Imprimir
Visto: 4246

Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp

A pesar de que las hostilidades bélicas entre Castilla y Aragón, conocidas como Guerra de los Dos Pedros (1356-1367) hacía ya casi dos décadas que había finalizado, la posición fronteriza de la vall d’Elda y las tensiones propias de un territorio poblado ampliamente de mudéjares hacía difícil que la población se estabilizara.

La llegada a la Señoría de la Vall de la reina Violante de Bar, esposa de Juan I de Aragón, en 1387, supuso un intento de asegurar la tranquilidad militar del territorio que permitiera la estabilidad demográfica, el consiguiente incremento de la actividad económica, y por extensión, una mayor recaudación de impuestos.

Dentro de aquella política de la reina consorte, que fue acompañada de otras medidas, cabe destacar el privilegio real concedido, un 18 de noviembre de 1388, por el monarca Juan I de Aragón a la villa de Elda para la celebración de un mercado y una feria. Hoy hace 631 años.

Ambos hitos, mercado y feria, se constituyen en el máximo exponente de los eventos comerciales de la Edad Media, contando para su celebración con privilegios y protección real.

Gracias a los magistrales trabajos de la doctora Mª Teresa Ferrer i Mallol en el Archivo de la Corona de Aragón, conocemos que el mercado se habría de celebrar semanalmente todos los viernes; mientras que la feria de Elda, de periodicidad anual, debía iniciarse el 1 de enero y celebrarse hasta el 15 del mismo mes.

Sin embargo, en un clima de tensa calma bélica, de inseguridad fronteriza protagonizada por frecuentes asaltos, robos y saqueos a manos de castellanos, murcianos, nazaríes o almogávares, de escasa población y de lugar poco atractivo para los encuentros comerciales, aquel privilegio real a la villa de Elda no debió surtir el efecto buscado. Aquel mercado y aquella feria no debieron tener continuidad en el tiempo, pues habrá que esperar a 1426 cuando, de nuevo, un privilegio real de Alfonso V de Aragón conceda la celebración de un mercado semanal a la villa de Elda.; y, en 1466, Juan II de Aragón conceda a Elda el privilegio de celebrar una feria anual, origen directo de nuestra Feria de la Purísima, que este próximo mes de diciembre cumple la friolera de 533 años.