si este año se hubiera suspendido por la pandemia.

Esta obra recrea teatralmente la toma de esta fortaleza un 19 de noviembre del año 1265 por Jaume I, rey de Aragón. Un hecho verídico narrado en el Llibre dels Feits, una crónica histórica, donde el propio monarca explica que su propósito en Petrer era apaciguar la sublevación de los moriscos contra su despótico alcaide y devolverle el castillo a su yerno Alfonso, rey de Castilla.

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La celebración de este acto cada año es el mejor premio a toda una vida dedicada a promover y avivar cualquier llama que alentara la cultura y el conocimiento de la historia de su localidad. Paco Máñez es un hombre trabajador y con determinación que ha vivido por y para la cultura y ha estado a disposición de todo aquel que lo ha buscado para ello. Hoy en día, a sus 77 años vive feliz con su mujer Loli Maestre en su casa de campo, donde presume de tener unas vistas espectaculares del valle que llegan hasta Sax. Allí dedica todo su tiempo a leer y a escribir, algo que al fin puede hacer después de más de 50 años trabajando en la industria del calzado.


La Rendició es el acto central de la Festa dels Capitans.

La Rendició constituye un acto muy esperado por la población cada año, “desde el Aula de Cultura, que se formó en la Unión de Festejos, queríamos poner en marcha la Festa dels Capitans, al igual que las abanderadas tenían el Día de las banderas. Yo investigué qué actividad cultural podría incluirse esta fiesta y di con el Llibre dels Feits de Jaume I, que explica muy bien lo que pasó en Petrer en unas páginas conmovedoras”, afirma Paco Mäñez.

Por otra parte, en Petrer no se celebraba el ecuador del año festero en noviembre, así que coincidiendo con que la llegada de Jaume I fue en ese mes, “parecía que el acto estaba esperándonos, además, el texto de Jaume I es una muestra de convivencia y afecto, con gran miramiento por quienes van a perder, como Miguel Barcala lee al principio en la introducción del acto”, añade y reconoce que “sin La Rendició, la Festa dels Capitans no sería igual”.

Paco Máñez necesitó varios años para escribir los tres actos de La Rendició, ya que solo disponía de los ratos libres que le dejaba su trabajo. Para ello contó con el impulso de personas tan relevantes como Rafael Maestre, director del grupo de teatro Coturno. La primera puesta en escena en el castillo la realizó el grupo de teatro Arenal de Petrer en 1983 con la dirección de Alejandro Guillén, ya que el año anterior Santiago Payá Villaplana solo leyó la crónica. Máñez recuerda que, después del acto, “Hipólito Navarro estaba emocionado y vino a buscarme temblando”. Desde entonces, cada año, escuchamos la introducción de la representación en la voz de Miguel Barcala, “al que tanto debemos”, afirma.

El Aula de Cultura de la Casa del Fester

La Rendició es el acto central de la Festa dels Capitans y del Mig Any Fester. Paco Máñez quiere reconocer el gran trabajo que realizó el Aula de Cultura de la Unión de Festejos que presidía Hipólito Navarro: “Recordar los inicios de nuestra Rendició es remontarse a los días 27 y 28 de noviembre 1982. Pero hizo falta mucho trabajo previo de los integrantes del Aula de Cultura de la Casa del Fester con personas como Gabriel Tortosa, Andrés Corcino y Santiago Payá, presidentes de las comparsas de Vizcaíno, Estudiantes y Fronterizos, junto con los profesores Salvador Pavía, Pablo Navarro, José Medina, Concha Navarro, María Dolores Barceló, Marisa Villaplana, y festeros como Antonio Navarro, Joaquín Navarro Quiles y mío, además de otros colaboradores puntuales en cada circunstancia cultural. Desde 1978 hicieron una gran labor en la Casa del Fester durante casi diez años con un trabajo histórico de investigación para apoyar culturalmente la incipiente Festa del Capitans que culminó con el nuevo proyecto histórico de Petrer con la representación de La Rendició, que fue asumida por el Ayuntamiento de Petrer como bien histórico”.

El profesor Pablo Navarro, director de la página Baúl de Sastre, comenta que “en la primera representación, Paco me dijo que lo importante era que la Festa dels Capitans continuara, aunque cambiaran su texto, pero fue al revés, La Rendició fue la argamasa para que la Festa dels Capitans cuajara”. Y eso a pesar de que en un primer momento no participó mucha gente de la fiesta y la Unión de Festejos no estaba por la labor, recuerda.

La obra completa de La Rendició se estrenó por primera vez en el Teatro Cervantes en el año 1997, con un éxito clamoroso, a cargo del grupo Arenal, dirigido por Juan Miguel Reig. Fueron diez minutos de aplausos y el autor tuvo que subir al escenario, “sentí una emoción enorme, casi me caigo de la butaca, pensé si estaba soñando”, asegura Máñez. Esta representación en la actualidad se celebra cada dos años, pero tampoco ha podido ser.


