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Crónicas Eldenses

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Francisco Sogorb en el momento de su juramento como alcalde de Elda. De pie, de izquierda a derecha: Camilo Valor Gómez, Regino Pérez Marhuenda, Pedro Pérez Marhuenda, José Amat Jover, José María Marí, Juan Verdú Picó, Antonio Porta Vera y Manuel Soriano Antón. De rodillas: Francisco Sogorb Gómez | Carlson.

El domingo 1 de febrero de 1976, un nuevo alcalde juraba su cargo como nuevo alcalde-presidente del Excmo. Ayuntamiento de Elda. Un joven concejal, elegido en votación entre los concejales de la corporación eldense, venía a sustituir a Antonio Porta Vera, alcalde durante los últimos 17 años (1959-1976).

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Un miércoles 30 de enero de 1822, hoy hace 197 años, el rey Fernando VII ratificaba la decisión de las Cortes de dividir España en distritos administrativos, denominados provincias, para mejorar la relación de los ciudadanos con el Gobierno y el Estado, creando una única división administrativa común para las actividades administrativas, gubernativas, fiscales, judiciales y económicas, según criterios de igualdad jurídica, unidad y eficacia.

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Un martes 26 de enero de 1638 fallecía en el palacio señorial de Elda doña Guiomar Fernández de Espinosa, condesa consorte de Elda.

De origen castellano, nacida en Burgos, casó en 1613 con Juan Coloma y Enríquez, heredero del condado de Elda, cuya titularidad alcanzó en 1619 tras el fallecimiento de don Antonio Coloma, II conde de Elda (1586-1619).

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Un triste martes de hace 62 años la ciudad de Elda perdía, sin saberlo, al que se le puede considerar el primer arqueólogo eldense: don Antonio Sempere Rico.

Poco conocemos de su vida, menos de su formación académica u orientación pedagógica, pero al menos conocemos su obra y su interés por los restos arqueológicos más antiguos de Elda.

Maestro de formación y de vocación, le encontramos entre la plantilla de los docentes de las primeras promociones del entonces Grupo Escolar “Emilio Castelar”, popularmente conocido como Escuelas Nuevas, y actualmente como colegio “Padre Manjón”.

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Vista panorámica del castillo de Elda, en 1897 | Fotógrafo: O. Vaillard

Desde que en 1848 el palacio señorial de Elda fuese vendido por el Estado en pública subasta para pagar las costas del pleito de reversión a la Corona de la Villa de Elda, establecido en 1815 y que se alargó hasta 1841, la fortaleza eldense fue cambiando de manos. Si bien al principio sus propietarios velaron por su integridad, a partir de 1866 fue utilizado como cantera de materiales de construcción para diversas obras públicas y privadas.

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Corrían los primeros días del año de 1879, la villa de Elda y al igual que el resto del país retomaba la estabilidad política tras la restauración de Alfonso XII. Normalidad que permitió celebrar las tradicionales fiestas de Moros y Cristianos en honor a San Antonio Abad.

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Elda no siempre fue industrial, Elda también fue agrícola. La hoy industrial ciudad de Elda antes fue laboriosa villa agrícola. Y si algo caracterizo a aquella villa fue la feracidad de su huerta basada en el óptimo aprovechamiento del agua del río Vinalopó para regar sus campos.

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Vista del antiguo cementerio en 1939, en la que se aprecia perfectamente el perímetro que ocupó hasta su completa demolición en 1934.

Un sábado, 4 de enero de 1903, se procedía a la clausura del antiguo cementerio municipal y a la inauguración del nuevo camposanto eldense.

Desde que se prohibió el enterramiento regular de personas dentro de las iglesias y durante 86 años, entre 1815 y hasta enero de 1903, el cementerio eldense estuvo en las afueras de la población, en la confluencia de la antigua carretera nacional N-330 con el camino de Petrer, donde hoy se levanta la rotonda de las Fallas y el Jardín de la Concordia .

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Caricatura de Castelar, de T. Padró Pedret, aparecida en La Madeja Política (noviembre, 1873), donde aparece el tribuno eldense sofocando las sublevaciones cantonalistas de Cartagena y carlistas de Navarra y Cataluña | Dominio público

Un aciago sábado 3 de enero de 1874, hoy hace 145 años, el eldense Emilio Castelar, a la sazón jefe del gobierno de la República Española, perdía la votación de la cuestión de confianza, a la que el gobierno presidido por él se había sometido, por 100 votos a favor y 120 en contra. Ante el resultado adverso Castelar presentó la dimisión y la presidencia de las Cortes inició las deliberaciones con los grupos políticos para que los partidos consensuaran el candidato que habría de sustituir a Castelar al frente de la República.

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Corría el año de 1776, decimosexto año del reinado de Carlos III, cuarto monarca de la dinastía Borbón. Francisco Javier Arias-Dávila Centurión, IX conde de Puñonrostro y III marqués de Casasola era el titular del condado de Elda, como IX conde de Elda (1751-1783) y VII marqués de Noguera. Títulos a los que también unía el condado de Anna, como octavo conde.

Acerca del autor

Autor: Gabriel Segura Herrero

De formación historiador y de profesión arqueólogo, el papel de cronista oficial de la ciudad de Elda plantea retos importantes, tanto con respecto a la memoria de mi predecesor Alberto Navarro Pastor; como al respecto del futuro, para dotar de contenido y utilidad a la figura del cronista oficial en el siglo XXI; a la par que un compromiso con la ciudadanía eldense. Las nuevas tecnologías y las redes sociales deben ser aliadas del conocimiento y de la divulgación histórica, sin faltar al rigor, pero acercando la información histórica al ciudadano. El guión de la historia de Elda está conformado y los titulares en mayúscula ya están todos escritos, pero es necesario escribir la letra pequeña, la historia de las gentes y de los pequeños acontecimientos. Es necesario poner voz a la ingente cantidad de fotografías antiguas que hasta ahora son testigos mudos de nuestro pasado. Trabajo en el que es necesario la colaboración de todos. Con el permiso de usted lector, ¡Vamos a intentarlo!.

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