martes, 27 de septiembre de 2022

La industria del calzado pierde a uno de sus iconos en los años 60. Roberto Santos Noguerón

José María Amat Amer
3 septiembre 2022
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La industria del calzado pierde a uno de sus iconos en los años 60. Roberto Santos Noguerón
Roberto Santos en una de sus frecuentes visitas al Museo del Calzado.

Los cimientos de nuestra más prestigiosa industria de fabricación de calzados ha perdido uno de los iconos más importantes.

Roberto Santos Noguerón fue, junto con sus hermanos ya desaparecidos, Manolo y Liberto, quienes vivieron años de gloria y de prestigio que, emanando de sus bellísimos zapatos, señalaron a Elda como una ciudad de artistas y creadores.

El inicio de la industria y la marca NOGUERON se remonta al año 1954, con el entonces cuarto hermano, Octavio, que más adelante crearía su industria propia, iniciaron su andadura con una fábrica de calzados para niño y bajo la marca "Pitusín".

Roberto era el cortador de la empresa y el que auxiliaba en la siempre complicada tarea del diseño.

El primer nombre de la fábrica sería Hijos de Manuel Santos y más tarde pasaría a Manuel Santos Noguerón y después Hermanos Santos Noguerón.

En el año 1959, la fábrica ya estaba confeccionando un cuidado zapato de señora, cosechando éxitos en todo el mundo un estiloso artesanal zapato de bottier.

En el año 1960, con motivo de la 1ª Feria Nacional del Calzado, la firma “Manuel Santos Noguerón”, como así se llamaba entonces, consiguió el Primer Premio, consistente en una placa y medalla de oro, otorgado al zapato más perfecto presentando al Certamen que se convocó con motivo de esa Primera Feria; el zapato se presentó bajo el lema “Venustidad”.

En el año 1966 se construyó un nuevo edificio en la calle Capitán Cortés, ángulo a calle Murillo; esta sería su definitiva y última ubicación; como anécdota cabe destacar que, en el año 1998, gran parte de las oficinas, paneles separadores, salas de juntas, mobiliario, así como los premios conseguidos y muchos zapatos guardados de varias colecciones, fueron donados al Museo del Calzado de Elda.

Era tal el prestigio de esta Empresa que hubo un modelo de zapato de novia, fabricado en tafilete blanco, con dos aros en la pala y ramas de azahar; que la embajada de Bélgica en España encargó para la boda de la Reina Fabiola de Bélgica; aquel modelo se llamaría “Fabiola” y todas las novias del momento querían uno igual para el día de su boda.

José María Amat Amer
José María Amat Amer
Acerca del autor

José María Amat Amer, es un apasionado del calzado. Como ingeniero técnico, el destino lo encaminó hacia la industria de su ciudad. Como profesor de Tecnología del Calzado, llego a conocer investigando, la industria del calzado. Publicando algunos libros sobre tecnología, artesanía y desarrollo social; siempre con el calzado como única premisa. El Museo del Calzado fue una de las realizaciones que le llevó a pasar de técnico a un apasionado del zapato. Con la mejor de las intenciones, y siempre con la pretensión de prestigiar la industria y el calzado de la ciudad de Elda, colabora en este blog para crear más amigos con inquietudes similares.

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