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A través de la danza se recreó la humanización de Pinoxxio | Jesús Cruces.

El Teatro Castelar acogió ayer la representación de Pinoxxio de Ananda Dansa, una obra musical premiada con siete premios Max y que ofreció una lectura muy particular del conocido cuento infantil de Carlo Collodi. Pinoxxio, que reunió a cerca de un centenar de personas, es un espectáculo de danza que logra recrear el cuento a través de los distintos movimientos de los artistas.

En esta ocasión el personaje principal estuvo interpretado por una mujer, si bien se evitó cualquier connotación de género. Como en el cuento, se recoge la soledad de Gepetto y cómo logra crear a su propio hijo, que descendió desde las alturas. La obra cuenta cómo Pinoxxio debe aprender y formarse, así como lograr integrarse en un mundo totalmente desconocido.


Un gran aro recreó la frontera que cruzó Pinoxxio | Jesús Cruces.

Uno de los momentos más potentes de la obra se produjo cuando un gran aro metálico presidió el escenario del Teatro Castelar que bien era entre un espejo y una frontera entre la transformación del muñeco en niño. En este momento Pinoxxo logró multiplicarse y alcanzar su total humanización, el final de un viaje en el que el amor entre un padre y un hijo lo pudo todo. 

La representación, que contó con la música en directo de la Orquesta Sinfónica Verum, buscó emocionar al público sin palabras, con las distintas danzas que lograban trasmitir los sentimientos de los personajes en cada momento.

Esta obra iba a representarse el pasado mes de noviembre en el Teatro Castelar pero tuvo que atrasarse por motivos administrativos. 


La obra logró transmitir a través de la danza | Jesús Cruces.

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