miércoles, 21 de abril de 2021

Un enamorado de las artes marciales enseñará defensa personal en Nueva Fraternidad

Marta Ortega
7 febrero 2021
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Un enamorado de las artes marciales enseñará defensa personal en Nueva Fraternidad
Vicente Segura dando clase a uno de sus alumnos.

Vicente Segura lleva más de medio siglo disfrutando de las artes marciales. Las conoció a la edad de 17 años mientras trabajaba como leñador en Suiza y desde entonces no ha dejado de practicar el Wing Chun, un arte marcial chino tradicional orientado a la defensa personal. Este sevillano llegó hace tres años a Elda, donde vive su hija, y a sus 74 años enseñará esta disciplina en la ciudad, en un solar que ha limpiado en la Nueva Fraternidad, por lo que los vecinos le están muy agradecidos. 

Conoció este método de defensa del fundador de la Federación Francesa de Kung fu y Shaolín, Yuen Man Chene en Suiza, después volvió a España a hacer el servicio militar, y tras acabarlo se marchó a Hong Kong para terminar de formarse en la escuela en la que aprendió Bruce Lee.

Segura, al que se le conoce en el mundo de la competición de las artes marciales como Melena de Plata, ha ganado numerosos reconocimientos y a su vuelta a España de Hong Kong entrenó durante ocho años a las fuerzas de seguridad de Alicante: Policía Nacional, Local, Guardia Civil y Geos, explica.

 

El Wing chun le cambió la vida y él desea transmitir estos conocimientos a los más pequeños, pero también a mayores, puesto que “por desgracia hoy es esencial saber defendernos”. Pues si algo deja claro es que “es un método de defensa apto para todos, pues no requiere fuerza sino maña”.

Para enseñar esta arte marcial está adecuando un solar en el barrio Nueva Fraternidad, en el cruce de las calles Maximiliano García Soriano entre Pablo Picasso y Vicente Blasco Ibáñez. Se trata de un solar que estaba cerrado y en muy malas condiciones, lleno de basura. Después de casi un año de trabajo, coincidiendo con el inicio de la pandemia, ha logrado convertir este lugar en un templo de Wing Chun, pues debe estar al aire libre. Los vecinos han tomado esta idea con gran satisfacción, pues ha mejorado la zona y este espacio que parecía "un vertedero y es  un lugar al que ir para hacer cosas positivas, pues sitios malos ya hay muchos", asegura uno de ellos. 

Ahí tendrá una zona de estudio, de entrenamiento y vestuarios. Una vez lo acabe pedirá los permisos para abrir y poder entrenar a unos 20 alumnos que ya esperan recibir sus clases.

El templo lo ha construido con objetos reciclados.

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