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Miguel Ferri, en el centro, junto a su grupo de amigos, un ejemplo de vitalidad y alegría | Jesús Cruces.

A Miguel Ferri la vida le dio un susto hace ahora 22 años, cuando a los 26 le detectaron un tumor en uno de sus testículos. Siempre ha sido un hombre vital, alegre y positivo, y desde el principio tuvo claro que se iba a curar. Tras un año difícil, en enero de 1997 organizó la primera "Comida del huevo" por el testículo que le extirparon, recalca Miguel. Invitó a su grupo de unos 30 amigos para celebrarlo y agradecerles lo mucho que significó para él el apoyo que le habían dado durante su dura enfermedad. Desde la primera reunión, esta ha sido una celebración de la vida, una excusa para continuar sumando buenos momentos y disfrutar juntos. En estas más de dos décadas, este encuentro no se ha dejado de celebrar ni un año.

El eldense hace más de dos décadas decidió antes de su operación congelar su semen, ya que sabía que en el futuro quería ser padre. Ahora está casado y tiene dos hijas que le hacen muy feliz. Es adiestrador de perros y músico, toca la batería y formó parte durante quince años de Lovely Dolores. También actuó con los grupos Cocodrilo Bar, Smoke Blar, con el Califa Retalero, y ahora en Ley Seca. 

Con emoción recuerda aquel día en el que le operaron hace 22 años para extirparle un tumor y, con este su testículo. Cuando le llevaban al quirófano se encontró en el pasillo a cerca de 30 personas, sus amigos, aquellos con los que cada año se reencuentra en su "Comida del huevo", que es solo para hombres. Verles allí, recibir su apoyo, para él significó mucho y por eso tuvo claro que quería celebrar su recuperación con ellos, hacerles partícipes de su alegría. 

El comienzo

Para Miguel la comida más emotiva fue la primera. Su amigo Manolo Martínez le sorprendió al regalarle un cuadro y le dedicó unas palabras, los 30 amigos acabaron llorando de alegría. Tras 21 años y aunque hubo una época en la que llegaron a ser siete personas, han conseguido mantener esta tradición. Algunos ya no viven en Elda pero siempre vuelven para este reencuentro.


Cada año se reúnen para celebrar su amistad y ponerse al día | Jesús Cruces.

Siempre quedan a principios de año, coincidiendo con su alta médica. Es Miguel quien decide la fecha y un mes antes comienza a avisar a todos para que no hagan planes. Miguel bromea: “Ahora con el Whatsapp es muy fácil quedar, pero al principio tenía que llamar uno a uno, de fijo a fijo, cuando no había tanta tecnología como ahora, aquello se hacía algo pesado”.

No siempre pueden reunirse todos, de hecho, hasta Miguel ha fallado en una ocasión porque tenía que tocar, pero suelen acudir la mayoría, y en la 21º encuentro han coincidido 24. La amistad de muchos de ellos comenzó en el colegio, cuando acudían a la Academia Vera, otros se conocieron en el Instituto Azorín, y se han ido sumando amigos que se han ido encontrando en su camino de la vida. Tras dos décadas cuentan con numerosas anécdotas, sin ir más lejos el año pasado, para el 20 aniversario, Miguel sorprendió a sus amigos con una gran fiesta. Le pidió entonced a su amigo científico, Javier Guardiola, que hiciese uno de sus divertidos monólogos y con su grupo ofreció un concierto de versiones, por lo que aquella tarde acabaron cantando todos. Y es que cada año saben cuándo empieza la celebración pero nunca cuándo acaba, pues se suele alargar hasta la noche.

Sus amigos destacan de Miguel su energía y alegría, prueba de ello es que supo asimilar y afrontar su enfermedad y ser un ejemplo para otros pacientes. Tras recibir quimio su doctora le pidió que hablase con otros pacientes que sufrían depresión, pues él era un ejemplo de optimismo para las personas que padecían una enfermedad como él.

Miguel Ferri está muy contento con aquella idea que se le ocurrió hace 21 años, la "Comida del huevo" se ha convertido en una cita ineludible para él y para todos sus amigos pues cree que "lo más probable es que de otra forma algunos habríamos perdido el contacto. De uno de los momentos más duros de mi vida ha quedado algo positivo. Mis amigos significaron mucho para mí y quiero mantenerlos en mi vida”. Por ello, aunque todo empezó para celebrar su recuperación, que cada año se encarga él de organizar, espera que siga muchos años “y si por cualquier cosa no estuviese yo, me gustaría que continuasen esta celebración por la vida durante muchos años más”.


Esta tradición comenzó hace 21 años para celebrar con sus amigos su recuperación | Jesús Cruces.

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