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Las toallitas húmedas se cuentan por miles en el cauce del río y alrededores | Jesús Cruces.

Hastiados de ver la situación de suciedad e incluso insalubridad en la que se encuentra el río Vinalopó cuando vuelve a su cauce natural en Elda, un grupo del voluntarios decidió el pasado viernes hacer algo al respecto. Se enfundaron sus guantes, sus botas y se pusieron a trabajar, recogieron una gran cantidad de basura entre las que destacaban las ahora muy usadas toallitas húmedas, que se contaban por miles. Una de estas personas es Mercedes Mora, una eldense que asegura que tras ver a través de las redes sociales el llamamiento del Voluntariado Ambiental de Elda, decidió ir junto a su pareja, "era el momento de implicarse, salir de casa y hacer algo”. Y es que asegura que cuando pasean por la zona “da pena, está todo demasiado sucio”.

Este grupo quedó en el aula que tienen en el barrio el Caliu, y el primer ejemplo de la gran parte de culpa que tiene el ser humano en la suciedad del planeta es que un hombre dejó una lata de piña en un muro junto a este grupo de voluntarios, a apenas tres metros de una papelera. Tras observarlo atónitos, la recogieron y la tiraron a la basura: “Esto es para que vayamos calentando”, se lamentó uno de ellos.

Fueron más de una decena de personas los que prefirieron dedicar la tarde del viernes a cuidar el río a su paso por Elda que a hacer cualquier otra cosa, algo que hoy en día, no mucha gente haría. Una vez en el cauce del río cogieron grandes bolsas de basura y se pusieron manos a la obra. No les importó mancharse, de hecho, el ver cómo se encontraba el cauce, les animaba a continuar.

Y es que la imagen hablaba por sí misma. A unos 300 metros desde que el río deja la zona cimentada y  vuelve a su cauce natural, la tierra, llama la atención cómo un árbol está casi oculto por la gran cantidad de toallitas húmedas que cuelgan de sus ramas. En los laterales del Vinalopó también existe una gran capa de toallitas, una imagen llamativa, pues la naturaleza se abre hueco a través de ellas y hay tomateras y plantas de sandías que han logrado florecer.


Los voluntarios trabajaron durante horas en la zona | Jesús Cruces.

El responsable del voluntariado y de Planeta Caracol, Dani Oliver, explica que “lo que ocurre con las toallitas húmedas es increíble, está todo lleno, cada vez hay más, cada vez están más de moda, pero la gente no comprende que deben tirarlas a la basura, no se pueden tirar por el retrete, pues va a los ríos y lo único que consiguen es contaminar, el papel sí que se disuelve, pero estas no”.

El grupo era variado, desde un adolescente hasta una pareja de treintañeros, pasando por dos adultos y un jubilado. Todos con un propósito en común: hacer algo contra la contaminación. A estos poco después se les unió una madre y su hija, de apenas 10 años, que llegaron directas del colegio, algo que Oliver ve con "esperanza" pues “los pequeños son quienes deben concienciarse para cambiar las cosas”.

Oliver quiso enviar un mensaje de concienciación, "algo que falta en la ciudad", admitió. Y es que ellos mismos mientras limpiaban mostraban con asombro algunos de los objetos que encontraban, como una batería de vehículo, ruedas de coches, e incluso desenterraron una de un camión. También encontraron una valla metálica y una de las voluntarias comentó que días atrás había visto un banco de madera en pleno cauce del río.

 

El responsable del grupo admitió que "al ser esta una ciudad tan grande y tan industrializada, es imposible que el río esté totalmente limpio, pero así se consiguen eliminar aquellos materiales que más contaminan, lo principal es que la gente deje de tirar barbaridades".

Mercedes Mora y Ricardo Villanueva son una pareja de Elda que se animó por primera vez a colaborar con el medio ambiente el pasado viernes, y afirman que "no será la última". Tomaron la decisión hastiados de ver cada vez que salían a correr el estado del río, señalan que no saben "a qué administración corresponde su limpieza pero no está cuidado" este es su "granito de arena, es necesario que toda la ciudadanía se conciencie pues somos nosotros los que ensuciamos".

A pesar del esfuerzo, todavía queda un gran trabajo por delante. Pronto volverán para limpiar la margen derecha del cauce, pero necesitan ayuda. Los interesados pueden acceder al grupo de facebook del Voluntariado Ambiental de Elda o preguntar en al Concejalía de Medio Ambiente. 


Los voluntarios solo lograron retirar una pequeña parte de la suciedad | Jesús Cruces.

La jornada en imágenes

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