Mollà y Máñez fueron grandes amigos y el poeta lo nombró su albacea.

Como escritor, hay una persona que ha sido decisiva para él, el profesor de Lengua y Literatura Salvador Pavía, “fue muy importante para mí, formaba parte del Aula de Cultura y me iba revisando los textos, pero no me los corregía, sino que quería que yo resolviera las cuestiones que me planteaba”. Tras un paréntesis entre 1985 y 1987, la Concejalía de Cultura de Petrer se encargó de la organización del acto en el Castillo, por lo que Paco Máñez muestra su agradecimiento por su apoyo a los concejales de Cultura de los diferentes partidos políticos: Carlos Cortés, Juan Conejero y José Miguel Payá, así como a los funcionarios de Cultura, Juan Ramón García y Mari Carmen Chico.

En la trayectoria cultural de Máñez, también fueron maestros y compañeros de camino Paco Mollá, al que quiso mucho, Hipólito Navarro, José María Bernabe, Dámaso Navarro y Vicente Maestre, entre otros.

Su amigo Pablo Carrillos considera que “Paco es una persona atrevida e inquieta que pone pasión a sus proyectos y ahí está el Llibre dels Feits plasmado en la Festa dels Capitans. La evolución de esta fiesta es gracias a él y a todos los concejales de Cultura, a los que convenció de su importancia, sobre todo a Juan Conejero que fue el primero. José Miguel Payá llevó la obra al Teatro Cervantes y a partir de ahí la Festa dels Capitans fue motivo para celebrar el Mig Any Fester con contenido histórico”.

Infancia

Paco Máñez afirma orgulloso que nació en la primera librería que se abrió en Petrer, que fue la que montaron sus padres Casildo Máñez Sánchez y María Iniesta Herrero, sajeña. Su madre se quedaba cada día en el negocio porque su padre tenía un pequeño taller de calzado. Paco recuerda con mucho cariño las tardes que pasaba en la librería montando los castillos que venían en planchas de cartón, o leyendo libros, ya que fue un niño enfermizo que faltó mucho al colegio. Cuando asistía a la escuela, recuerda que su profesor y director del colegio Primo de Rivera, Pepe Medina, le reñía porque se distraía con los completos estuches con rotuladores que llevaba a clase de su tienda.


Paco Máñez con compañeros de trabajo en la fábrica de calzado de Juan Montesinos

Hombre entusiasta y vital, no siente tristeza o resentimiento por su imposibilidad de haber cursado estudios, al contrario, ha disfrutado intensamente del tiempo libre que ha tenido, y en ello continúa para seguir aprendiendo.

Su padre fue un emprendedor, que además abrió una heladería y una tienda de fotografía en Petrer, donde llegaba el primer material alemán de la marca Kodak tras la Guerra Civil. Finalmente montó un taller en el que se inició su hijo cuando tenía 14 años. Posteriormente Paco Máñez trabajó casi 15 años en Luvi y luego como encargado en la fábrica de Juan Montesinos.

Pablo Navarro recuerda cuando conoció a Paco Máñez: “Era un hombre que trabajaba en una fábrica de zapatos y la primera vez que fui a su casa me impresionó ver el equipo maravilloso de sonido que tenía y su increíble biblioteca”.

Después de La Rendició, se embarcó en otra obra teatral titulada Villa Petraria, sobre el pasado ibero y romano de Petrer, “empecé con lo que teníamos: el mosaico romano que apareció cubierto de una capa de ceniza. A partir de ahí la imaginación vuela”, asegura. El Ayuntamiento de Petrer publicó sus dos obras, aunque Máñez se queja de que “Villa Petraria es como si no existiese”. Como La Rendició, Villa Petraria tiene reminiscencias cinematográficas que el propio autor reconoce, y los personajes que desfilan por la villa romana de Petrer entre los siglos III y IV de nuestra era se terminan rebelando contra el poder autoritario de Roma en una apuesta por la tolerancia y la honestidad: “Fue a través del cine, otra de mis pasiones, ante tantas películas de romanos, que enfaticé el espléndido film Espartaco, con guion de Dalton Trumbo y dirección de Stanley Kubrick”. Ambas obras tienen también el sello de Paco Máñez de rebeldía contra la injusticia, la opresión y de canto a la tolerancia.

Y es que el cine es otra de sus pasiones, “cuando era un chiquillo nos íbamos a pasar algunas temporadas en Sax con el padre centenario de mi abuela. Un primo mío se encarga del cine del pueblo, y yo me iba con él para ver todas las sesiones, que empezaban a las 5 de la tarde y terminaban a media noche”. A los 12 años llegó a escribir un guion sobre las fiestas de Moros y Cristianos, que todavía guarda. Su afición al cine la ha seguido cultivando durante toda su vida y ganó un premio en Berlín en 1992 por el documental de las fiestas de Moros y Cristianos titulado “Sinfonía hispano árabe” que realizó con la empresa Cliché.


