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Hermelando Albert haciendo una demostración de confección de zapato artesano en Casa de Vacas de Madrid en septiembre de 2003

Aunque se trate de un final anunciado, no deja de ser una pérdida sentida. Hermelando Albert Rico ha dejado de ser trabajador del museo tras veinticinco años de trabajos ininterrumpidos al servicio del Museo del Calzado y que hoy llega a su jubilación.

Muchos recuerdos, muchos sacrificios compartidos y muchas satisfacciones mutuas. Hermelando fue un compañero de trabajo necesario e imprescindible, especialmente en momentos duros y una de las personas que con su eficacia contribuyeron a consolidar muchos de los logros, para que el Museo del Calzado fuese el espejo en el que se miran otros centros similares en el mundo y un icono imprescindible de nuestra ciudad.

En la hora de su despedida no puedo por menos que añorar tiempos pasados, tiempos de enorme dureza, de trabajo intenso y, muchas veces, más de las que se podría llegar a pensar, incomprensiones y zancadillas. Pero la fe ciega en el objetivo final, la firme resolución de que lo que se pretendía era superior a los bajos propósitos de algunos y que contaba con el respaldo de casi todos, hizo posible una coordinación de trabajos de los que Hermelando ocupaba una parte muy importante y necesaria.

Nos conocimos en el Instituto de FP La Torreta, él era un alumno de segundo grado, como se llamaba entonces, su conocimientos del calzado eran su mejor arma, no en vano había trabajado con su suegro Roberto Bernabé "el sebo" y dominaba las técnicas del zapato de más alta gama que se podía fabricar en Elda.

Entró en el museo para formar equipo con Teresa JoverVirgilio Berbegal, otro gran conocedor del calzado y tallista de hormas. Juntos haríamos museo, juntos prepararíamos las bases de lo que años más tarde se convertiría en un referente para la ciudad y orgullo de los eldenses y del sector zapatero en España.

Con Sebastián Fernández en el taller artesanal del Museo del Calzado.

Cuando Sebastián Fernández, aquel zapatero para pies con malformaciones, sugirió enseñar a un zapatero y transmitir sus conocimientos, la duda se despejó de forma inmediata, Hermelando sería su aprendiz y aquel generoso personaje, ante la proximidad de su fallecimiento, entregó a nuestro Hermelando su legado profesional, con el creamos la escuela y los talleres que todavía mantiene el museo.

Hermelando era el maestro artesano que siempre acompañaba a todas las exposiciones: Casa de Vacas y Bellas Artes en Madrid; exposiciones itinerantes en centros comerciales; Herme, como le llamamos cariñosamente, era el que más miradas acumulaba, el zapatero que realizaba zapatos a mano y ante numeroso público. Junto con su esposa Susana, que colaboraba con el museo de forma altruista y con entusiasmo, se encargaban de montar las vitrinas y exposiciones en las Ferias de Madrid, de IFA , Futurmoda y cientos de exposiciones en muchos lugares de España.

Hoy el Museo del Calzado no será el mismo sin Hermelando, un hombre leal y entusiasta de su trabajo. Pero como cuando se trabaja con una mente motivada, estoy seguro que nuestro amigo Herme no abandonará el contacto con el Museo del Calzado, estoy convencido que, como nos pasa a muchos, este centro de cultura y tradición, estas salas que encierran tantos sacrificios y tantas historias no contadas, será su refugio permanente y aquí acudirá a dejarse llevar por la nostalgia de otras épocas, a respirar esos olores mezcla de lo viejo y lo bello, a "coger fuerzas" con la energía positiva de todos esos objetos que pertenecieron a otros que dieron su trabajo por su profesión. Esas cosas enganchan y nunca más podrá dejarlas atrás.

Gracias Hermelando Albert por todo, por tu trabajo, por tus desvelos y por tu amistad. Ha merecido la pena....ahí queda el resultado de un trabajo bien hecho, el Museo del Calzado de Elda.

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Acerca del autor

Autor: José María Amat

José María Amat Amer, es un apasionado del calzado. Como ingeniero técnico, el destino lo encaminó hacia la industria de su ciudad. Como profesor de Tecnología del Calzado, llego a conocer investigando, la industria del calzado. Publicando algunos libros sobre tecnología, artesanía y desarrollo social; siempre con el calzado como única premisa. El Museo del Calzado fue una de las realizaciones que le llevó a pasar de técnico a un apasionado del zapato. Con la mejor de las intenciones, y siempre con la pretensión de prestigiar la industria y el calzado de la ciudad de Elda, colabora en este blog para crear más amigos con inquietudes similares.

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