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Uno de los actos será la Marcha por la vida | Jesús Cruces.

La convocatoria de cinco actos en la misma mañana del domingo 29 de octubre, a saber: la Marcha por la Vida de la Asociación Contra el Cáncer de Elda y Petrer a las 10 horas; la ruta de los parajes con salida a las 8:30 horas; la romería de la Asociación de Veteranos de San Crispín a las 10 horas; y el acto del desfile de un gran conjunto de bandas de música desde la Plaza del Ayuntamiento hasta la Plaza Castelar a las 12 horas; y otra interesante ruta cultural del Casino Eldense a las 8 de la mañana, suponen todo un maratón para aquellas personas que no quieran perderse ninguno de ellos.

En realidad, sería prácticamente imposible participar en los cuatro, pese al interés que suscitan todos ellos de cara a la ciudadanía. No es la primera vez que ocurre algo similar en nuestra ciudad, sobre todo cuando se trata de actos culturales, tal y como sucedió la pasada semana cuando en la tarde del viernes se habían programado a la misma hora un espectáculo de baile con el grupo Nagare en el Teatro Castelar y un concierto de violín de la niña Jennifer Panebianco con su padre a la guitarra en el auditorio ADOC, quienes tuvieron que volverse a su casa sin poder actuar por falta de público. Bien es verdad que el público que acude a eventos musicales y de danza es minoritario, cuánto más si se divide.


La Santa CeciliaI Jesús Cruces.

El día anterior también coincidieron dos actos culturales: la conferencia de la escritoria Espido Freire en el ciclo de conferencias de Fundación Paurides y la presentación del libro sobre los 50 años del Instituto Azorín. Posiblemente el público tuvo que decidir ir a uno u otro acto. 

La descoordinación existente en el plano organizativo entre los distintos colectivos, oficiales o no, es ostensible desde hace algún tiempo. A posteriori llegan las quejas de los organizadores cuando ponen el grito en el cielo porque acudió poca gente, pero es que el ciudadano no puede llegar a todo a la vez, por más voluntad que ponga. 

Sería una labor de las instituciones públicas y privadas el establecer un sistema de programación cultural organizado de forma que la ciudadanía en general pueda disfrutar de actos a los que desea acudir, pero salvo que la gente comience a clonarse o a doblarse como en la novela El doble de Dovstoyesky, es literalmente imposible. 


San Crispín volverá a su ermita el domingo | Carlson.

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