Hipólito Navarro y Paco Máñez colaboraron juntos en la directiva de la Unión de Festejos.

Una juventud dedicada a la vida cultural

La trayectoria de Paco Máñez en el mundo cultural dura toda su vida: en los años 50 ya formó parte de un grupo de jóvenes que dedicaban su único día libre, el domingo, a promover iniciativas culturales, liderados por Juan Ramón Montesinos Máñez. Estaban también José Mª Bernabé Maestre, Edu Ibáñez, Joaquín Maestre, Luis Navarro Sala, Antoliano Rico Beneyto, Manuel Sarabia Castelló y Társilo Serrano López. Se llamaron “Amigos de la Cultura” y empezaron a moverse en la biblioteca de la Caja de Crédito, pasando luego a llamarse ”Aula de Estudios”. Juntos celebraron el primer homenaje al poeta Miguel Hernández después de su muerte y participaron en un recital de poemas del grupo Coturno a Bertol Brech.

Sacaron a la luz la revista Villa en los años 60, una publicación dirigida a la juventud petrerense, desde la cual desarrollaron una intensa actividad cultural durante los cinco años que se publicó, con sus tertulias los sábados por la noche con personajes de la política y cultura local, que despertaron en muchos jóvenes el interés por conocer su raíces, dando lugar al Club de la Juventud de Petrer, que fue el primero en la Provincia de Alicante.

También ha sido redactor de Nuevo Ciudad, The Boñ, El Carrer, El Fester, Festa y la revista de Moros y Cristianos. Autor polifacético, ha adaptado una zarzuela, Moros y Cristianos, ha escrito el drama Saharauis, así como teatralizado numerosas anécdotas del médico Antonio Payá.

Pero fue en el Aula de Cultura, enmarcada en la Casa del Fester, donde desarrolló su actividad más frenética entre 1978 y 1987.  Allí  conoció a personas del mundo de la cultura que le marcaron para siempre, como los profesores del departamento de Filología árabe de la Universidad de Alicante, Mikel Epalza y su mujer María Jesús Rubiera. Con ellos viajó a Córdoba y quedó prendado de la cultura musulmana en España hasta idealizarla y pocas personas saben que fue él quien rescató el topónimo árabe “Bitrir” de Petrer.


El profesor Pablo Navarro y Paco Máñez.

“Él fue el alma mater del Aula de Cultura, ofrecían actividades todos los viernes, hasta que llegó la democracia y los ayuntamientos se encargaron de este aspecto”, recuerda Pablo Navarro y añade que “la gran aportación de Paco ha sido unir la fiesta y la cultura, él creía que la fiesta debía tener un aporte de cultura y en eso Hipólito Navarro lo apoyó siempre”.

Numerosas comparsas le han mostrado su reconocimiento, además, es socio de honor de la Unión de Festejos y fue designado pregonero de las Fiestas de Moros y Cristianos de Petrer en 2003. También ha sido vicepresidente de la Unión de Festejos junto a Hipólito Navarro en la presidencia.

Vida tranquila y feliz

Paco Máñez necesita llevar una vida tranquila desde que hace unos años sufriera un infarto con diagnóstico de muerte súbita, por lo que su corazón está conectado a un desfibrilador. Tiene mucho tiempo para pensar y su cabeza está repleta de temas que bullen sin cesar y que expresa en sus colaboraciones en el programa de radio “La Ventana digital” que dirige su amigo Pablo Carrillo con sus artículos de opinión. “Tengo prisa por tantas cosas que tengo que hacer..., me meto en mi estudio desde las 8 de la mañana y hasta las 9 de la noche no salgo, excepto para comer”, asegura.

Su mujer Loli también disfruta de la paz del campo, que es su pasión, junto con la cocina y cuidar de su perro y sus gatos. Ha participado con su marido en la vida cultural y festera de Petrer como miembro de la fila de “Las negras” de los Moros Nuevos a la que ha pertenecido durante 47 años. Pero se retiró de la fiesta, algo que echa mucho de menos, tras celebrar sus Bodas de Oro con Paco porque estaba delicado de salud.

Los dos viven en el campo desde hace 26 años, donde siempre han gozado de la compañía y seguridad de un perro fiel: “Aquí nos han mantenido los perros, hemos tenido ocho. Aris es nuestro perro labrador, que llama a la puerta cuando quiere estar conmigo”. Allí transcurren sus días felizmente, “a veces la luna parece que te va a caer encima”, comenta Paco entusiasmado.


Paco Máñez tiene unas vistas únicas del valle desde su hogar. 

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